Con palabras claras y llanas, el socio director de la firma Mediáticos Consultores en Comunicación, Víctor Bautista, afirma que “nuestra profesión necesita transformación” desde las aulas universitarias hasta los puestos de trabajo y beneficios laborales, aceptando la tecnología como una gran aliada.

Desde Mediáticos, el periodista graduado de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), en 1992, se enfoca en la creación de estrategias y manejo de comunicación de crisis, dirección de equipos y formación de unidades de comunicación en empresas e instituciones, aunque sus primeros pasos en la profesión los dio siguiendo su pasión: el periodismo.

En su LinkedIn cuenta que su lema es “Visibilidad. Influencia. Reputación”. Tres ejes estrechamente relacionados a la estructura de su empresa, que tiene como fortaleza la distribución de contenidos en medios y monitoreo, manuales de crisis y manejo digital y escuela de portavoces, desde donde han desarrollado un circuito de entrenamientos para estar de cara a los medios.

Como consultor en comunicación focalizado en soluciones prácticas, eficientes y medibles, como Víctor se define, tuvo la visión de dar el salto luego de muchos años de ejercicio en los medios de comunicación, construyendo de cero una firma con él, una secretaria y un soporte de contabilidad que pagaba como iguala; hoy cuenta con un personal de 10 personas y muchos proyectos en carpeta.

Orgulloso de sus raíces
Al contar su historia, sus pensamientos viajaron a su natal San Juan de la Maguana. Los recuerdos fluían como las aguas en crecida de río, en tiempos de lluvias. Nos contó sobre su primera escuela en su pueblo, que llevaba el nombre de Escuela Sector Suroeste, la cual quedaba a seis esquinas de su casa y a la que debía llevar su sillita para poder estudiar.

“Recuerdo de manera viva que en mi escuelita caían goteras cuando llovía y había que quitarse para no mojarse dentro”, nos habla de esta experiencia al referirse a los contrastes que todavía se pueden percibir en materia de educación en la República Dominicana y que, en muchos casos, marcan el rumbo de la vida de las personas, aunque este no fuera su caso, pues contó con dos grandes apoyos en su formación: sus padres Antoliano Bautista Reyes y Lucía María de los Santos.

La casa Bautista se transformó totalmente gracias a la determinación de sus cabezas de apoyar la educación de sus hijos, sin importar el esfuerzo adicional que esto requirió. A pesar de ser personas de campo, sin instrucción formal, el enfoque que su papá y mamá pusieron en apoyar su educación cambió el rumbo de sus vidas.

Con orgullo reflejado en los ojos, Víctor expresa: “Mi casa rompió el círculo de la pobreza, lo rompió literalmente”, y nos cuenta: “Recuerdo que una vez, durmiendo, mi mamá me despierta y me dice ‘mira, oí en la radio que hay unos gringos que pusieron una escuela de inglés, ¿quieres estudiar ahí?’ y yo le pregunté ‘¿con qué usted me va a pagar eso?’ y ella me dijo ‘yo te lo pago’… lo demás es historia”.

De su escuelita con goteras pasó a la Escuela Francisco del Rosario Sánchez y luego al Liceo Pedro Henríquez Ureña, donde se graduó de Bachiller Técnico Profesional en Comercio y Contaduría. De esos años, valora las horas invertidas en la Biblioteca Municipal de San Juan de la Maguana. Devoraba libros que, al llegar a la capital, fueron la zapata perfecta.

Asegura que la educación de hogar es determinante en las elecciones que los hijos hacen, por ejemplo, cita: “Mis padres iban un paso adelante con el tema de educación. Si un libro hacía falta, se dejaba de hacer otras cosas para que esté ahí… en todo lo relativo a la escuela eran devotos, pero también mi papá me llevaba a la finca a sacar habichuelas y sembrar arroz… reitero, la familia es fundamental para tener ese empuje, formación y posibilidad de avanzar.

El gusanillo de la comunicación
A la pregunta ¿qué te motivó a estudiar Comunicación? Confiesa que llegó a la UASD a estudiar Estadísticas y en la fila decide cambiar de idea, “vi esa carrera que no conocía ‘Ciencias de la Comunicación’ y pregunté que era, me dieron un folleto, al ver lo que era dije ‘inscríbeme ahí’… al llegar a casa, mi papá me dice ‘pero mira, acaban de matar un periodista, ¿tú quieres que te maten?, además ¿de qué vive un periodista?, estudia una cosa que te deje algo’. Tuve un pleito con él y me dijo que no podía financiarla. Vine atento a mí y a mi mamá”.

Sin embargo, el gusanillo de la comunicación viene de tiempo atrás, pues en su adolescencia decide hacer un curso de Periodismo Radiofónico por correspondencia en la Escuela Otto Rivera, obtiene su carné, logrando convertirse en uno de los locutores de Noticiero San Juan, en la cadena de radio de su pueblo natal.

Para sintetizar, nos cuenta Víctor entre risas, “al tiempo, cuando mi padre comenzó a verme firmando en los medios, sacando historias de portada, y luego saliendo en programas de televisión, él andaba orondo en el barrio diciendo ‘ese hijo mío que es periodista’. En una ocasión , le dije ‘pero a usted no le gustaba mi carrera’, y el respondía ‘sí, es verdad, pero ahora me gusta’ y yo solo pude reír”.

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Sus pininos en la profesión
Su primera oportunidad formal llega con ‘Noti Tiempo’ de Radio Cadena Comercial, donde empezó a hacer reportajes en vivo y cubría huelgas en los barrios, lo que él define como “una chulería de periodismo”. Luego, su segundo trabajo fue en la empresa Cicom, con Quiterio Cedeño, periodismo especializado donde aprendió a escribir rápidamente, de manera resumida.

También recuerda su paso por el periódico Hoy, considerando como un padre a Mario Álvarez Dugan (Don Chuchito), quién “siendo un piojo me confiaba la realización de trabajos para portada y me introdujo a buscar cosas, a ser curioso, convirtiéndome en un periodista de portada”.

Una experiencia determinante en su vida como periodista fue su paso por el periódico El Siglo, donde entró como reportero de agropecuaria, también haciendo coberturas de educación, congreso y policía. Es en este medio que escala a su primera posición de editor, en el área de Economía, llegando a ser jefe de redacción y subdirector, antes de su cierre definitivo.

Luego de El Siglo se convierte en subdirector de Ultima Hora y de ahí pasa a El Caribe, logrando convertirse en director ejecutivo por dos años. Después de ahí, pasa a ser editor en jefe del semanario Clave y del portal Clave Digital, con el Grupo Abriza. Su camino no se detiene y se convierte en director del noticiero Noticias SIN, su última experiencia periodística en medios.

Comunicación estratégica
Al cerrar el ciclo de los medios, Víctor Bautista da el salto a la comunicación estratégica al aceptar la posición de director de Comunicaciones de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE). También tuve experiencias importantes con el Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial y la Asociación de Bancos Múltiples de la República Dominicana (ABA). Estas nuevas posibilidades dieron paso a un Máster en Dirección de Comunicación EAE Business School/Universidad de Barcelona.

Sus ojos se fueron abriendo y se enciende la llama de la independencia con la llegada de Mediáticos. Una decisión difícil que cataloga de acertada. Como todos los comienzos, empieza de poco, apostando a sus amigos y relacionados. “Un cliente me recomendó con otro y así fueron llegando” Sobre su crecimiento, afirma que se manejan “con productividad, eficiencia y estrategia”.

Asegura que la fortaleza de Mediáticos es producir contenidos para dar visibilidad a sus clientes, pero que aparezcan de manera adecuada. También están involucrados en temas de gestión reputacional de las marcas, creando plataformas de medida en el área financiera, en redes sociales y monitoreo de medios.

“Nos gustan los retos y las complicaciones. Hacemos manuales de gestión a través de un diagnóstico, levantamiento, un estudio a fondo de quien es la persona corporativa y en función de su naturaleza trabajar cualquier crisis. Este servicio no se demanda mucho porque la gente tiene poca conciencia, pero ya estamos avanzando en esa línea”.

Experiencia docente
Víctor Bautista se convirtió en profesor en la Universidad Católica Santo Domingo y la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) porque entendía que los conocimientos adquiridos en el campo de la comunicación, más práctico que teórico, debía compartirlo con las nuevas generaciones.

La experiencia educativa no le dejó buen sabor en los labios. Sin importar la poca remuneración de esta posición, la decepción llegó por el poco interés de la mayoría de los jóvenes que elegían dedicarse a la comunicación, pues “una gran cantidad de ellos no sentían pasión y no se esforzaban, las clases eran monólogos y, aunque podías encontrar algunos con talento, la gran mayoría eran indiferentes”.

Sobre este hecho, destaca que no es enteramente responsabilidad de los muchachos sino del país, del sistema educativo dominicano, de la gran brecha entre las clases sociales y su acceso a la información, la inequidad, “hay un país de gente que puede pagar una educación de calidad y hay otro, mucho más grande, de gente que no puede, y eso es grave. Cuando pones eso sobre la mesa y ves ese desbalance, termina afectando”.

Profesión bajo lupa
Al analizar el tema educativo de la carrera de Comunicación, Víctor afirma que las escuelas y los profesores tienen que reinventarse. Por ahí comienza todo. Agrega: “Creo que hay muchos retos y las escuelas de comunicación no están a la altura de los tiempos, pues seguimos formando estudiantes de comunicación con unos parámetros antiguos de redacción de la noticia, con pirámide invertida y reportaje en forma circular”.

Resalta que el cambio del pénsum académico no avanza y no se forma a los estudiantes en materia conexas, Cree que, en términos reales, “se ha retrocedido porque la Era Digital va muy rápido, a millón por hora, y las escuelas se quedaron atrás, pero no solo pasa en la comunicación, también en otras profesiones. Debemos aceptar que las tecnologías son clave”.

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El socio director de Mediáticos destaca que la parte más delicada del periodismo tiene que ver con la parte empresarial, pues los empresarios de la comunicación son muy rezagados en la inversión.

Otra situación de la profesión que considera debe ser tratado es que “los medios de comunicación deberían hacer un mayor esfuerzo por pagar el talento, porque si quieren crecer, ser más rentables, penetrar e influir mejor,  tienen que pagar el talento. Esto ha provocado una gran migración de las firmas al mundo corporativo, al gobierno y a proyectos personales”.

Sus maestros
Hay personas que dejan huellas y para Víctor Bautista hay tres maestros a los que agradece y valora la oportunidad de aprender de ellos. Su primer referente, porque creyó en él y puso en sus manos responsabilidades grandes en periódico El Siglo, es Osvaldo Santana. Sobre él afirma que ha visto pocos periodistas con el instituto, habilidad y olfato natural de la noticia. También considera como un padre profesional a Mario Álvarez Dugan (Don Cuchito) por su guía y apoyo; y en la lista de los periodistas que admira a la distancia están Bienvenido Álvarez Vega y Radhamés Gómez Pepín.

En el área corporativa, su maestro de estrategia fue don José Manuel López Valdez, el expresidente de ABA, hombre con una profundidad, gran capacidad de filosofar y de actuar en el área financiera. Seguido por su maestro en asuntos corporativos, Celso Marranzini, un constructor.

Mirando el futuro
Su sueño, a mediano plazo, es dejar este espacio, Mediáticos, en manos de las nuevas generaciones, Lía y Paulette, “ser un consultor en mi propia empresa… todos deberíamos desarrollar la conciencia de relevo, cómo dirigir de lejos”.

Víctor quiere retirarse, pero a escribir y publicar varias novelas. “Eso es lo que quiero, escribir novelas y relatos, pero también viajar a hacer un entrenamiento, a capacitarme en redacción de guión, porque me gustaría hacer cine, alimentar mi espíritu en momentos que todavía las fuerzas me permitan hacerlo”.

¿Qué tiene que ser un periodista?
Para Víctor Bautista, desde el punto de vista de la escuela y lo que se enseña, el periodismo es otra cosa en la práctica. Un periodista tiene que ser ágil no solamente haciendo productos para periódicos, tiene que pensar también en la esfera digital y en cómo puede complementarse interactuando con las máquinas, generando aprendizajes profundos. Ver la tecnología como una herramienta poderosa. Afirma que la curiosidad es determinante para ser bueno en lo que se hace.

Un sueño frustrado
En el curso de la carrera de Comunicación, obtuvo una beca para estudiar Cine en Alemania, con todo incluido.  Su padre no se lo permitió. “Me hizo una oposición grande porque el Muro de Berlín, en ese momento, se había caído y, para él, ese país era un desastre y no era seguro. Mucho de lo que es nuestro estudio de grabación sale de mi deseo frustrado de formarme en el cine… no es otra cosa. Ahora estoy planificando hacer realidad ese sueño”.

Felizmente gobernado
Víctor Bautista asegura que el secreto de su felicidad y éxito es ser “un hombre felizmente gobernado”. Admira a su esposa Gabriela Blanco. Ella ha sido la columna sobre la cual se sostiene, “dejo que ella dirija, pues tiene instinto, inteligencia, estrategia y habilidad para ello”.

Sus roles como pareja son claros, ella administra y Víctor se define como la persona que produce. “Insisto y hablo mucho de ella porque su enfoque es lo que me ha hecho crecer en los negocios, ni hablar en el tema familiar, con integridad y valentía ha centrado la crianza de nuestros hijos, Marcos, Diego Gabriel y Jesús, en la rectitud, pero a la vez siendo flexible y democrática”.

La mejor de las anécdotas
Al momento de elegir la carrera de Comunicación Social, en los primeros años, en la casa paterna se desarrollaron varias crisis. La primera fue cuando mi padre vio el carné que decía periodismo, pero la mayor fue la segunda, siendo estudiante y militante político en la universidad.

“A mi casa llegaba el periódico Última Hora. Un día en particular, mi padre lo recibe y mira la portada. Con la mirada fija en el papel, llama a mi madre y le dice ‘Lucia ven acá, hazme el favor’, haciendo un círculo en la fotografía, le dice ‘¿ese no es tu hijo?’. En esa foto, muy en el fondo, estaba  ‘cuadrao’ con una piedra para tirarla a un policía. No estaba en primer plano, pero él me vio”.

Recuerda que lo mandaron a llamar y regresó a San Juan. Su padre le esperaba con la foto agrandada en el cuadro en el que se veía. Lo sentaron y le dijeron ‘usted no vuelve para la universidad’,  pero Víctor se escapó. “Atento a mí y con la ayuda de mi madre, me le perdí en la capital y seguí mis estudios. Con el tiempo, entramos en contacto y nos reconciliamos. Así empecé”.

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