Altagracia Ortiz es una de esas voces que resuenan con fuerza y compromiso en el ámbito del periodismo de salud en República Dominicana con una trayectoria profesional marcada por la integridad, pasión y un profundo sentido de responsabilidad social.

Nacida en una comunidad rural de San Francisco de Macorís, ha dedicado su vida a informar y educar sobre los temas más críticos y sensibles relacionados con la salud pública y nos cuenta que su amor por el periodismo nació en su juventud, influenciada por el valor y la valentía de los reporteros que cubrían los oscuros años del régimen de Joaquín Balaguer.

Esta inspiración se consolidó aún más al conocer la historia del periodista Orlando Martínez, un ejemplo de coraje y compromiso con la verdad. Tras completar su carrera en Comunicación Social en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, ella encontró su verdadera vocación en el ‘periodismo de salud’, campo que ha marcado su trayectoria profesional de manera significativa.

En el plano personal, ¿quién es Altagracia Ortiz? ¿Cuéntanos de tus orígenes? Soy una dominicana, oriunda de una comunidad rural de San Francisco de Macorís, ubicada en el mismo trayecto de la cordillera Septentrional. Amo a mi pueblo, valiente y decidido, y a una familia de 12 miembros. Mi padre, Juan Bautista Ortiz Duarte, y mi madre, Ana María Gómez Acosta, fueron dos robles que infundieron respeto y amor a su prole. De mi madre heredo la ternura y el ser una persona cariñosa. Soy una persona sincera y solidaria, amo y respeto a las personas por encima de cualquier cosa y deseo un mundo más fraterno.

¿Qué te inspiró a convertirte en periodista y cómo fueron tus primeros pasos en esta profesión? El ejemplo valiente de los reporteros que informaban sobre las persecuciones durante los 12 años sangrientos de Joaquín Balaguer me llevó a sentir la pasión por ser reportera. Luego, me impactó la vida del periodista malogrado Orlando Martínez. Estos ejemplos de coraje y compromiso con la verdad despertaron en mí el deseo de seguir ese camino. Mis primeros pasos fueron llenos de aprendizaje y desafíos, pero siempre con una firme convicción de informar con integridad.

¿Qué te llevó a especializarte en el periodismo de salud y cuál fue el momento clave que definió esta dirección en tu carrera? Después de terminar la carrera de Comunicación Social en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, quise estudiar Derecho. Sin embargo, una profesora, Adonaida Medina, me sugirió que me especializara en lugar de seguir con esa idea. Le hice caso y comencé a hacer la especialidad coordinada por la universidad estatal, UNICEF y la Organización Panamericana de la Salud. Esta especialización fue crucial para mí y, posteriormente, el periódico Hoy me permitió desarrollarme en esta importante área.

¿Qué te motivó a escribir «El Comercio del Dolor»? ¿Hubo algún evento o historia en particular que te impulsó a abordar este tema? Ya había escrito el libro «En Cuidados Intensivos», una visión crítica del sistema de salud dominicano. «El Comercio del Dolor» fue un ensayo que deja plasmada la historia de la mercantilización de la salud, donde la salud se convierte en una mercancía accesible solo para quienes tienen dinero. Me impulsó el deseo de promover cambios hacia un sistema de salud más humano y equitativo. Quise dejar un legado de denuncia responsable en el ejercicio profesional.

Leer  Esmeralda Santos ⇝Reinvéntate las veces que sea necesario⇜

¿Cómo fue el proceso de investigación para tu libro? ¿Qué desafíos enfrentaste al recopilar la información y testimonios necesarios? Escribir un libro es un verdadero parto, implica tiempo y dedicación, redacción, precisión de datos, revisión de textos y antecedentes. Es una experiencia exhaustiva, pero gratificante. El desafío más grande fue enfrentar a aquellos que se sintieron lastimados por las denuncias contenidas en el libro. A pesar de esto, la recepción y retroalimentación que recibí demostraron que el esfuerzo valió la pena.

¿Qué impacto esperabas que tuviera «El Comercio del Dolor» en la sociedad y en el ámbito de la salud? ¿Crees que ha cumplido con tus expectativas? El libro llegó a los actores del sistema de salud y generó una considerable retroalimentación. No buscaba complacer a nadie, pues el libro es una denuncia, pero lograr que llegara a los lectores y se produjeran artículos diversos comentando su importancia fue gratificante. Creo que ha cumplido con mis expectativas al generar conciencia y debate sobre la mercantilización de la salud.

¿Cuáles son los principales retos que has enfrentado como comunicadora en el campo de la salud? ¿Cómo los has superado? La investigación es un desafío en este país, especialmente en obtener datos de las fuentes. Cubrir tragedias como la de Río Blanco en Jimaní o el terremoto de Haití, y enfrentar insultos por denuncias afectó a algunos. He superado estos desafíos gracias a mi resiliencia y formación. La fuerza y el amor de mi familia siempre han sido un apoyo esencial para enfrentar adversidades.

¿Cómo has visto la evolución del periodismo de salud a lo largo de tu carrera? ¿Cuáles crees que han sido los cambios más significativos? Se ha avanzado mucho en esta área. Cuando comencé, algunos se sorprendían de que dejara de escribir sobre política para dedicarme a la salud, que consideraban de poca lectoría. Hoy, el periodismo de salud es fundamental y se ha reconocido su importancia en la sociedad.

¿Cómo manejas los dilemas éticos que surgen al informar sobre temas de salud, especialmente aquellos que involucran casos sensibles o controversiales? Con ética, siempre pensando que detrás de cada historia hay un ser humano y una familia. Nunca expongo la vida privada de las personas, pues la dignidad está por encima de todo. Es fundamental tratar cada caso con respeto y responsabilidad.

En tu opinión, ¿qué tan importante es la educación y la conciencia pública en temas de salud? ¿Cómo puede el periodismo contribuir a esto? La educación en salud es fundamental para un sistema fuerte. La conciencia política lleva a la población a saber que la salud es un derecho, no una dádiva. El periodismo en salud cuenta historias y busca empujar cambios hacia un sistema justo y equitativo.

Leer  Elisa Carolina Tavarez: De la pedagogía a la radio

¿Cómo ha influido la tecnología y las redes sociales en tu trabajo como periodista de salud? ¿Qué ventajas y desventajas observas? Es necesario adaptarse a la tecnología, considerarla una herramienta. Las redes sociales tienen aspectos positivos, como llegar a una audiencia amplia. Sin embargo, también fomentan la inmediatez y superficialidad, lo cual lamento. La falta de profundidad es una desventaja significativa.

¿Cómo gestionas tu relación con las fuentes de información, especialmente cuando se trata de información médica o científica? Mantengo una relación de respeto. Históricamente, la relación entre periodista y fuente puede ser de amor y odio, pero he trabajado para cultivar relaciones de confianza. Siempre busco contrastar, confirmar y verificar la veracidad de la información.

A lo largo de tu carrera, ¿qué estrategias has utilizado para mantenerte actualizada y continuar desarrollándote profesionalmente? La lectura, talleres, diplomados, conferencias y todos los intercambios profesionales e intelectuales que me permite el ejercicio. Es vital estar en constante aprendizaje y desarrollo.

¿Cuál es tu opinión sobre la realidad del periodismo actual en general? ¿Crees que ha mejorado o empeorado con el tiempo? El periodismo enfrenta grandes desafíos. Me preocupa la inmediatez y la rapidez con la que se difunden noticias falsas. Sin embargo, creo que el buen periodismo siempre se impondrá. Abogo por mayor profundidad y lectura entre los más jóvenes. Tecnológicamente, ha mejorado y se ha reinventado, pero falta humildad y profundidad.

¿Qué consideras que es la labor y responsabilidad principal de los periodistas hoy en día, especialmente en el contexto de la salud? La principal responsabilidad sigue siendo proporcionar información veraz y contar las historias de aquellos despojados de sus derechos. En el periodismo de salud, es crucial que la población sepa que la salud es un derecho, no un favor.

¿Qué consejo le darías a los jóvenes que están considerando una carrera en el periodismo, y específicamente en la comunicación en salud? Que sueñen y trabajen por ser veraces y responsables. Que no se dejen llevar por la superficialidad que puede conferir fama. Que no se les suban los humos a la cabeza, como dice popularmente nuestro pueblo. El periodismo es una carrera hermosa, llena de desafíos y recompensas, pero requiere dedicación y ética.

Altagracia Ortiz nos deja con una profunda reflexión sobre la responsabilidad del periodista y la importancia de la ética y la formación continua en una profesión que enfrenta constantes cambios y desafíos. Su trayectoria y compromiso con el periodismo de salud son un ejemplo de dedicación y pasión por la verdad y la justicia.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí