Berlín.- En medio de una creciente ola de violencia, censura y persecución contra la prensa en América Latina, Alemania refuerza su compromiso con la libertad de expresión a través del programa “Voces que no callan”, impulsado por Reporteros Sin Fronteras (RSF) y la fundación taz Panter, del periódico alemán Tageszeitung.
La iniciativa ofrece becas y apoyo integral a periodistas latinoamericanos que han debido exiliarse por ejercer su labor en contextos de alto riesgo.
El encuentro, realizado en Berlín bajo el título Stimmen, die nicht verstummen (“Voces que no callan”), reunió a periodistas de México, Venezuela, Guatemala y Ecuador, quienes compartieron sus experiencias de persecución, amenazas y resiliencia.
Vania Pigeonutt, periodista mexicana que investigaba el crimen organizado en Guerrero, narró cómo el exilio le permitió sanar heridas emocionales y reflexionar sobre la conexión entre la violencia local y las políticas globales.
“Ningún consumo es inocente. Las decisiones del norte global afectan directamente a las comunidades del sur”, señaló Pigeonutt, quien hoy promueve el periodismo colaborativo transnacional.
El vínculo entre Europa y América Latina
Para Nube Álvarez, coordinadora de proyectos en RSF, la violencia contra periodistas está profundamente ligada a estructuras de poder que controlan economías ilegales y legales en la región.
“El narcotráfico en América Latina no solo controla territorios, también instituciones. Tenemos sistemas de justicia secuestrados por grupos de poder”, advirtió.
El evento también contó con la participación de Leonardo Gómez Ponce, de Ecuador, quien denunció cómo las bandas criminales han extendido su control sobre medios y autoridades locales.
“El crimen organizado no solo amenaza; busca silenciar investigaciones y capturar la narrativa pública”, explicó el periodista.
Voces en resistencia
Desde Venezuela, Ronna Rísquez recordó que ejercer el periodismo en su país implica hacerlo en medio de la censura y el miedo.
“En Venezuela hay más de 20 periodistas presos arbitrariamente. Vivimos en desiertos informativos donde el silencio se impone por la fuerza”, señaló.
A pesar de este panorama, los participantes coincidieron en que la colaboración internacional es clave para mantener vivas las voces del periodismo libre.
La alianza entre RSF y la fundación taz Panter busca precisamente eso: crear redes seguras, ofrecer refugio y fortalecer la capacidad de los periodistas para continuar informando desde el exilio.
“Estas alianzas amplían las posibilidades de protección y promueven un periodismo más potente y humano”, afirmó Pigeonutt.
Un compromiso global por la libertad de prensa
RSF subraya que programas como Voces que no callan son esenciales en una región donde los ataques digitales, las demandas judiciales y la precariedad laboral se usan como herramientas de censura.
Alemania, a través de su sociedad civil y medios independientes, reafirma su papel como aliado estratégico del periodismo libre y como refugio para quienes se niegan a callar.







