Aunque la odontología ha avanzado significativamente en las últimas décadas, numerosos mitos y prácticas erróneas siguen poniendo en riesgo la salud bucal de millones de personas. Especialistas advierten que hábitos aparentemente inofensivos, como cepillarse con demasiada fuerza o ignorar el sangrado de las encías, pueden derivar en problemas que afectan no solo la sonrisa, sino también el bienestar general.
La persistencia de estas creencias responde, en gran medida, a la transmisión de información dentro del entorno familiar y a la creciente influencia de contenidos poco confiables difundidos a través de las redes sociales. Según explica la Dra. Camila Borges Fernandes, ortodoncista, periodoncista y adepta al Protocolo GBT, muchos de estos conceptos han sido desmentidos por la evidencia científica, pero continúan arraigados en la cultura popular.
“La percepción de que el sangrado de las encías es algo normal o que solo debemos acudir al dentista cuando sentimos dolor son ejemplos de ideas que no cuentan con respaldo científico y que pueden retrasar el diagnóstico de enfermedades importantes”, señala la especialista.
Entre los errores más frecuentes identificados por los profesionales de la salud bucal destaca la creencia de que la ausencia de dolor significa ausencia de enfermedad. Sin embargo, afecciones como las caries y las enfermedades periodontales suelen desarrollarse de manera silenciosa y, cuando aparecen los síntomas, el problema puede encontrarse en una etapa avanzada.
Otro hábito común es ejercer demasiada presión durante el cepillado. Aunque muchas personas asocian la fuerza con una limpieza más efectiva, esta práctica puede provocar desgaste del esmalte dental, retracción de las encías y aumento de la sensibilidad. Del mismo modo, considerar normal el sangrado gingival representa un riesgo, ya que suele ser una señal de inflamación que requiere atención profesional.
Los especialistas también insisten en la importancia del cuidado de los dientes de leche, fundamentales para el correcto desarrollo del habla, la masticación y la futura dentición permanente. Asimismo, recuerdan que la prevención sigue siendo considerablemente más económica que los tratamientos complejos derivados de problemas avanzados.
La desinformación en plataformas digitales ha generado además la popularización de remedios caseros para el blanqueamiento dental que pueden resultar perjudiciales. Sustancias como bicarbonato de sodio, carbón activado o limón, utilizadas sin supervisión profesional, pueden erosionar el esmalte y aumentar la sensibilidad dental de forma irreversible.
A estas prácticas se suman otros hábitos cuestionados por los expertos, como reemplazar el uso del hilo dental por palillos o utilizar enjuagues bucales como sustitutos del cepillado. Ninguna de estas alternativas ofrece la misma eficacia en la eliminación de la placa bacteriana y la protección de las encías.
Los especialistas recuerdan que los problemas bucales no se limitan a una cuestión estética. Una mala salud oral puede afectar funciones esenciales como la alimentación y el habla, además de impactar la autoestima, las relaciones sociales y la calidad de vida.
“La salud bucal está estrechamente vinculada al bienestar integral de las personas. Su descuido puede influir en la nutrición, la confianza personal y la capacidad de comunicación”, afirma la Dra. Borges Fernandes.
Frente a este panorama, la odontología basada en evidencia continúa ganando terreno, promoviendo prácticas respaldadas por estudios científicos y alejadas de mitos o recomendaciones sin fundamento.
La educación en salud desempeña un papel clave en este proceso, ya que busca generar cambios de comportamiento sostenibles y fortalecer el autocuidado. Paralelamente, la incorporación de nuevas tecnologías está transformando la experiencia de los pacientes.
Entre las innovaciones más destacadas figura el protocolo Guided Biofilm Therapy (GBT), una metodología enfocada en la eliminación dirigida del biofilm mediante técnicas menos invasivas y más cómodas. De acuerdo con la especialista, más del 98 % de los pacientes reporta poco o ningún dolor durante el procedimiento, lo que favorece la continuidad de los tratamientos preventivos.
Además de ofrecer mayor confort, estos avances permiten diagnósticos más tempranos y tratamientos personalizados, reduciendo la necesidad de intervenciones complejas en el futuro.
Pese a los avances tecnológicos, los expertos coinciden en que los pilares de una buena salud bucal siguen siendo los mismos: cepillarse correctamente con pasta dental fluorada, utilizar hilo dental diariamente, mantener una alimentación equilibrada y acudir regularmente al odontólogo.
El mensaje de los especialistas es contundente: la información basada en la ciencia continúa siendo la mejor herramienta para combatir los mitos y fomentar hábitos saludables que permitan preservar la salud bucal durante toda la vida.







