Un estudio de Mayo Clinic identificó un subtipo de obesidad que podría ayudar a predecir qué pacientes tienen mayores probabilidades de responder favorablemente al tratamiento con tirzepatida, un medicamento que actúa sobre las hormonas GIP y GLP-1 relacionadas con la regulación del apetito y la glucosa.
La investigación, publicada en la revista científica Gastroenterology, analizó a 483 adultos con obesidad y encontró tres perfiles biológicos diferentes.
Uno de ellos correspondió a personas con niveles más bajos de hormonas naturales relacionadas con la saciedad, vaciamiento gástrico más rápido y mayor sensación de hambre después de las comidas.
Este grupo representa un subtipo del denominado fenotipo de “intestino hambriento”, caracterizado por una sensación de saciedad que dura menos tiempo.
Las personas con este perfil pueden consumir porciones habituales, pero sentir la necesidad de comer nuevamente con mayor frecuencia.
Mayor pérdida de peso
Los resultados mostraron diferencias importantes en la respuesta al tratamiento. Después de seis meses con tirzepatida, los pacientes pertenecientes a este subtipo perdieron en promedio 21.5 % de su peso corporal, frente al 11.7 % registrado entre participantes de los otros grupos.
Andres Acosta, gastroenterólogo e investigador en obesidad de Mayo Clinic y autor sénior del estudio, señaló que estos hallazgos refuerzan la idea de que la obesidad no responde a un único mecanismo biológico.
“La obesidad es una enfermedad compleja impulsada por diferentes mecanismos biológicos”, explicó Acosta, quien indicó que avanzar en la identificación de estos perfiles podría permitir seleccionar tratamientos de manera más individualizada.
Aproximadamente uno de cada cuatro participantes presentó niveles más bajos de GLP-1 y otras hormonas relacionadas con la sensación de saciedad.
Los investigadores determinaron además que esta disminución estaba asociada con una menor producción hormonal en el intestino y no con diferencias en el microbioma intestinal.
Hacia tratamientos más personalizados
Los resultados aportan evidencia a los esfuerzos por desarrollar una medicina de precisión para la obesidad, en la que la elección del tratamiento tenga en cuenta las características biológicas de cada paciente y no dependa exclusivamente de un enfoque generalizado.
La tirzepatida actúa como agonista de los receptores GIP y GLP-1 y puede contribuir a disminuir el apetito y favorecer la pérdida de peso.
Sin embargo, los autores advierten que todavía serán necesarios estudios prospectivos antes de utilizar este perfil biológico de manera rutinaria para decidir qué pacientes deben recibir determinado tratamiento.
Los hallazgos abren así una vía para comprender mejor por qué algunas personas presentan respuestas significativamente mayores que otras ante los medicamentos utilizados para el manejo de la obesidad.







