El periodismo es una de las profesiones más emocionantes e interesantes que existen. Te permite vivir y aprender cosas nuevas todos los días. Sin embargo, la generación constante de contenido puede ser agotadora y afectar de forma directa la salud mental.
Una muestra de esto fue el proceso que todos tuvimos que vivir durante el confinamiento por la pandemia del covid-19, donde se evidenció el papel de la prensa para que las personas estuvieran siempre informadas, pero también se demostró las limitaciones y los efectos que tiene en la salud, tanto física como mental, las largas jornadas de los trabajadores de la prensa.
Ser periodista es, como lo dijo Gabriel García Márquez, “tener el privilegio de cambiar algo todos los días». Se siente maravilloso poder evidenciar una situación que afecta a los ciudadanos de una comunidad y ver que las autoridades le dan solución. Es como ganar un Nobel.
Pero también es abrumador ver la cantidad de trabajo que se debe realizar y las exigencias de los stakeholders. A veces, quienes se encargan de trabajar en relaciones públicas no respetan horarios ni tiempos de descanso, generando estrés y molestías. Aunque siempre el periodista amablemente ejecuta.
Además, no hay un horario establecido para que los hechos trascendentales ocurran. Simplemente pasan y los periodistas deben ir a realizar la cobertura lo más rápido posible, a veces saltándose las horas para comer, su tiempo libre… en fin, reajustar su agenda.
El estrés constante por la rapidez en la que deben estar publicadas las noticias, la búsqueda de información, las largas jornadas de trabajo y un salario que, en muchas ocasiones, no compensa el trabajo realizado, son verdades que deben enfrentar.
Son muchos los que han terminado “quemados” y han tenido que buscar nuevas salidas profesionales. Un ejemplo de esto es Mar Cabra, ganadora de un Pulitzer, quien terminó convirtiéndose en una vocera del cuidado de la salud mental de los periodistas, luego de ser victima de un burnout.
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RTVE describe la situación de Cabra: “La ansiedad ya le había obligado a parar en otras ocasiones, aunque se había repuesto. Tras el premio, tuvo que volver a detenerse, estaba quemada… por la saturación de un trabajo sin límites, de largas jornadas, de estar conectada a todas horas pendiente de todo lo que ocurría en el mundo a cada instante”.
La verdad es que la salud mental no es una prioridad para muchos profesionales, quienes se pierden en el proceso y ven una salida fácil para encontrarse y conectar con su pasión.
El auge de las redes sociales pone más presión al trabajo periodístico, donde, además de tener la obligación de que la información esté lista inmediatamente acontece, deben recibir comentarios que destruyen el trabajo que con mucho sacrificio realizan.
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Los profesionales de la prensa constantemente están siendo bombardeados con informaciones negativas. No es divertido tener que ir a cubrir una escena del crimen, donde debes dejar tus emociones de lado y ser “objetivo”. Tener que escuchar el desgarrador tormento de una madre que ha perdido a su hijo. No es fácil, pero hay que cumplir con el deber de informar.
¿Cómo cumplir con todo y no terminar agotados mental, física y emocionalmente? Tener las respuestas es clave para lograr realizar este trabajo tan importante, aunque socialmente no tan valorado.
Cuidar de ti no es ser egoísta. Bloquear personas, poner límites, gestionar el tiempo y eliminar el chip de que el periodista debe estar disponible 24/7 es fundamental para que haya más cuidado.
No podemos permitir que nuestra vida se vaya. Morir es inevitable, pero es necesario que las personas se cuiden para lograr “cambiar algo cada día” y hacer que el mundo pueda ser un lugar mejor.







