Pionera en conformar el equipo de Las Sociales del periódico Listín Diario con un enfoque totalmente diferente a la tradicional cobertura de actividades de sociedad.

La carrera de periodismo la eligió. No fue una imposición del entorno ni de su madre. Sus visitas al periódico El Caribe junto a María Ugarte, una de las primeras periodistas en ejercer el periodismo en la República Dominicana, con tan solo 11 años, fueron solo el canal para descubrir su pasión por la comunicación.

Con apenas once años, Carmen Brusiloff Ugarte, cariñosamente conocida como Carmenchu, organizaba las colaboraciones escolares que ella publicaba en el periódico y de las cuales surgió la Generación del 48. La veterana periodista nos cuenta que subir las escaleras del antiguo edificio en El Conde, entrar a la redacción, conocer a los periodistas, incluso un día leer las noticias por la emisora de radio que funcionaba en la Sala de Redacción, amén de acompañar a su mamá que con entusiasmo cubría cualquier tipo de servicio en la calle, fueron parte de las vivencias que permanecieron latentes en ella.

Los años pasaron, ya casada y con tres hijos, a finales de los 60 empezó a traducir para El Caribe artículos publicados en The New York Times y The Washington Post de muy diversos temas, tales como moda y situaciones políticas. En 1971, le pidió a su madre, quien era directora del suplemento sabatino, que le permitiera escribir una columna de modas. Así nació la primera columna regular semanal sobre moda en un periódico dominicano: La Moda en Santo Domingo. Se publicó cada sábado por alrededor de cinco años.

Apunta: “Nunca sentí que trabajaba a la sombra de mi madre, ni siquiera mientras estuve en El Caribe, donde escribía tanto para el suplemento como para el diario. Ella me hizo sentir segura de mí misma y me transmitió su modo de ser independiente. Además, tocábamos temas muy distintos.  Mi madre trataba sobre los monumentos coloniales, ayudando a atrapar el interés para su preservación, proyectaba las artes, tanto como crítica, entrevistadora o jurado. Yo, en cambio, me dedicaba a la moda, recepciones, barrios marginados, la labor de mujeres feministas y de la mujer en general, tanto de escasos recursos como profesionales. En materia de estudios femeninos no había nada hecho, por lo cual estos trabajos se convirtieron en una fuente de datos”.

Su mayor influencia viene de su madre. Con su padre, quien fue combatiente en la Primera Guerra Mundial y la Guerra Civil Española, sólo vivió sus primeros ocho años de vida, ya que sus padres se divorciaron.

En una redacción, rodeada de hombres

Describe a su madre como una persona culta, graduada en Filosofía y Letras, sección de Ciencias Históricas, que compartía espacio en la redacción El Caribe con hombres, sin sentirse nunca, ni mejor ni peor.

De su madre, amaba su compromiso con la proyección de asuntos culturales de muy diversas formas y defendía los monumentos coloniales como un patrimonio del país, los cuales estudiaba minuciosamente. El legado que ella construía, que la llevó a ser considerada como pionera en el periodismo cultural, además de ser la primera reportera investigadora, también fue una inspiración para Carmenchu. Se tiene entendido que fue la primera mujer que trabajó en el país como periodista en un diario impreso. Es decir, que el periodismo era su sustento, su medio de vida.

Junto a su madre, Brusiloff modeló a sus hijos para que en la actualidad sean independientes, trabajadores, responsables y se convirtieran en profesionales de los cuales dice sentirse muy orgullosa.

El sello y legado de su mamá

“El legado de mi madre está en los libros que recogen todas sus investigaciones y se mantienen vigentes para consultar, y en la memoria de quienes compartieron con ella y mantienen viva su aportación en la cultura dominicana, transmitiéndola de diversas maneras”, reflexiona a quien el periodismo le ha dado tantas satisfacciones, que no se atreve a señalar una en especial, porque, en su caso, se le dio la oportunidad de hacer lo que le gustaba y con ello se divertía.

La varita mágica

Confiesa que, si tuviera una varita mágica, cambiaría los errores que salieron en algunos de sus artículos impresos, ya fuese por su equivocación o de los componedores del texto cuando los periodistas no tenían computadora. Compara que, en la actualidad, es muy fácil corregir rápidamente.

Leer  RSF lanza una plataforma internacional de recursos para periodistas

Redacción en casa: balance entre maternidad y periodismo

La maternidad me hizo darme cuenta de que a mi vida había llegado la más importante responsabilidad: criar a mis hijos de manera que tomarán siempre el camino recto y se convirtieran en personas independientes y responsables”.

Carmen se inició en el periodismo cuando sus hijos: Ángel, Carmen y Alexis, ya tenían 9, 8 y 6 años. Trabajaba para El Caribe sin horario de trabajo, ya que la compensación era por artículos publicados.

La gran mayoría de sus trabajos eran entrevistas o reportajes exclusivos, los cuales coordinaba en horas en que su esposo -en ese entonces coronel piloto de la Aviación Militar Dominicana, hoy Fuerza Aérea Dominicana- estuviera en trabajo y sus hijos en el colegio, por lo que redactaba desde casa.

Iba exclusivamente al periódico cuando se trataba de actividades para redactar de inmediato. Actividad que empezó a cubrirlas, aproximadamente, a partir de 1973, cuando se divorció.

El regalo de la maternidad

Afirma: “La maternidad me hizo darme cuenta de que a mi vida había llegado la más importante responsabilidad: criar a mis hijos de manera que tomarán siempre el camino recto y se convirtieran en personas independientes y responsables. Ellos, a su vez, han inculcado a mis ocho nietos tales cualidades”.

Y es a sus nietos a quienes, sobre todo en asuntos de tecnología, les manda, a veces, un SOS. Su nieta Mariale decía que, cuando ella estaba en bachillerato, era la única alumna de su curso que tenía una abuela con la cual se escribía por correo electrónico. Desde hace ocho años también es bisabuela, nos cuenta, con mucha alegría e ilusión.

Agrega: “Ya, a mi edad, lo que más disfruto con mis hijos es salir con ellos un rato a merendar a media mañana o media tarde, cuando tienen tiempo. La maternidad me ha regalado una familia fabulosa que va aumentando con los bisnietos”.

¿Sabes dónde está tu madre?

A modo de reflexión y jocoso sobre el balance entre la maternidad y el periodismo, Carmen nos cuenta que un día entendió el efecto que tenía en sus hijos el ejercicio del periodismo en horas nocturnas al ver un aviso en la televisión -que se transmitía a las 10:00 de la noche- que anunciaba la hora y preguntaba: ¨Padre, ¿sabes dónde están tus hijos? Y su hijo mayor, Ángel, se paró delante de una puerta y en un sonsonete decía: “Hijo, ¿sabes dónde está tu madre? Hoy se quedó en casa, hoy que se quedó en casa”.

Cada hijo la ve diferente. Por ejemplo, su hija Carmen, en ocasiones la acompañaba a algún servicio, como los desfiles de moda. Su hijo menor, Alexis, al ser entrevistado en una ocasión con motivo del Día de las Madres le preguntaron qué opinaba sobre ella, como madre y periodista, dijo: “Es una loca de remate, pero una chulería”, cuenta entre risas; al tiempo que nos señala que ninguno de ellos ha seguido sus pasos en el periodismo.

Comenta: “Mi hija Carmen, siendo estudiante universitaria escribió varios reportajes que su abuela publicó en el suplemento. Uno de ellos fue reproducido en una publicación externa. Un par de mis nietas han escrito reportajes de viajes que se han publicado. Pero en ningún momento pensaron en ser periodistas”.

Orgullosa de sus hijos

Ser periodista no es tarea fácil, tampoco lo es ser hijos de periodistas. Sobre este tema, Carmen nos dice: “Ser hijo de una periodista que sale a la calle ha sido el mayor atractivo durante tantos años, requirió de mis hijos adquirir un gran concepto de la independencia, del trabajo, de la responsabilidad para poder valerse por sí mismos al irse formando. Tuvieron el ejemplo de su abuela y el mío, de personas independientes, trabajadoras y responsables. Y así crecieron, y así se convirtieron en profesionales de los cuales me siento orgullosa”.

Diversos roles

El periodismo le ha regalado a Carmen la oportunidad de conocer tanto a personalidades de la más alta jerarquía como a los más humildes moradores de barrios marginados, razón que no le permite señalar una publicación en especial, porque siempre ha hecho lo que le gusta, lo que la divierte.

Leer  Cristal Acevedo: “Los medios digitales siguen creciendo y evolucionando”

Al mismo tiempo ha estado como coproductora de programas de televisión e incluso un segmento en el programa De Noche con Yaqui, con el destacado comunicador, ya fallecido, Yaqui Núñez del Risco. Varios de sus artículos están reproducidos en su libro “Retazos de una Vida”.

“En cada rol me he sentido cómoda e identificada mientras lo interpretaba”, señala, al tiempo que resalta, que siempre realizó un trabajo con seriedad, pero disfrutándolo como un divertimento.

Su mayor aporte, a través del periodismo

Carmen, a quien le gustaría ser recordada como una periodista que estimuló a jóvenes periodistas a sacar lo mejor de sí mismas, entiende que su mayor aporte ha sido formar. En 1984, por designación del mítico director Rafael Herrera, dio forma al primer equipo de Sociales del Listín Diario. Su satisfacción fue que se le permitió que ese mismo equipo tuviese un enfoque totalmente diferente a la mera cobertura de las actividades de sociedad.

A partir de entonces, Sociales empezó a abarcar temas de salud, calidad ambiental, turismo, entrevistas a profesionales y a políticos de ambos sexos, moda, belleza, recetas, nutrición, literatura joven y reportajes incluso de denuncia. Las Sociales se convirtieron, con los años, en una especie de revista dentro del periódico. En 1997, se dividió en La Vida y Las Sociales, ambas bajo su supervisión, permitiendo que quienes trabajaban en una sección pudieran trabajar en la otra.

¿Pendiente en el periodismo? Siempre queda algo por hacer, asegura Carmen, porque el periodismo es evolución y desarrollo, pero, en su caso, afirma que ha hecho todo lo que ha querido hacer.

Futuras generaciones del periodismo

La veterana periodista invita a las nuevas generaciones de periodistas -que nacieron con el chip en la cabeza y alcance a la Inteligencia Artificial- a no anquilosarse ante la computadora; más bien, a salir a la calle, a investigar de manera imparcial antes de dar por sentado una información que puede afectar a personas y entidades; a que no se duerman en sus laureles cuando los ensalcen por algún trabajo excelente y que lean libros, en papel o digital, pero que adquieran el hábito de la lectura de libros.

El tipo de periodismo que sueña para República Dominicana

La experimentada periodista sueña con un periódico que -económicamente- sea exitoso para ofrecer a sus periodistas los sueldos que merecen, que en política sea completamente imparcial; con periodistas que -en sus denuncias- investiguen a profundidad, se atengan a la verdad sin distorsionar información.

Anhela un periódico que promueva la cultura mediante artículos entretenidos y ofrezca retos y concursos a la gente joven para atraerles como lectores. Un medio que estimule a sus periodistas a salir a la calle, a encontrarse con la gente y a que no se atengan únicamente al contacto a través de la computadora, salvo en casos excepcionales.

A las mujeres del mundo. Le preguntamos sobre su mensaje como mujer y que lo extendería al mundo y nos dijo inmediatamente: “Sé genuina. Sé tú misma. Defiende lo que eres. Defiende tus creencias. Defiende tus valores”.

Profesional reconocida

Rostros. Retazos de una vida.

La pluma de Brusiloff Ugarte le ha dejado diversos reconocimientos que la enaltecen y reconocen sus aportes y valoran la calidad de sus escritos. Premio Shell de Periodismo (1973), Premio Anual de Periodismo Arturo J. Pellerano Alfau (1975), Premio Periodista de Turismo (1983, 1988 y 1990), Caonabo de Oro (1997) y Premio Nacional de Periodismo (2018). Reconocimientos por parte de la Asociación de Líneas Aéreas de la República Dominicana, Colegio Dominicano de Periodistas, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, antes Secretaría de Turismo y clubes culturales.

En el 2021, recibió un reconocimiento de la Cámara de Diputados, por su “labor periodística, cultural y educativa en favor del periodismo en la República Dominicana”. El premio Shell por el reportaje de un barrio marginado. El Pellerano Alfau, por un trabajo de investigación sobre la vida de los estudiantes universitarios de provincias en Santo Domingo. El del PNUD por una serie de reportajes de investigación sobre el hábitat dominicano en sus diversas facetas.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí