Lusbania Santos Alonzo comparte su pasión con la comunicación a niños y jóvenes para formar líderes, inquietud que la llevó a crear Dara Communications Lab, un laboratorio de Comunicación Estratégica, del cual surge la iniciativa Mini Boss Club.

Con una destacada trayectoria en el ámbito de la comunicación y el marketing digital, Lusbania se ha dedicado a la formación de jóvenes líderes a través de proyectos innovadores. A continuación, compartimos una entrevista donde nos habla de su inspiración, mentores y los desafíos que ha enfrentado en su carrera.

¿Qué eventos o experiencias en tu infancia y juventud influyeron en tu interés por la educación y la formación de líderes jóvenes?

Recuerdo que, de niña, sin saberlo, diseñé mi propia empresa. Era una academia o colegio que enseñaba a niñas (a todas mis muñecas, jejeje). Contraté a mi hermana menor, quien era parte de las maestras del colegio. Gestionábamos la compra de sus útiles con nuestros padres, y nosotras mismas hacíamos sus tareas. Con mucha responsabilidad y dedicación, las enseñábamos. Enseñar siempre estuvo en mí. Mi madre y abuelos eran maestros, por cierto. Es interesante porque, ahora lo veo, el proyecto que ideé no solo era un colegio para dar clases, tenía estructura. No lo hice como si fuera empleada del colegio; yo lo gestionaba, contrataba personal, los dirigía, hacía una planificación, y justo esa es la visión del Mini Boss Club: desarrollar lo gerencial en los niños y adolescentes que sabemos y vemos son líderes desde edad temprana.

¿Puedes compartir con nosotros algún mentor o figura inspiradora que haya tenido un impacto significativo en tu carrera y cómo te ha influenciado?

Uno no, varios. Son muchas las personas que han sido de inspiración en mi vida. En primer lugar, Dios, quien ha inspirado cada idea, cada proyecto, y quien me ha dado la sabiduría para poder enfrentar cada desafío que se me presenta. Por supuesto, mi familia, mamá siempre fan número 1; una pequeñita de 6 años que ha inspirado muchas de las ideas que desarrollamos; mi hermana menor, a quien contraté a mis 8 años y que, hoy por hoy, forma parte del proyecto; y mi pastora y mentora, quien me ha inspirado, pero demasiado, con sus consejos y enseñanzas, y siendo un ejemplo de determinación y tenacidad para mí.

¿Cómo equilibras tu vida personal con tu carrera profesional, especialmente con un proyecto tan innovador y demandante como el Mini Boss Club?

Amo este proyecto. Podría pasar horas y horas trabajando en él, porque es propósito para mí: me inspira, me apasiona, siento que es parte de mi vida personal, profesional, de esparcimiento. Si bien es cierto que hago muchas otras cosas, pues también coordino las áreas de Relaciones Públicas y Sostenibilidad de un grupo empresarial, soy docente universitaria, dirijo varios equipos desde mi iglesia local, entre otras cosas. Todo lo que hago de algún modo se interconecta, y eso me mantiene en constante conexión e inspiración. En cualquier momento o lugar puede surgirme una idea nueva que me aporte luz hacia lo próximo que vamos a desarrollar dentro de este espacio que amo.

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¿Qué hobbies o actividades realizas fuera del ámbito profesional que te ayudan a mantener la creatividad y entusiasmo en tu trabajo?

Yo danzo, hago ejercicios, voy al gimnasio, recientemente inicié a practicar tenis, voy a la playa (de hecho, soy de un lugar de mar). Pero mi principal y mayor fuente de creatividad y entusiasmo viene de esa linda relación que tengo con Dios. Recibo esa paz y quietud tan especial mientras oro y también dirección, respuesta y estrategias para moverme hacia lo próximo.

¿Cuál ha sido tu trayectoria profesional antes de fundar el Mini Boss Club y cómo esas experiencias previas han contribuido a la creación y desarrollo del club?

Soy del área de la Comunicación Social. Estudié esa carrera hace algunos años en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), luego hice una maestría en Dirección de Comunicación Empresarial, en Madrid. He trabajado para periódicos, canales de televisión, agencias de comunicación y directamente desde los departamentos de comunicación de varias empresas. Todo esto ha sido fundamental para el desarrollo del proyecto. El Mini Boss Club es una iniciativa precisamente de la empresa matriz que desarrollamos, Dara Communications Lab, un laboratorio de Comunicación Estratégica que crea productos de comunicación innovadores como este. Cada lugar donde he estado me ha aportado tanto; de ahí la importancia de no saltar escalones, recorrerlos todos, porque en el camino vas acumulando experiencia, aprendizajes, estrategias y conocimiento que se convierten en clave fundamental para lo que estarás desarrollando más adelante.

¿Qué desafíos enfrentaste al lanzar el Mini Boss Club y cómo los superaste?

Es un proyecto que no existía en el país. Hablar de gerencia sonaba grande al principio, romper ese paradigma de que un niño de 7 años puede tener una idea de negocio y ser un gerente parecía difícil de creer. Es una rotura a la mentalidad tradicional: sentar a un niño en un salón de conferencias, en una torre empresarial, y romper ese paradigma y dar un giro a la expresión «es que es un niño». Eso toma su tiempo, pero cuando los resultados empiezan a verse, vamos haciendo un camino que no existía y logrando que empiecen a caminar por él.

¿Puede describir el proceso creativo y de desarrollo detrás del concepto de la “Cata de valores y aromas” y por qué cree que es importante para los niños?

La «Cata de valores y aromas» es una experiencia tan, pero tan significativa. Lo amamos. Creamos un concepto donde los niños degusten valores de un modo diferente, buscando que en el largo plazo lo recuerden. Conectando con sabores y aromas tan representativos y significativos, que cada vez que vuelvan a degustarlo u olerlo, recuerden la importancia de ser entes de bien, que dondequiera que estén modelen buenos valores y principios. Con el pasar de los años, lo van a recordar. Yo, por ejemplo, recuerdo aún ese perfume tradicional de mi mamá, el que le regalaba mi papá cuando yo era una niña. Si estaba en algún lugar y olía algo parecido, decía «huele a mi mamá». Igual cuando vamos a los hoteles, a restaurantes, hay aromas específicos. A ellos les enseñamos a dejar un rico aroma en las personas a través de su excelente comportamiento, modo de ser y de relacionarse, para que sean bien recordados, como un buen aroma te conecta con alguien o algo.

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¿Cómo seleccionas y formas a los «Knowledge Investors» que imparten las actividades y programas en el Mini Boss Club?

Inicialmente, hacemos una convocatoria para reclutar los mejores perfiles para la formación de nuestros niños líderes. También me pasa con frecuencia que, al conectar o conocer alguna persona, como sé cuál es el perfil del «Knowledge Investors» (KI), digo “indiscutiblemente debe estar dentro”. Lo citamos y mostramos nuestro modo de operación, los principios guía que nos rigen como proyecto, lo que se espera de un KI, y fijamos reuniones donde podamos entrenarles y darles seguimiento para un correcto desarrollo de nuestras sesiones, pues todas son experienciales.

¿Qué resultados o cambios has observado en los niños y adolescentes que han participado en los programas del Mini Boss Club? ¿Puede compartir alguna historia de éxito?

En ellos vemos cómo su visión va siendo ampliada. El estar en una torre empresarial, en un piso 23, les conecta con el mundo real. Sentarse en el salón de conferencias donde se sientan empresarios y aprender cómo ellos piensan da una apertura y reduce las limitaciones. Aprenden a soñar al nivel más alto y a creer que es posible, porque de hecho ya sus sueños los están logrando. Tenemos más de una historia de éxito. Niños que ya, a su corta edad, están desarrollando sus proyectos, llevándoles a sus padres ideas de nuevas empresas, trabajando en tiempo presente para su futuro. Pero también, niños modelando una excelente conducta en ambientes sociales.

¿Cuáles son tus metas y aspiraciones futuras para el Mini Boss Club y cómo planeas expandir o mejorar los programas ofrecidos?

Nuestra visión a futuro es ser la primera ‘Business International School’ para mini empresarios. Ese espacio donde se forman todos esos niños con visión de liderazgo, que van a gestionar sus empresas y contribuir con la economía de su país, aportando las ideas más innovadoras, generando empleos y siendo referentes de la mejor gestión empresarial con principios, valores, integridad y excelencia.

En detalle

Lusbania Santos Alonzo es egresada de la carrera de Comunicación Social de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), con una maestría de doble titulación en Dirección de Comunicación Corporativa de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en Madrid, España. Egresada del Programa de Preincubación de Ideas de negocios INTEC Emprende, donde obtuvo el primer lugar en el elevator pitch de 2020 a través de su proyecto Dara Communications Lab, un laboratorio de Comunicación Estratégica que desarrolla iniciativas altamente innovadoras como el primer Club de Comunicación y Gerencia para niños líderes, el Mini Boss Club.

Ha sido periodista para el periódico El Nacional, CDN2 y Súper TV 55, así como consultora en comunicación desde agencias de comunicación para distintas marcas y empresas. Actualmente, es docente universitaria, coordinadora de Relaciones Públicas y Sostenibilidad en Grupo Humano y gerente general de Dara CL.

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