Las remesas continúan desempeñando un papel fundamental en la economía y el bienestar de miles de familias dominicanas. Más allá de representar una transferencia de dinero desde el exterior, estos recursos constituyen un vínculo permanente de apoyo y cuidado que contribuye a sostener la vida cotidiana de cerca de un millón de hogares en el país.
Así lo revela el estudio “Remesas 2030: cómo profundizar la inclusión financiera de los receptores”, desarrollado por Mastercard y CrossTech, que destaca que las remesas impactan aproximadamente al 40 % de los hogares dominicanos y pueden representar alrededor del 10 % del Producto Interno Bruto (PIB).
El informe señala que estos recursos se han convertido en un componente esencial de estabilidad económica para numerosas familias, permitiendo cubrir necesidades básicas relacionadas con alimentación, salud, educación y vivienda.
A pesar de que el envío de remesas hacia República Dominicana es cada vez más digital, el uso que reciben estos fondos mantiene características tradicionales. Más del 60 % de los receptores retira el dinero en efectivo poco tiempo después de recibirlo, incluso cuando los recursos llegan a cuentas bancarias, tarjetas o billeteras digitales.
Esta realidad ocurre en un contexto de amplia disponibilidad de teléfonos inteligentes y canales financieros digitales, lo que evidencia que el principal desafío ya no es tecnológico, sino cultural y de confianza.
Mayor control y seguridad
De acuerdo con el estudio, el efectivo sigue siendo percibido por muchos usuarios como una herramienta que ofrece mayor control y seguridad sobre los recursos familiares. Esto ha llevado a que el debate sobre inclusión financiera evolucione desde el acceso a servicios financieros hacia la forma en que las personas utilizan el dinero una vez llega a sus manos.
La investigación propone un cambio de enfoque mediante el concepto de “retención digital”, entendido como la capacidad de las remesas para permanecer dentro del sistema financiero formal antes de convertirse en efectivo.
Mantener estos recursos dentro del ecosistema financiero permite aprovechar servicios como pagos digitales, ahorro, historial crediticio y acceso a financiamiento, ampliando las oportunidades económicas de los hogares receptores.
“El verdadero impacto no está solo en cómo se envía el dinero, sino en cómo se usa después de llegar. Si ese dinero sale rápidamente del sistema, se pierde una oportunidad clave de inclusión financiera”, afirmó Tomás Alonso, gerente de país para República Dominicana y Haití en Mastercard.
El estudio sostiene que el reto actual consiste en transformar las remesas de simples transacciones económicas en herramientas capaces de fortalecer la integración financiera de las familias. Aunque gran parte de estos recursos se destina al consumo inmediato y la manutención del hogar, su permanencia dentro del sistema financiero puede contribuir a fomentar el ahorro, facilitar el acceso a crédito y construir un historial financiero que amplíe las oportunidades de desarrollo.
La investigación también resalta que América Latina y el Caribe avanzan hacia una economía menos dependiente del efectivo. Entre 2014 y 2024, el uso de dinero físico en transacciones disminuyó de 67 % a 25 %, reflejando una transformación digital progresiva que todavía enfrenta desafíos en el ámbito de las remesas.
Los especialistas señalan que la forma en que las familias administran estos recursos responde principalmente a una lógica de protección y cuidado. Esta realidad explica por qué el efectivo continúa siendo la opción predominante, incluso cuando existen soluciones tecnológicas disponibles. En consecuencia, fortalecer la confianza de los usuarios se convierte en un elemento clave para profundizar la inclusión financiera.
“La industria ha logrado avances significativos para que el dinero cruce fronteras de forma más rápida y eficiente. Sin embargo, el verdadero desafío comienza después: lograr que esas remesas se integren en la vida financiera de las personas”, expresó Hugo Cuevas Mohr, CEO de CrossTech.
En República Dominicana, el crecimiento de los subagentes bancarios, que aumentaron 131 % en los últimos cuatro años, junto con la expansión de los pagos digitales, refleja avances importantes en la construcción de un ecosistema financiero más accesible. En este escenario, iniciativas como Mastercard Move buscan facilitar transferencias rápidas, seguras y disponibles las 24 horas, promoviendo una mayor integración de las remesas dentro de la economía digital.
El estudio concluye que el futuro de las remesas en América Latina y el Caribe dependerá menos de la digitalización de los envíos y más de la capacidad de integrar esos recursos al sistema financiero. Cuando el dinero permanece en circulación dentro de este ecosistema, deja de ser únicamente una transferencia económica para convertirse en una herramienta de inclusión, estabilidad y crecimiento para millones de familias.







