Se conocieron jóvenes, cuando la universidad era su mundo y las conversaciones profundas su manera de reconocerse, hasta convertirlos en una pareja que ha aprendido a convertir la vida en un laboratorio de ideas.
Reynaldo Infante y Cinthia Ortiz han construido una historia donde el amor, la comunicación y la creación caminan de la mano sustentada en una sólida zapata de valores y respesto.
Juntos dan vida a World Voices, productora pionera en contenido de audio que se consolidó mucho antes de que el formato se volviera tendencia; y también son las voces y el corazón de ‘Camino al Sol’, un espacio radial que ha transformado la manera de hablar de bienestar y crecimiento personal en República Dominicana.
Una conexión inesperada
No fue un flechazo tradicional, pues sus primeros encuentros fueron, incluso, tensos. Cinthia recuerda que conoció a Reynaldo en la universidad, compartiendo materias comunes. Él, directo y decidido; ella, retadora e inamovible.
“Rey tenía la intención muy clara de que yo supiera que estaba interesado”, recuerda entre risas. Pero, su insistencia encontró resistencia: amigos en común se negaban a presentarlos y ella mantenía una distancia férrea.
Reynaldo, sin embargo, ya estaba convencido. Desde un quinto piso la vio cruzar y le dijo a un amigo: “Me voy a casar con ella”. No sabía su nombre, pero tenía la certeza. La vida se encargó del resto. En un cuatrimestre coincidieron en una materia; en el siguiente, en todas. Cinco semanas después, ya eran novios.
Una conexión intelectual que marcó el rumbo
Desde el inicio, su conversación se movió hacia terrenos poco comunes para jóvenes universitarios: valores, propósito, existencia, ética, hábitos y creencias. No hablaron primero de romance, sino de ‘compatibilidades de fondo’, era como los exámenes de admisión… un ‘casting’ mutuo.
“Comenzamos al revés”, dicen, donde las bases de esta relación fueron la honestidad y profundidad, sin pretensiones ni deslumbramientos. Eso forjó la visión que más tarde sostendría sus proyectos.
Coinciden al decir: “Tener conversaciones abiertas y honestas, sin querer deslumbrarnos mutuamente, forjó el sentimiento de la conexión personal”.
Los valores que sostienen todo
Ambos coinciden en que su relación, tanto personal como profesional, se sostiene en tres pilares: cuidado, respeto y querer estar.
Ellos afirman categóricamente que se acompañan, celebran y admiran. Saben dar espacio y saben impulsarse. Y, sobre todo, han aprendido a discutir ideas sin personalizar, recordando siempre qué es “lo importante para nuestra comunidad”.
Destacan: “Cuando tenemos una diferencia, que las tenemos, hablamos sobre el tema sin tomarlo de manera personal”… la comunicación en su máxima expresión.
Lo que los enamoró… más allá del talento
Cinthia confiesa que lo primero que le atrajo de Reynaldo fue su tenacidad, su sinceridad casi descarada, esa frase sin filtro que la desmontó: “A mí no me interesa ser tu amigo, ya tienes muchos amigos. Yo quiero algo más”.
Afirma: “Me dejó sin palabras por la falta de filtro -ríe- y entonces decidí darle una oportunidad a ese ‘freco’ en buen dominicano, lo que implicaba que íbamos a compartir y conversar para conocernos, sin tener una relación sentimental”.
En esas conversaciones sin compromiso sentimental descubrió al lector ávido, al soñador ético, al hijo presente y terminó encontrando al compañero ideal. Confiesa: “Elegir a Rey como compañero de vida ha sido mi decisión más acertada”.
Reynaldo, por su parte, admira de Cinthia su sensibilidad, agudeza, capacidad de trabajo y curiosidad inagotable. “Ella me aporta equilibrio, paz, esperanza… Con ‘su estar’ me da el espacio creativo que necesito. Es una red de seguridad que nunca doy por sentada”, dice.
Concluye: “Admiro su nivel de compromiso con lo que cree y su firme postura ante lo que no comparte. Es una mujer de carácter fuerte con un gran corazón. Cinthia es la mejor persona que conozco, se lo digo siempre”.
Una visión compartida
World Voices surgió de la unión de dos mentes inquietas: la que piensa y la que hace, aunque ambos cumplen ambos roles. Para Cinthia, el universo audiovisual siempre fue fascinante; para Reynaldo, la voz era su territorio natural. Ella vio una oportunidad en la combinación de sus intereses: su conocimiento y curiosidad + su talento vocal y espíritu emprendedor.
Era un concepto adelantado a su tiempo: una productora de audio multiformato y multilingüe cuando en el país apenas se pensaba en eso.
“Comenzamos al revés: estábamos listos para vender un producto que nadie pedía”, reconocen. Por eso, fueron donde sí había mercado: otros países.
Entendieron la industria, estudiaron técnicas, softwares, estándares internacionales y se prepararon para competir globalmente. Mientras tanto, localmente divulgaban el concepto de “banco de voces” y formaban talento. Hoy ven el fruto: locutores reconocidos como artistas de la voz y una industria más consolidada.
¿Dar voz al mundo? Más que un eslogan
A la pregunta ¿qué significa para ustedes el concepto de “dar voz al mundo”?, responden sin dudar, “significa pluralidad, representación y responsabilidad. Entender la belleza de los acentos, las culturas y las historias”.
“La voz crea mundo”, dicen, “nombrar hace existir y darle voz al mundo implica co-crear ese mundo con intención”.
Los retos de emprender siendo pareja
Para Reynaldo y Cinthia, como pareja y emprendedores, el principal desafío fue vender algo que el mercado local no pedía. El idioma, la tecnología y la formación internacional fueron claves para entrar a otros territorios. Internamente, aprendieron a respetar los roles de cada uno, tomar decisiones sin egos y mantener el foco en su “comunidad”: ellos dos.
Cuentan: “Para equilibrar lo creativo con lo empresarial, aquí convergen de nuevo las características de ‘pensadores’ y de ‘hacedores’ que conviven en nosotros.
Coinciden en que la formación en Administración de Empresas les dio estructura; y su inclinación creativa, visión, donde ‘conversar sobre las ideas’ sigue siendo un ritual cotidiano, intencionado y programado, casi un ejercicio espiritual.
La voz en la era digital: evolución y aprendizajes
Reynaldo ha vivido la transformación del oficio: desde los comerciales largos y duraderos hasta las piezas cortas y desechables; desde la locución tradicional hasta la voz natural, cercana y humana; desde el estudio físico hasta la producción desde cualquier lugar del mundo. Y ahora, la era de la voz sintética.
“Ha sido un recorrido muy hermoso. Cuando iniciaba en esta industria me llamaba poderosamente la atención como a través del trabajo con la voz estaba también trabajando mis limitaciones y apoyándome en mis fortalezas. Ese detalle me hizo profundizar en el estudio del desarrollo humano junto con los conocimientos técnicos y de producción”.
“El locutor tuvo que convertirse en productor para no volverse obsoleto”, explica. El aprendizaje ha sido constante y radical: estándares internacionales, mercados con dinámicas distintas, flexibilidad, reinvención permanente. Y una verdad asumida: “Hoy se hace así, pero mañana no sabemos”.
Afirma: “Aprendimos a andar ligeros de equipaje para movernos al ritmo del mercado y de la industria”.
Construir empresa con la pareja
Para Cinthia, emprender con la pareja requiere conversaciones honestas sobre responsabilidades, límites y también sobre qué pasaría si las cosas no funcionaran. “La pareja siempre por encima del emprendimiento”, afirma.
Cuando ella se integró formalmente a World Voices, definieron áreas claras y aprendieron a competir sanamente incluso en castings donde ambos participan. “Somos un nosotros antes que un yo”.
Un espacio donde la vida se piensa con luz
Al hablar sobre la salida al aire de Camino al Sol, nos cuenta: “Durante muchos años trabajé en los medios de comunicación de otros, trabajando el formato que ya existía y cumpliendo con la responsabilidad de llenar un espacio que había sido creado con un fin muy específico, y cualquier figura podía llenar ese espacio… y estaba bien. Sin embargo, llegó un tiempo en mi vida, en el que mi necesidad pesaba más que solo cumplir un horario”.
Para Reynaldo, Camino al Sol nació de una inquietud: compartir un contenido que reflejara sus propios intereses humanos (psicología, filosofía, literatura, desarrollo) lejos de los formatos tradicionales donde había trabajado por años.
Lo que empezó como una idea de programa nocturno tomó forma de matutino, al que se sumaron Cinthia y Zobeida Ramírez. Hoy, con casi 14 años al aire, Camino al Sol es una referencia en comunicación positiva en un mundo saturado de ruido.
Elegir la conversación constructiva
El equipo mantiene una regla esencial: coherencia. Su actitud ante la vida, optimista, reflexiva, responsable, guía la selección de temas e invitados. Hay conversaciones que no tocan y personas que no entrevistan. Su comunidad, los #CaminoalsolOyentes, lo entiende y lo cuida.
“No buscamos primicias ni controversias”, dicen. Su libertad ante el micrófono es innegociable.
Las historias que más conectan
Cinthia nos cuenta que cuando iniciarion el programa, querían algo que los distinguiera del resto de los matutinos en la entrada y ahí surgió la “Actitud Camino al Sol” de cada día, “es decir, una frase, una palabra, que pudiera convertirse en la línea de pensamiento de ese día”.
La “Actitud Camino al Sol” se convirtió en uno de los rituales más esperados, “en esa frase, palabra o reflexión que se convierte en brújula del día.
En los primeros años del programa, participaba Don Rey, el papá de Reynaldo, que hacía una reflexión sobre la familia, educación y valores. Luego de su muerte, su espacio se transformó en la Reflexión del Día, manteniendo esa tradición de pensamiento intencional.
La audiencia se conecta profundamente con los temas de bienestar físico y emocional, salud mental, literatura, cine y, por supuesto, la música.
Afirman que ‘Camino al Sol’ nunca se ha sentido como un trabajo, “es nuestra forma de arrancar la mañana y después de las 9:00 a.m. es que iniciamos nuestras labores formales”.
Valentía, aprendizaje e intención
Cuando miran hacia atrás, confiesan, sienten que el tiempo ha pasado rápido, pero con la satisfacción de haber construido una vida y proyectos desde la valentía, aprendizaje e intención. Han ganado y perdido, siempre con un balance positivo, y hoy ya no desean más horas para hacer más, sino para hacer mejor.
Reynaldo cree profundamente en el poder creador de la palabra y en la responsabilidad que implica usarla. Para él, ser comunicador es un privilegio que trasciende modas, porque cada cosa que se verbaliza impacta el mundo, “mi mayor deseo es que las nuevas generaciones ejerzan ese rol con conciencia, entendiendo que nombrar también es construir realidad”.
Para Cinthia, crear, enseñar y comunicar sigue siendo un acto de humildad y coherencia: cada día es una nueva lección y una oportunidad para compartir sin miedos, “vivo desde la curiosidad y generosidad, comunicando con libertad, autenticidad y el corazón por delante”.
A Reynaldo y Cinthia les gusta lo que han logrado y lo que proyectan, mientras disfrutan el camino que recorren juntos, con la certeza de que la vida les ha permitido soñar, planificar y crear desde dos individualidades completas que se eligen cada día.







