Lucivel Avila He aprendido a ser castillo, puente y faro
Lucivel Avila afirma que ha aprendido a ser castillo, puente y faro.

Detrás de una voz segura y una carrera polifacética, hay una niña que construía castillos de cartón en el patio de su casa, guiada por el amor de una madre maestra y una abuela devota. Esa niña es Lucivel Ávila, comunicadora, locutora, docente, productora, escritora y decana universitaria, cuya historia es un testimonio de resiliencia, fe y pasión por el conocimiento.

Con 41 años, su mochila académica está cargada de logros que evidencian una vida dedicada al estudio y a la excelencia. Obtuvo un doctorado en Comunicación de Masas: Información, Entretenimiento y Propaganda por la Universidad Complutense de Madrid, España; cuya tesis doctoral, titulada “Discurso de Danilo Medina para las elecciones de 2012 en la República Dominicana”, fue evaluada con la calificación de “sobresaliente” y recibió una recomendación unánime del tribunal examinador -integrado por reconocidos académicos españoles- para ser publicada de inmediato por el valor y la vigencia de sus hallazgos.

A ese peldaño doctoral le preceden dos maestrías: una en Comunicación Empresarial por la Universidad APEC (UNAPEC), en Santo Domingo, y otra en Comunicación Política por la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), de Madrid.

Su formación de base la cursó en la Universidad Católica Santo Domingo, donde obtuvo la licenciatura en Comunicación Social. Tanto en sus estudios de grado como en los de postgrado, ha mantenido un índice académico de honor, reflejo de su compromiso con la calidad, el pensamiento crítico y el amor por el conocimiento.

Infancia en Higüey: raíces que florecen en valores

Aunque nació en Santo Domingo, Lucivel creció en Higüey, bajo el cuidado firme y amoroso de su madre y abuela. “Orgullosamente serie 028”, recuerda entre risas, haciendo alusión al antiguo código de su provincia.

“Vengo de un matriarcado… no te sé decir cuál de las dos más luchadoras y ejemplares. De ellas aprendí a ser una mujer de fe, de iglesia. Una era católica y la otra evangélica, así que viví ambas espiritualidades”, relata con emoción.

Su niñez estuvo llena de juegos, deportes, muñecas, y lecturas. “Fui de pocos muñequitos en TV y muchos libros. Eso lo inculcó mi madre, maestra al fin. Ella me enseñó la dicción, los trabalenguas, el amor por las palabras.” Aquella infancia, dice, sembró los valores que hoy la definen: solidaridad, empatía y resiliencia.

Lucivel Avila He aprendido a ser castillo, puente y faro
Con 41 años, su mochila académica está cargada de logros que evidencian una vida dedicada al estudio y a la excelencia.

De lectora voraz a comunicadora nata

Aunque soñaba con ser maestra, como su madre, fue la radio quien la sedujo en la adolescencia. “Era fanática. Me conocía las programaciones, los locutores… Una de esas voces me atrapó. Cuando fui a conocer la emisora, sentí una chispa. Me dije: “quiero ser locutora”.

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Con apenas 14 años, hizo un curso de locución y se lanzó al micrófono. “Comencé en un programa los fines de semana, ganando RD$500 al mes. Así arrancó mi vida laboral. Y esa cabina encendió lo que hoy llamo mi pasión”.

Los primeros pasos en el periodismo

Fue una colega de trabajo quien la impulsó a participar en el concurso “Periodistas por un año” del Listín Diario. Lucivel, con dudas al principio, terminó entre las 10 seleccionadas de todo el país. “Cuando me llamaron, grité tanto que todo el edificio se enteró”, ríe.

“Esa fue mi puerta de entrada al periodismo formal.”

Durante esa experiencia, cubrió temas sociales, culturales y artísticos. “Aprendí muchísimo. Luego pasé a trabajar en revistas y simultáneamente hacía radio.” Más adelante, trabajó en la revista Mujer Única, del grupo Omnimedia.

La emprendedora que se reinventó desde su tierra

Lucivel Avila He aprendido a ser castillo, puente y faroUno de sus mayores retos fue dejar la capital en 2018 para volver a Higüey, y empezar desde cero. “Volví por un tema familiar y dije: ‘¿qué hago?’. Así nació Magazine TV, una revista semanal en televisión. Era un pulpo: montaba escenografía, producía, conducía, buscaba contenido, hasta hacía reportajes internacionales cuando viajaba”.

El proyecto se convirtió en la mejor propuesta de la televisión altagraciana. “Iba más allá de mi provincia a buscar contenido exclusivo, hacía reportajes internacionales, llevaba invitados que solo se veían en televisión nacional. Fue duro, pero me gané el respeto”.

Esta experiencia la cataloga como el rol más desafiante que ha desempeñado, pues el que emprende con proyectos de comunicación afronta el reto de crear contenido de calidad “con la dificultad de que algunos comerciantes quieren pagar tarifas mínimas…” al final quemó esa nave para ir a España a realizar su segunda maestría.

El logro que marcó un antes y un después

De todos sus logros, hay uno que guarda con orgullo especial: “Ser la primera doctora en Comunicación en República Dominicana. Me propuse tener mi PhD a los 30… ¡y lo logré!”.

Su tesis, defendida en la Universidad Complutense de Madrid, analizó el discurso de Danilo Medina en la campaña electoral de 2012. “Fue un estudio riguroso, donde desentrañé las técnicas de propaganda y comunicación política utilizadas. Se centró en la simplificación del mensaje, la identificación con el cambio, y la construcción de una imagen distinta dentro del mismo partido”. Gracias a ese camino académico, también pudo publicar dos libros en menos de un año, “son frutos de un compromiso profundo con el saber”, confiesa.

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Publicada en el 2015, en “Comunicación política para líderes del siglo XXI”, ella explica muchas de las bases teóricas e ideológicas tomadas en cuenta para el estudio del discurso de Danilo Medina; luego llegó su segunda obra: “Camino al poder: discurso de Danilo Medina, elecciones 2012”.

Docente por vocación, comunicadora por pasión

Con 14 años como catedrática, Lucivel confiesa que la docencia ha sido una fuente inagotable de aprendizajes. “Ser docente universitaria me ha enseñado que no se trata solo de transmitir conocimientos. Es un rol profundamente humano. Ser profesora implica escuchar, corregir, inspirar, y todo desde el amor y el respeto”.

A pesar de trabajar en distintas universidades, lamenta que los desafíos estructurales del sistema educativo sigan vigentes. “Algunas tienen más recursos, pero en esencia los retos siguen siendo los mismos”.

Periodismo hoy: ética en tiempos de inmediatez

Lucivel Avila He aprendido a ser castillo, puente y faroA mi pregunta ¿cómo se puede mantener la integridad en un entorno de noticias rápidas y sensacionalistas?, responde categóricamente: “El periodismo tiene reglas claras. Quien las viola, lo hace con plena conciencia. Muchas veces el problema es el intrusismo: personas que, sin formación, se autodenominan periodistas y actúan movidas por la fama, el escándalo y el ego, sin respeto por la ética profesional”.

Sobre el presente y futuro del periodismo, Lucivel expresa su preocupación: “Vivimos en la civilización del espectáculo. Lo escandaloso y morboso gana visibilidad. Lo ético y de calidad, no siempre”.

Advierte sobre el intrusismo profesional: “Todo el mundo cree que es periodista. No les quitamos que sean comunicadores, pero ser periodista implica formación, técnica, rigor. Y muchos no lo tienen”.

Articulista con propósito

Desde reportajes para El Mundo hasta análisis en medios dominicanos, Lucivel ha escrito sobre figuras destacadas, comunicación política y comportamiento no verbal. “Ahora prefiero escribir sobre comunicación social y empresarial. Me conecto con esos temas desde mi actualidad profesional”.

Lucivel Avila El futuro en sus palabras

Cuando le pregunté por el futuro del periodismo en República Dominicana, respondió con honestidad: “A veces me da miedo. El amarillismo gana terreno. Pero también hay jóvenes comprometidos que me llenan de esperanza”.

Y es que, detrás de esa voz pausada, hay una mujer que ha sabido ser castillo para sus sueños, puente para los que vienen detrás, y faro en medio de la niebla.

Lucivel no solo ha trazado una carrera admirable, sino que sigue inspirando con su historia, en la que fe, amor, educación y pasión se entrelazan para dejar huellas profundas en la comunicación dominicana.

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