Con denuncias penales, insultos sistemáticos y una narrativa cada vez más agresiva, el presidente argentino Javier Milei ha profundizado su hostilidad hacia el periodismo independiente, mientras se alista para una nueva campaña electoral.
En un artículo de opinión firmado por Tomás Viola, columnista de AFP, en el periódico argentino El Día se detalla cómo el mandatario ha llevado su enfrentamiento con la prensa a niveles preocupantes.
En lo que va de año, ocho periodistas fueron denunciados penalmente por calumnias e injurias por Milei, mientras que más de 60 han sido señalados directamente en discursos y redes sociales, según una investigación del diario La Nación.
El mandatario justifica sus ataques como una “acción y reacción”, señalando que no se trata de periodistas, sino de ‘mentirosos’. Sin embargo, los calificativos utilizados -“mierdas”, “basuras humanas”, “prostitutas de los políticos”- han desatado la preocupación tanto en el ámbito nacional como internacional.
“No odiamos lo suficiente a los periodistas” (NOLSALP)
Desde hace meses, Milei impulsa en redes sociales el lema “No odiamos lo suficiente a los periodistas” (NOLSALP), que sus seguidores amplifican agresivamente.
Según el politólogo Gustavo Marangoni, este enfrentamiento forma parte de una “batalla cultural” que el gobierno ha situado en el corazón de su estrategia política.
El periodista Hugo Alconada Mon afirma que los ataques buscan neutralizar voces críticas que podrían influir en votantes indecisos.
Tras denunciar un presunto “plan de inteligencia estatal” para monitorear a periodistas, Alconada fue víctima de intentos de hackeo.
La presidencia confirmó la existencia del plan, aunque negó que tuviera fines represivos.
Por su parte, Shila Vilker, directora de la consultora Trespuntozero, señaló que esta ofensiva polariza el debate público, elimina posiciones intermedias y fortalece el núcleo duro de seguidores de Milei, quienes repiten y viralizan los discursos más agresivos del presidente.
Campaña de intimidación y manipulación digital
Uno de los casos más alarmantes es el de Julia Mengolini, periodista del medio Futurock, quien fue blanco de una campaña de intimidación y manipulación digital tras recordar declaraciones pasadas de Milei sobre su hermana.
En respuesta, el presidente replicó decenas de insultos en redes y permitió que circulasen videos falsos generados con inteligencia artificial. Mengolini lo denunció penalmente por amenazas e intimidación, y el juez dispuso para ella custodia personal y botón antipánico.
Vilker concluye que estos ataques no solo buscan el descrédito personal, sino que también tienen un efecto disciplinador sobre el ecosistema mediático:
“Todos pueden ser el nuevo blanco del presidente, sobre todo frente a un ejército digital que multiplica el hostigamiento”.
A solo meses de las elecciones legislativas de medio término, Milei apuesta por consolidar su identidad anti-establishment y dominar la agenda pública a través del conflicto con la prensa, en medio de dudas crecientes sobre su gestión económica y el rumbo del país.







