Ana Mercy Otáñez
Ana Mercy Otáñez

Por años, Ana Mercy Otáñez ha hecho de la palabra una aliada poderosa. Primero desde el periodismo, luego como voz institucional en importantes organismos públicos, y más recientemente, como mentora y coach transformacional.

Su historia es la de una mujer que aprendió a escuchar su intuición y transformar el dolor en propósito, al mismo tiempo que grita a los cuatro vientos el orgullo de ser de pueblo, auténtica, franca y cotuisana de ‘pura cepa’. Hoy, a través de las redes sociales y sus espacios de formación, inspira a cientos de mujeres a reconectar con su esencia y vivir con autenticidad.

Ana Mercy OtáñezElla es una comunicadora apasionada con más de veinte años de trayectoria en el periodismo, las relaciones públicas y la comunicación estratégica. Su carrera ha abarcado medios escritos y televisivos, donde ha contado historias que informan, inspiran y transforman.

Muchas ha sido sus facetas profesionales, ocupando posiciones como directora de comunicación en instituciones clave como el Ministerio de la Mujer, el Ministerio de Trabajo y la Cámara de Cuentas, y ha sido pieza clave en campañas de concienciación desde entidades como el CONAPE y el Instituto Dominicano de Cardiología. Actualmente, escribe la columna «Crónica Ligera» en el Listín Diario, donde su pluma conecta con los lectores desde la sensibilidad y la verdad.

En 2018, Ana Mercy dio un giro significativo en su camino profesional al formarse como coach transformacional, integrando esta vocación al acompañamiento de personas y equipos. Con una visión centrada en el propósito, la autenticidad y el impacto positivo, ha logrado fusionar su experiencia periodística con la mentoría, creando espacios de reflexión y crecimiento personal.

Todas estas facetas la muestran como una mujer polifacética de muchas habilidades y pasiones, a las que se le suma su vena emprendedora con la tienda “El Bebé de Ana”, dedicada a la creación de regalos personalizados cargados de significado.

Sin embargo, su compromiso con la palabra y su capacidad de comunicar desde el alma hacen de ella una referente en la construcción de mensajes poderosos y con sentido humano, y hoy nos cuenta un poco más de su nueva pasión: redes sociales y comunicación digital que retratan mucho de lo que vemos en su nuevo tesoro ‘A Metro y Medio’, por la plataforma del Nuevo Diario.

¿Qué te motivó a adentrarte en el mundo de las redes sociales y la comunicación digital?

Llegué a las redes movida por algo muy íntimo: la necesidad de conectar, de comunicar con el alma. Siempre he sentido que la comunicación es un puente transformador. Desde mi rol como periodista y luego como coach, descubrí que no se trata solo de informar, sino de inspirar, de tender la mano.

Las plataformas digitales me ofrecieron un canal para amplificar ese mensaje, y también para escuchar las historias de otras mujeres que, como yo, están buscando vivir desde su verdad.

En síntesis, las redes me han permitido construir una comunidad donde nos acompañamos en nuestros procesos, celebramos lo pequeño y lo grande, y nos recordamos mutuamente que el poder está en ser quienes realmente somos.

Leer  Rafael Molina Morillo: “El reto de los comunicadores es no dejarse cautivar por la corrupción”

Ana Mercy Otáñez¿Cómo ha sido tu evolución profesional desde los primeros días hasta hoy?

Mi camino ha sido una espiral de transformación. Comencé como periodista, enamorada de contar historias reales. Me tocó hacer reportajes, dar voz a causas invisibles y defender la verdad desde los medios. Luego, la vida me llevó por el camino de las relaciones públicas, donde entendí que comunicar también es saber escuchar y servir. Más tarde, respondí a un llamado profundo: formarme como coach transformacional. Eso me cambió la mirada. Hoy combino todo lo aprendido: periodismo, institucionalidad y acompañamiento humano.

Mi columna “Crónica Ligera” en el Listín Diario es uno de esos espacios donde convergen todas mis pasiones. Allí cuento historias que sanan, que abren puertas al alma. Y en mis mentorías, soy guía, espejo y testigo del despertar de otras.

¿Quiénes han sido tus grandes influencias?

Mi madre, sin duda. Ella me enseñó el valor del trabajo hecho con amor y honestidad. Su ejemplo me acompaña. En el plano profesional, he tenido mentores que marcaron mi vida. Algunas de esas influencias prefiero guardarlas en silencio, porque nombrarlas me duele. Pero su legado vive en cada paso que doy.

Convertirme en coach en 2018 fue otro hito. Fue como abrir una ventana interna que no sabía que existía. Aprendí a mirarme, a sanar, y a acompañar desde un lugar más profundo.

¿Qué habilidades consideras esenciales en el mundo del marketing digital?

Primero, buscar apoyo de quienes saben. Rodearse de expertos, porque no todo se puede ni se debe hacer sola. Luego, entender que más allá de la técnica, lo que conecta es la autenticidad. Saber quién eres, a quién quieres servir y cómo puedes aportar valor. Ser creativa, estar atenta a las tendencias, pero sin perder la esencia.

Y, sobre todo, escuchar. Las redes no son un monólogo. Son un diálogo constante con una comunidad que quiere sentir que detrás de cada pantalla hay una persona real.

¿Cómo manejas la presión de un entorno digital tan cambiante?

Con flexibilidad y mucha conciencia. Me organizo, priorizo y establezco límites. Trabajo con horarios claros. Todo lo que no resuelvo entre las 6:00 a.m. y las 4:00 p.m., lo dejo para el día siguiente. Cuento con el apoyo de una asistente y mi esposo, que es mi aliado logístico y emocional. También practico el autocuidado: meditación, ejercicio, familia, amigos. Creo firmemente que el mundo digital es fascinante, pero lo más valioso sigue ocurriendo fuera de las pantallas.

¿Hay algún logro que te haga sentir particularmente orgullosa?

Vivir de lo que amo. Eso, para mí, ya es un triunfo. Desde niña soñaba con comunicar, y hoy lo hago de distintas formas. Fui reportera con pasión, y hoy sigo contando historias desde otro lugar. Me siento especialmente orgullosa de los espacios que he creado para inspirar y acompañar a otros. Ver crecer a las personas, verlas florecer, es uno de mis mayores logros.

Leer  Cinco tendencias que están redefiniendo los podcasts y newsletters en los medios de comunicación

¿Qué te apasiona hacer fuera del trabajo?

Viajar. Disfrutar con mi familia. Antes jugaba voleibol tres veces por semana, era mi cable a tierra. Ahora, aunque no puedo jugar como antes, lo llevo en el corazón. Amo bailar, conversar con amigos, mirar el mar. Esos pequeños momentos son mi forma de recargarme.

Ana Mercy Otáñez¿Cómo defines el éxito?

El éxito personal, para mí, es sentirme en paz, vivir con fe, ser una buena madre y estar rodeada de amor. El profesional tiene que ver con el impacto que dejo, con la coherencia entre lo que digo y lo que hago. Pero si el personal no está firme, el profesional se tambalea. Son dos mundos que se nutren mutuamente.

¿Ha habido alguna experiencia que marcó un antes y un después en tu vida?

Sí. La muerte de mi primera hija y, años más tarde, la de mi madre. Ambas pérdidas me rompieron por dentro y me reconstruyeron diferente. Me enseñaron a vivir con propósito, a no posponer lo importante. En medio de la pandemia, atravesé también un dolor físico intenso que me obligó a parar y reevaluar todo. Aprendí que el cuerpo habla, y que debemos escucharlo.

Dos libros me ayudaron en ese proceso: Ese dolor no es mío y Kintsukuroi. Me enseñaron que hasta las grietas pueden ser bellas si aprendemos a mirar con el alma.

¿Qué valores te definen y aplicas día a día?

Autenticidad. Empatía. Integridad. Gratitud. Trato de ser fiel a mí misma, aunque a veces sea incómodo. Me esfuerzo por ser honesta, por cumplir lo que prometo. Y cada día practico la gratitud, porque incluso en los días grises hay bendiciones si sabemos mirar.

¿Qué consejo le darías a tu «yo» de hace 10 años?

Le diría: “Confía en tu intuición. No estás aquí para agradar a todos, sino para ser feliz. No tengas miedo de ser tú”. También me recordaría que está bien pedir ayuda, que no tenemos que cargar solas con todo. Y que las conexiones auténticas son tesoros que debemos cuidar.

¿Cómo imaginas tu vida en 5 o 10 años?

Más tranquila. Alejada de la exposición constante. Me veo guiando a otros desde un lugar sereno, siendo mentora, ofreciendo talleres, compartiendo experiencias. En lo personal, me ilusiona la idea de ser abuela, de tener más tiempo para mis sueños postergados, para seguir creciendo sin prisa, pero con propósito.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí