Claudia Agramonte es una comunicadora apasionada que ha logrado construir una carrera sólida en el mundo de la comunicación y las relaciones públicas que, aunque su camino comenzó en la arquitectura, descubrió que su verdadera vocación estaba en la comunicación.
Ella, consultora en comunicación empresarial e institucional con más de 20 años de experiencia en Comunicación Corporativa y Relaciones Públicas y más de 15 años en comunicación digital y gestión de crisis para organizaciones públicas y privadas, es licenciada en Comunicación Social con mención en Relaciones Públicas por la UASD y posee maestrías en Dirección de Comunicación Empresarial e Institucional (Universidad Autónoma de Barcelona) y en Marca Personal y Branding (Educa Business School, España).
Con una sólida trayectoria en formación y mentoría, ha sido conferencista en diferentes temas de la comunicación, marca personal y gestión de crisis, pues se ha especializado en comunicación estratégica para el desarrollo con enfoque en sostenibilidad, liderazgo y dirección de equipos, oratoria, storytelling y neurocomunicación.
Además de ser docente de Neuro Oratoria y Locución en la Escuela Dominicana de Comunicación Oral (Edoco), es gerente propietaria de Expresar – Agencia de Comunicación Empresarial, encargada de comunicación interna y estrategias digitales en un estamento gubernamental, y docente en diversas instituciones académicas.
En esta entrevista, nos comparte su trayectoria, sus mayores influencias y los retos que ha enfrentado para consolidarse como una estratega de comunicación en República Dominicana, hablándonos de la importancia del branding personal, su experiencia como educadora y su visión sobre el futuro de la comunicación en el país.

¿Cómo nació tu interés por la comunicación y el periodismo?
Mi inclinación profesional no comenzó en la comunicación. Estuve tres años en la escuela de arquitectura, ya que inicié la universidad a los 16 años. Quizás tomé una decisión no completamente informada, pero siempre he tenido un lado creativo que sigo aplicando en la comunicación. Sin embargo, descubrí que no era mi verdadera pasión. Como a los 18 años, me interesé por las relaciones públicas y decidí formarme con talleres en este campo cuando me di cuenta de que la arquitectura no me motivaba como pensaba.
Hice pruebas diagnósticas para conocer mi verdadera fortaleza y, sorprendentemente, descubrí que la comunicación era mi verdadera vocación. Fue un cambio trascendental que transformó por completo mi vida profesional, ya que encontré lo que realmente me movía. Esta pasión por la comunicación se ha mantenido, especialmente porque, siendo una niña extremadamente tímida, me ayudó a desarrollar habilidades para hacerme escuchar y descubrí el poder de mi voz. Me enamoré de la comunicación y de todo lo que puede lograr.
¿Cuáles fueron los primeros pasos que diste en tu carrera profesional?
Comencé con mucha energía en la comunicación. Antes de graduarme, vi en el periódico un anuncio para un puesto de relaciones públicas que requería una persona graduada. Tenía unos 21 años y me atreví a postularme, a pesar de no cumplir completamente con los requisitos. Este impulso me llevó a ser la gerente de relaciones públicas de una de las ópticas más grandes del país, con más de 15 sucursales. Este fue mi primer gran trabajo y me permitió aplicar mis habilidades de comunicación y desarrollar estrategias innovadoras.
Desde entonces, no he dejado de crecer. Me formé también en diseño, publicidad y marketing, lo cual, viniendo de la arquitectura, resultó ser muy útil para mis estrategias de comunicación creativas. Cuando llegó la comunicación digital, no dudé en involucrarme, comenzando con blogs y redes sociales en 2007-2008. Fue un campo nuevo, fresco y me permitió poner en práctica iniciativas propias. Afortunadamente, estaba lista para ese cambio de paradigma.

¿Quiénes han sido tus mayores influencias en el mundo de la comunicación?
Oprah Winfrey ha sido un referente para mí. Su capacidad para superar obstáculos inimaginables, desde el racismo hasta el abuso, y crear un imperio basado en su propio nombre, rompió esquemas. Su historia de resiliencia y empoderamiento siempre ha sido una fuente de inspiración. Asimismo, otro de mis mayores referentes es Mario Riorda, un pionero argentino en la comunicación gubernamental. Ha sido clave para la profesionalización de la comunicación en este ámbito, y su trabajo me ha influenciado profundamente.
¿Qué retos has enfrentado y cómo los has superado?
Uno de los mayores retos ha sido lograr una comunicación gubernamental separada de la comunicación política en una sociedad que respira política y donde ambos están profundamente ligados. Mi objetivo ha sido centrarme en las necesidades del ciudadano, creando una comunicación auténtica y objetiva que realmente aporte beneficios a la sociedad, sin los matices políticos que a menudo condicionan este tipo de comunicación.
¿Cuál consideras que ha sido el mayor logro de tu carrera hasta el momento?
Gestionar la comunicación digital y la reputación en línea de una institución gubernamental durante 15 años, manteniendo una presencia profesional y libre de crisis, con el desafío de adaptarme a la evolución constante del entorno digital desde la creación de las plataformas oficiales en 2012 hasta la actualidad.Este proceso me ha permitido reinventarme, crecer profesionalmente y demostrar que en comunicación digital es fundamental innovar o desaparecer.
¿Qué significa para ti el branding personal y por qué es clave en la comunicación actual?
La marca personal define lo que somos y nos diferencia en un mundo lleno de opciones. No solo se trata de la imagen que proyectamos, sino de las acciones estratégicas que tomamos para fortalecer esa marca. La comunicación juega un papel fundamental en este proceso. Como suelo decir, «el más conocido le gana al mejor», porque a veces, ser reconocido y visible nos permite destacarnos en un sector determinado.
¿Cuál es el principal error que cometen las personas al comunicar sus ideas?
El principal error es no tener un orden claro en lo que queremos comunicar. A veces tenemos tantas ideas que no sabemos cómo estructurarlas. La clave está en organizarlas y tener una idea principal clara que guíe nuestra comunicación, ayudándonos a transmitir nuestro mensaje de forma más efectiva.

¿Qué te motivó a formar parte del cuerpo educativo de EDOCO?
La educación siempre ha sido una parte importante de mi vida. Siempre he valorado la educación y he capacitado equipos en comunicación, pero sentía que podía hacer más. Mi encuentro con Anthony Pérez fue el impulso para dar el paso, comprendiendo que compartir mis conocimientos era una responsabilidad, no solo una oportunidad.
¿Cómo describirías tu experiencia enseñando a jóvenes y adultos en el área de comunicación oral?
He trabajado con niños, adolescentes y adultos, incluyendo altos ejecutivos y funcionarios, y he aprendido a adaptar mi enfoque según sus necesidades y motivaciones. Mientras que los niños suelen llegar por decisión de sus padres, los adultos lo hacen por interés propio, lo que representa un reto y una oportunidad para despertar su pasión por la comunicación. Entender sus historias y barreras me ha permitido ser más empática y cercana, algo fundamental en mi labor educativa.
¿Cómo defines tu estilo como estratega de comunicación?
Mi enfoque en la estrategia de comunicación es profundamente humano y basado en la empatía. Más que imponer una visión personal, me concentro en comprender las necesidades, emociones y motivaciones del público, pues solo desde esta perspectiva se logra una conexión auténtica. Cada estrategia que desarrollo, ya sea para una marca, un evento o una comunicación institucional, parte de una pregunta clave: ¿qué siente y necesita la audiencia? Para responderla, integro herramientas de psicología de la comunicación y sociología, creando estrategias que no solo informan, sino que generan impacto real.
¿Qué habilidades consideras esenciales para una comunicación efectiva?
Las habilidades esenciales para una comunicación efectiva son la escucha activa, el respeto, la empatía y la asertividad. No se trata solo de oír, sino de comprender y responder con claridad, defendiendo ideas sin imponerlas ni ser pasivos.

¿Qué consejo le darías a quienes desean mejorar su comunicación y presencia profesional?
¿Cómo ves el futuro de la comunicación y el periodismo en República Dominicana?
El futuro de la comunicación en la República Dominicana es prometedor, pero depende de la profesionalización de la carrera. Las plataformas digitales han democratizado la información, pero también han permitido la proliferación de contenidos no profesionales. Es fundamental que las universidades adapten sus programas curriculares a las nuevas realidades y necesidades del sector.
¿Qué proyectos tienes en mente para seguir contribuyendo a la educación en comunicación?
Uno de mis principales proyectos es contribuir a la transformación curricular en las universidades, empezando por mi alma mater, la UASD. También hemos creado una propuesta curricular de cursos de ciclos cortos, enfocada en las necesidades de los profesionales, y seguiremos ampliando esta iniciativa para continuar aportando al desarrollo de nuevas generaciones de comunicadores.







