Leila Guerriero asegura que en el periodismo hay que mirar “hasta lo que no te gusta”

La escritora y periodista argentina Leila Guerriero, una de las voces más influyentes del periodismo narrativo en América Latina, defiende un oficio basado en el trabajo de campo, la escucha profunda y una mirada amplia que no excluya lo incómodo.

“Hablar con todo el mundo y mirar hasta lo que no te gusta” es, asegura, la base de un periodismo honesto y riguroso.

Guerriero recibió recientemente en Francia el premio al mejor libro extranjero de no ficción por ‘La llamada’, una obra monumental que retrata la vida de Silvia Labayru, sobreviviente de la última dictadura militar argentina (1976-1983).

El galardón, otorgado por un jurado con más de siete décadas de historia, reconoce un trabajo que se inscribe en la tradición del periodismo de largo aliento y la investigación profunda.

En un café cercano al Panteón de París, horas antes de recibir el premio, la autora confesó que el reconocimiento aún le resulta “irreal”.

“Siempre me sorprende que un trabajo hecho desde tan lejos, en este caso desde Argentina, llegue a otra lengua y a otro país”, expresó en conversación con AFP.

Un retrato construido con tiempo y escucha

Publicado en español en 2024, ‘La llamada’ reconstruye la historia de Labayru, militante del grupo Montoneros que fue secuestrada en Buenos Aires estando embarazada y recluida en la ESMA, uno de los centros clandestinos de detención más emblemáticos del terrorismo de Estado argentino.

Allí fue torturada y dio a luz. Tras un año y medio de cautiverio, fue liberada y se exilió en España, donde enfrentó el rechazo y la sospecha de antiguos compañeros que la acusaban de colaborar con los militares.

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Para escribir este libro de más de 400 páginas, Guerriero dedicó casi dos años de reporteo y entrevistó a cerca de cien personas, trabajo exhaustivo que es parte central de su método.

“Cuando escucho a alguien, presto mucha atención a los nombres, a las circunstancias que aparecen. Si se trata de algo muy sensible, necesito más de un testimonio”, explica.

Los llamados “testimonios laterales” cumplen una función clave en su narrativa: iluminan la historia central, aportan otras miradas y, en algunos casos, versiones distintas de los hechos.

“No se trata de entronizar los testimonios ni de descartarlos, sino de entenderlos dentro de un panorama más amplio”, sostiene.

Periodismo en tiempos de descrédito

La concepción del periodismo que defiende Guerriero cobra especial relevancia en un contexto político adverso para el oficio.

La periodista se refiere a escenarios donde líderes como Donald Trump en Estados Unidos o Javier Milei en Argentina desacreditan abiertamente a los medios y cuestionan la labor periodística.

Frente a esto, su postura es clara: “Hablar con personas que no piensan como vos, no desestimar esas voces y tampoco idealizarlas. Pintar el panorama completo”.

Para Guerriero, el periodismo que vale la pena es aquel capaz de mirar incluso aquello que incomoda.

Escritura lenta en tiempos de inmediatez

Autora también de ‘Plano americano’ y ‘Los suicidas del fin del mundo’, y colaboradora de medios como El País de España, Guerriero practica un periodismo que parece contracorriente frente a la lógica de la inmediatez, los clics y los “me gusta” de las redes sociales.

Cuando inicia una investigación, busca sostener una continuidad en los encuentros, incluso en medio de viajes constantes; además, mantiene un registro minucioso de cada entrevista: el clima, la ropa, los gestos, el ambiente.

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“Todo eso después permite reconstruir la escena casi de manera fotográfica”, explica.

Al concluir el proceso de reporteo, se reserva un período exclusivo para escribir, generalmente de dos a tres meses, durante el cual reduce al mínimo otras actividades.

El inicio de la escritura, admite, no es sencillo. “Es tortuoso. Aunque conozcas muy bien la historia, siempre es como contártela a vos misma por primera vez”.

Un oficio que exige profundidad

En tiempos marcados por la velocidad y la sobreinformación, la obra y la mirada de Leila Guerriero reafirman la vigencia de un periodismo que apuesta por el contexto, la complejidad y la humanidad de las historias.

Un periodismo que no esquiva las zonas grises y que entiende que mirar de frente, incluso lo que incomoda, sigue siendo una forma esencial de ejercer el oficio.

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