Nos acercamos a la periodista dominicana Elvira Lora para realizarle algunas preguntas sobre medios de comunicación y las violencias: ¿Cómo evitar revictimizar? ¿Cómo ayudar en la prevención? ¿Existen buenas prácticas?

Te compartirmos aquí la conversación, la cual también puedes ver en formato video en este enlace.

  1. ¿Cómo identificamos la violencia en los medios de comunicación? ¿Es simbólica?

Es importante, antes que nada, referirnos al término violencia, en el sentido de que la palabra nos remite a otro concepto: fuerza. Y, esta fuerza violenta  conlleva siempre un poder que es utilizado para causar daño.

Violencia es agresión que provoca consecuencias negativas al desarrollo personal, laboral, familiar y social.

La violencia, lamentablemente, no es una acción única. Prefiero, en ese sentido, referirme a esta en plural: violencias; para visibilizar las raíces multicausales y la génesis en lo estructural; violencias por la existencia de  diferentes tipologías, quizás la más evidente sea la física, pero se puede ejercer violencia política , económica, sicológica… Patrimonial, de género, intrafamiliar, y la que ejercen los medios es la catalogada como violencia simbólica.

Los medios de comunicación operan como el repositorio de los bienes simbólicos de una sociedad, y aquí radica su poder; cuando la transmisión de estos bienes agrede, por su fondo y forma, ejercen violencias en el orden de lo simbólico: la difusión de noticias falsas, la generación de ruidos, en lugar de consenso; los linchamientos mediáticos… la cosificación de mujeres, niñas y niños mediante imágenes; operar desde el relato de la desigualdad, profundizándolas, y la porno miseria, son algunas de las violencias simbólicas que emiten los medios de comunicación.

2. El hecho de que las mujeres sigan siendo valoradas por su físico en lugar de su intelecto es un tipo de violencia y discriminación. ¿Cómo podemos provocar cambios al respecto?

La persistente valoración de las mujeres por su físico, y más que valoración la explotación de imágenes cosificadas de las mujeres y las niñas, en el contexto mediático, es un ejercicio de la violencia simbólica que se ha normalizado, más ahora, cuando tenemos nuevos espacios comunicativos como lo son las redes sociales.

El elemento discriminatorio se añade cuando “la mujer tipo”, la “mujer ideal”, se construye mediante parámetros estereotipados en cuanto a todos los componentes que debe exhibir y debe ser. Opera desde viejos discursos: “de lo femenino”.

Este ejercicio de violencia puede ser contrarrestado al visibilizarlo, es decir, indicando que es violencia simbólica cuando sucede; y construyendo referentes que permitan derribar falsas creencias sobre el imaginario de la mujer.

 

3. El mundo de los medios de comunicación está centrado en la figura masculina y la mujer ocupa un rol secundario en espacios noticiosos y de opinión. Lo contrario no se ve en programas de farándula, por ejemplo. ¿Cómo modificar esa etiqueta a todos los niveles?

Los medios de comunicación son bunkers del sistema patriarcal, y este tiene al androcentrismo como raíz filosófica. Es decir, sus marcos de pensamiento se fraguan “en el hombre de poder, los Hércules modernos, burgués y con poderes fácticos”, escribe la profesora Amparo Moreno Sardá.

Por lo tanto, en su accionar, mayormente, las mujeres figuran cosificadas, como objetos decorativos, seres sublimes, para sonreír. De hecho, en la “Tiranía de la belleza”, Lourdes Ventura opina que se ha cambiado la cocina por el set de la televisión, donde se construyen falsos referentes.

Es decir, a la escasa representatividad, a los roles estereotipados que persisten, se suman otras realidades recogidas en el foro «Las mujeres que opinan no son peligrosas, son necesarias»:

  1. Visibilizar que en los últimos dos años las periodistas hicimos «doble jornada» y teletrabajamos.
  2. Así como en la sociedad actual la mujer siempre está infrarrepresentada… En el caso del periodismo: se estima que entre 70% a 85% son mujeres y, sin embargo, es un sector dirigido mayoritariamente por hombres.
  3. Existe un techo en el periodismo que no es de cristal, es de “cemento armado”
  4. Alrededor del 90% de los artículos de opinión son firmados por hombres.

Revertir estos puntos requiere de reenfocar y repensar un nuevo modelo de comunicación, en alianza entre mujeres y hombres de los medios.

Aunque, no menos cierto, es que impulsadas por subvertir este “orden de los medios”, las mujeres participan más allá que para sonreír. ¡Se insertan en estos espacios! ¡Construyen sus propios espacios!, como inspiró Virginia Woolf, como lo hizo Petronila Angélica Gómez Brea, y existen en la actualidad muchas plataformas que operan desde el periodismo feminista.

 

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4. ¿Cómo impactaría especialmente a las redacciones la perspectiva de género?

Hablar de perspectiva de género es hablar de derechos humanos. Hace unos años realizamos un estudio para insertar esta mirada a una sola asignatura del currículo de periodismo: la redacción.

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De aquí determinamos que la mirada de género:

  1. Permite derribar tres falsos supuestos: 1) Falsa realidad 2) Falsa imparcialidad 3) Falsa objetividad.
  2. Se logra una cobertura equilibrada de temas trascendentes y se contribuye a la formación de una opinión pública equilibrada
  3. Con la transversalidad que proporciona la perspectiva de género, se logra la consideración y evaluación del impacto, para mujeres y hombres, de los temas políticos y sociales que son objeto de cobertura.
  4. Los medios se comprometen, participan y articulan el “reto de la igualdad”, de construirla desde la diferencia simbólica.

 

Dispones de información desagregada por sexo
Has tenido en cuenta las necesidades de hombres y mujeres protagonistas o afectados/as por la noticia
El hecho noticioso parte de una situación en la que está equilibrada la presencia de hombres y mujeres (reparto de poder, representación)
En tu información contemplarás los beneficios o prejuicios para hombres y mujeres
Existen términos del hecho noticioso de especial relevancia para las mujeres y los has tenido en cuenta
Has buscado información de expertos/as en género para ampliar algún aspecto relativo al impacto  de tu  información
Has incorporado una reflexión sobre cómo no reproducir los estereotipos sexistas al elaborar esta información
FASE TEXTUAL

(Esta fase se completa cuando vas a redactar la información)

Estás contemplando la participación de hombres y mujeres a lo largo de toda la redacción de la información
Utilizas lenguaje no sexista en la redacción del texto
Existe  equilibrio entre las fuentes informativas en función del género
Has incorporado explicaciones o argumentos sensibles al género respecto al contenido de la información
Estás utilizando herramientas especializadas (datos desagregados, lenguaje no sexista documentación sensibilizada al género, etc.).
Estás solicitando información a mujeres, grupos de mujeres o expertas/os en género para aquellos aspectos que no te son familiares o en los que no dispones de argumentos
Estás redactando una información en la que se señalan los hechos diferenciales para hombres y mujeres
FASE SUPRATEXTUAL

(Evalúa la redacción de la información)

Has tenido en cuenta el impacto el impacto diferencial en función del género en cuanto al contenido del hecho noticioso que has usado para elaborar tu información
Has identificado perfectamente los beneficios o prejuicios que la acción que recoges tendrá en hombres y mujeres
Has elaborado una información en la que aparecen equilibrados ambos sexos (protagonismos, fuentes, voces consultadas, etc).
Has eliminado los estereotipos de género en tu información.

5. ¿Cómo trabajar los estereotipos -debido a un esquema social que ya tenemos y que se siguen replicando- para informar?

Para destereotiparnos hay que desaprender. Lo que hemos aprendido parte del marco de los estereotipos y roles de género, es decir para mantener el “orden de las cosas” el imaginario simbólico de este sistema opresor deja vigente marcadas divisiones y acciones: cada hombre encarna al sujeto opresor y cada mujer al objeto, el Otro, lo oprimido, lo invisible.

Los estereotipos son pensamientos que se corresponden con los supramodelos denominados arquetipos, modelos de comportamiento que cada cultura va transmitiendo desde la niñez. Es por eso fundamental, desaprender… cada día, como señaló Paulo Freire.

¿Qué tenemos que desprender?

  • La existencia de la metáfora del silencio que oculta la participación de las mujeres, nuestras abuelas, madres, hermanas en momentos claves de la historia.
  • La colaboración entre hombres y mujeres es necesaria para que la humanidad en su avance erradique las desigualdades.
  • El respeto y reconocimiento de nuestras diferencias y diversidades.
  • La readaptación crítica ante momentos como la pandemia; se habla de una reconstrucción económica, pero ya no se puede entender la economía sin dar valor a los cuidados.

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6. El contenido de una nota siempre dependerá de la mirada que le dé el comunicador. ¿Dónde consideras que los periodistas necesitamos más capacitación para tener menos violencia en los medios de comunicación?

Es cierto, pues no podemos separar nuestras creencias, conocimientos previos, nuestra historiografía, de lo que hacemos. He esta una de las grandes causas para derribar el constructo de objetividad en la construcción de la noticia.

El momento actual, precisa Juana Gallego, requiere que se articulen una serie de medidas como es la formación en perspectiva de género y de derechos humanos de quienes trabajan en las redacciones; introducir los estudios de género en los estudios universitarios de comunicación, pero además, transformar la audiencia pasiva en un público formado, crítico y exigente.

Se requieren con urgencia de editoras y editores de género en la redacciones, que permitan no solo revisar lo que se busca y llega a la redacción, preparar una agenda que de una cobertura humana y plural del acontecer.

Y, en ese mismo orden, se está moviendo la comunicación corporativa, que se ha introducido a estudiar y profundizar desde la mirada de género su accionar.

7 ¿Cómo podemos contar la violencia contra la mujer sin espectacularizar ni tratarlo como un crimen de crónica policial o sin justificar?

La cobertura de las violencias debe pasar por un tratamiento humanizado. Debe dejar las metodologías de lo policial y pasar a las de interés humano. De las cifras a verificar y pedir cuentas de las políticas se implementan y cuáles son los impactos que genera. De revictimizar a la no victimización. Es crucial una postura humana y crítica que saque los hechos de violencia de género de la habitación y la lleve a los centros de poder, donde se toman decisiones, que provocaron estructuralmente los feminicidios.

Que se pregunte: ¿Fue el sistema educativo? ¿Es el sistema de atención? ¿Cómo estamos previniendo las violencias hacia las mujeres y las niñas? ¿Se tiene el presupuesto? ¿Están fortalecidas las capacidades de las personas en la ruta de atención?

8. ¿Existen buenas prácticas que podamos compartir?

¡Afortunadamente si! Así como en 1922 nuestro país, a través de Fémina tuvo una representación en el naciente feminismo profesional, hoy periodismo feminista, en toda la región las mujeres periodistas se unen y crean medios propios… Chicas Poderosas, Zarelia, Feministas de Cataluyna. Pero también, agencias como EFE insertan las posturas feministas en sus redacciones y la especializan.

9. Como profesora y pasada directora de la carrera de comunicación social cómo orientas a las nuevas generaciones en estos cambios; al tiempo que la realidad es distinta en los medios de comunicación actuales.

Lo maravilloso de la enseñanza del periodismo y la comunicación es que la creación de competencias se articula con contextos reales… Podemos hacer del aula una sala de redacción o una agencia de comunicación corporativa.

Y desde esos contextos reales, experimentar las vías posibles de hacer una comunicación ¡radicalmente espiritual!, en la cual estén primando los derechos humanos.

Es en el aula donde se debe dotar al futuro comunicador de competencias propias para afrontar este nuevo mundo postpandémico que requiere de aprendizajes sobre los derechos, el cambio climático, las desigualdades, el territorio, el tránsito. Todo lo que es necesario para hacer ciudadanía.

Y, es en este espacio, donde se deben desaprender las posturas que enraízan estereotipos y promueven meritocracia.

10. Recomendaciones finales para apoyar en la prevención.

Estas son fruto de la tesis doctoral:

  1. Abogar para que los medios de comunicación sean medios intercambios; de conformación de redes colaborativas para difundir la perspectiva de derechos humanos.
  2. Reaprender a referenciar el hacer, el decir y el accionar del sujeto mujer.
  3. Reinvestigar con originalidad para desmantelar la «metáfora del silencio».
  4. Reconstruir los indicadores en los que la agenda temática pueda movilizarse con autonomía e independencia del oficialismo.
  5. Reestudiar legislaciones, políticas públicas, programas y medidas gubernamentales, para que la agenda mediática producida revele y cambie las opresiones existentes.
  6. Recodificar el lenguaje de manera que se desaprenda el lenguaje alienante androcéntrico sin enfrascarse en el ginocentrismo.
  7. Resituar el sistema de géneros periodísticos desde los sujetos plenos y polivalentes; autorías que asuman responsabilidades humanísticas.
  8. Reproducir contenidos que profundicen en la construcción de la ciudadanía de los sujetos.
  9. Reposicionar el valor de una comunidad (lectoría, audiencias, usuarios y usuarias), dando importancia a sus subjetividades e invitándola a la participación.
  • Recontextualizar en la justicia y libertad social como derechos, desde la perspectiva de erradicar las desigualdades.

Sobre Elvira Lora Peña

Es doctora en Comunicación y Periodismo de la Universidad Autónoma de Barcelona, con titulación «Sobresaliente», por su investigación sobre la primera revista feminista independiente dominicana: «Fémina» (1920-1940). De ahí surge la plataforma feminista @ciudadaniafemina

Tiene una maestría en Enseñanza Superior de la Universidad Autónoma Santo Domingo; un postgrado en Relaciones Públicas y una licenciatura en Comunicación Social de la Universidad Católica Santo Domingo. Es diplomada en Periodismo de Investigación de la Universidad de San Diego, California; de Comunicación y Género por la UASD, y posee un diploma superior en Diversidad Sexual y Derechos Humanos FALGBT de la CLACSO.

Desde hace más de 20 años, ejerce el Periodismo en diferentes áreas que abarcan prensa escrita, en especial la edición de revistas y la investigación periodística; por igual, ha ejercido en el área audiovisual y digital, de alcance nacional e internacional.

Integró la Comisión Fílmica Dominicana de DGCine y columnista del periódico Hoy (secciones «Opinión» y «Areíto»), sobre temas feministas.

Dentro de su amplia experiencia laboral, ejerció como directora académica del Departamento de Comunicación Social de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (2007-2018). En 2014 ingresó a la carrera académica de PUCMM con el rango de «Profesor Instructor», y se desarrolla como docente de las áreas de Periodismo e Investigación de la Comunicación. También, es facilitadora en el área de Comunicación Audiovisual de INFOTEP, de Periodismo del Centro Bonó y de Comunicación Estratégica de la UASD.

En el área de Comunicación Institucional se ha desempeñado como Coordinadora de IEC de Conapofa, directora de Comunicación del Consejo Nacional de Competitividad y, en la actualidad, del Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo.

Puedes ver la entrevista completa en este enlace.

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