Google traza sus líneas de pago en la IA y limita el margen de negociación de los editores

Inglaterra.- El reciente testimonio de Google ante los legisladores británicos dejó más que argumentos habituales sobre uso legítimo y capacitación tecnológica.

La compañía fue clara al marcar los límites de lo que está dispuesta -y no dispuesta- a pagar a los editores en el nuevo ecosistema de búsqueda impulsado por inteligencia artificial.

Para los medios que intentan navegar el complejo terreno de las licencias de IA, el mensaje fue contundente: Google pagará por el acceso a contenidos, pero no por su uso en el entrenamiento de modelos, y tampoco reconoce las Reseñas de IA (AI Overviews) como un uso compensable del periodismo.

Esta postura redefine, de forma práctica, dónde aún existe margen de negociación para los editores y dónde, al menos por ahora, la discusión parece cerrada.

Capacitación con IA: un punto fuera de la mesa

Durante su comparecencia ante el Parlamento del Reino Unido, Roxanne Carter, jefa de políticas públicas de derechos de autor de Google, afirmó que la empresa no considera necesario licenciar contenidos sin muro de pago para entrenar modelos de lenguaje (LLM).

Según su argumento, este proceso se basa en análisis estadísticos y no en la copia o recuperación directa de información protegida, por lo que no generaría una obligación de pago.

Para muchos editores, esta explicación refuerza una “falsa distinción” entre el uso del contenido en la fase de entrenamiento y su impacto posterior en los resultados generados por la IA.

La preocupación central es que permitir este uso sin compensación incentive a las empresas tecnológicas a aprovechar trabajos periodísticos sin atribución, enlaces ni retribución económica.

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“La postura de Google sobre si está dispuesto o no a pagar es prácticamente irrelevante”, señaló Danielle Coffey, presidenta y directora ejecutiva de News/Media Alliance. “Esto es una cuestión de legalidad, no de preferencia”.

Acceso sí, aprendizaje no

Donde Google sí abre la puerta al pago es en el acceso controlado a contenidos, como archivos, bases de datos, APIs o materiales excluidos explícitamente del entrenamiento de IA. La empresa distingue además entre dos tipos de respuestas generadas por IA:

  • Resultados no expresivos: no incluyen marca, enlace ni atribución a un editor, y por tanto —según Google— no están sujetos a derechos de autor.
  • Resultados expresivos: sí contienen marca, enlace o atribución, y podrían ser compensables.

El problema, señalan los editores, es que Google puede beneficiarse del periodismo original para entrenar modelos que luego generan resultados no expresivos sin reconocer el valor del contenido que los hizo posibles.

AI Overviews y el dilema de la exclusión

Uno de los puntos más sensibles sigue siendo AI Overviews, las respuestas generadas por IA que han reducido de forma significativa el tráfico hacia los medios.

Carter evitó aclarar si los editores pueden excluirse de estas vistas sin desaparecer de los resultados de búsqueda tradicionales.

En la práctica, las opciones actuales son limitadas: excluirse por completo de Google o aplicar la etiqueta NOSNIPPET artículo por artículo, una decisión que, según el propio Google, puede reducir el tráfico hasta en un 45 %. Para los editores, esta no es una alternativa viable.

“Las herramientas que Google ofrece para optar por no participar son deliberadamente débiles”, insistió Coffey.

Un poder difícil de desafiar

Expertos del sector consideran que la falta de claridad beneficia a Google, reforzando su posición dominante en el mercado de búsquedas.

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Paul Bannister, director de estrategia de Raptive, afirmó que la opacidad es parte de una estrategia para evitar bloqueos masivos de contenido que evidencien la concentración de poder de la compañía.

Mientras avanzan las investigaciones de la Autoridad de Competencia y Mercados del Reino Unido, el panorama para los editores sigue siendo incierto. A

corto plazo, Google mantiene el control del juego: decide qué paga, qué no, y bajo qué condiciones, dejando a los medios con un margen de influencia limitado en la economía de la IA.

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