Evelyna Rodríguez se presenta ante el mundo como una actriz talentosa, una voz auténtica y poderosa que se niega a permanecer en silencio. Su decisión de escribir y protagonizar «Me embaracé a los 40» surge de un profundo deseo de abordar una realidad creciente en la sociedad. “Hoy en día, las mujeres hemos priorizado nuestro rol social por el que tanto hemos luchado, y de alguna forma hemos desplazado la maternidad. Cuando despertamos biológicamente, encontramos obstáculos”, explica.
La respuesta del público a su obra ha sido, según sus propias palabras, “sensacional” e “inesperada”. Evelyna describe cómo, tras cada función, parejas se le acercan para compartir sus propias luchas con la concepción. “Me dolía a mí también, me apretaba el pecho de esas emociones. A través de mi experiencia en la obra, ellos se van esperanzados, otros identificados con cada proceso que viví. Ha sido sanador para ellos y para mí también”.
En esta obra, Evelyna busca resaltar las motivaciones reales de ser madre, cuestionando qué ocurre cuando la maternidad no es un deseo o no se puede materializar. “Son mis experiencias, mis procesos y mis dudas en este montaje”, afirma. El proceso de crear un monólogo tan personal no ha sido fácil; al principio, tuvo dudas sobre si exponer su vida de esta manera. Sin embargo, a medida que el texto fue madurando, encontró en la escritura una forma de “autoterapia”, dándose cuenta de que hablar sobre su vida era sanador. “He tenido a los mejores cómplices y escuchas: ¡el público!”, dice con una sonrisa.

Ser madre después de los 40 conlleva desafíos únicos que han cambiado su visión de la vida y su carrera. Evelyna admite que las prioridades cambian. “Lo primero es el chico, y luego lo demás. La madurez te permite hacer cambios en los que ambas cosas pueden convivir favorablemente”, comenta. Para mantener ese equilibrio, destaca la importancia del apoyo familiar: “La maternidad es exigente, requiere tiempo y detalle. Mi esposo y la familia siempre están ahí ante los desafíos”.
Cuando se le pregunta cómo la percepción social de la maternidad tardía ha influido en su vida y trabajo, Evelyna responde con firmeza: “En nada. La percepción es solo algo que alguien visualiza de lo que debería ser, pero no significa que sea lo correcto”. Esta realidad contemporánea, según ella, invita a cada pareja a enfrentar momentos inesperados en su camino hacia la maternidad.
Su compromiso con causas sociales es igualmente fuerte. Evelyna se involucró con la fundación Oír para Vivir hace nueve años, tras conocer la historia del presidente de la fundación y su hija con discapacidad auditiva. “Hemos ayudado a más de 1,000 personas entre niños, adultos y envejecientes”, comparte con orgullo. Para ella, el trabajo social es un regalo: “El poder ayudar a los demás a transformar y mejorar sus vidas es nuestro premio”.

Evelyna Rodríguez, en su multifacético rol como actriz, productora y embajadora, espera dejar un impacto significativo en la sociedad. “Cada rol es distinto; como actriz, siento el llamado de sensibilizar y marcar pautas en temas de interés”, explica. Al mirar hacia atrás en su carrera, Evelyna se siente en un momento pleno, rodeada de un equipo que considera su familia, y disfrutando de la posibilidad de vivir su sueño de producir, actuar y escribir para el teatro.
Con una visión de futuro clara, Evelyna ha escrito nuevas historias que espera llevar al cine o al teatro, y desea crear oportunidades para jóvenes en el arte. Reflexionando sobre su pasado, aconseja a la Evelyna de diez años atrás que nunca deje que le quiten su espíritu de lucha. “Siempre he sido lanzada por mis metas y sueños; la madurez me fue quitando ese atrevimiento, pero lo estoy recuperando”.
Para Evelyna, todo es posible si hay pasión y un buen núcleo familiar. Y su mensaje para los jóvenes que enfrentan creencias limitantes es claro: “No hay voz más poderosa que la interior. Esa convicción individual es una fuerza que mueve montañas y derriba muros. Siempre es bueno escuchar a las voces con buenas intenciones. ¡Hay que estar abiertos!”.







