Las aplicaciones de sueño pueden cambiar la percepción del descanso
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Los rastreadores del sueño se han convertido en herramientas habituales dentro de la tecnología de bienestar, pero sus métricas también pueden influir en la manera en que algunas personas interpretan la calidad de su descanso.

Una encuesta realizada por MyIQ muestra que casi tres de cada 10 usuarios consultan los datos de la aplicación después de despertarse sintiéndose descansados y terminan concluyendo que durmieron mal.

El estudio, realizado entre 6,842 adultos de Estados Unidos, la Unión Europea, Reino Unido, Canadá, Australia y América Latina, encontró que el 29 % de los usuarios de rastreadores del sueño ha vivido esta situación. En sentido contrario, el 22 % aseguró haber recibido una buena puntuación después de una noche que ellos mismos habían percibido como deficiente.

Los resultados ponen de relieve una posible brecha entre la experiencia subjetiva del descanso y la interpretación posterior de los datos proporcionados por los dispositivos. Una puntuación puede convertirse así en un elemento que modifica la percepción que una persona tiene sobre cómo durmió.

Cuando la métrica empieza a condicionar el descanso

La influencia de estas mediciones no necesariamente comienza al despertar. De acuerdo con la encuesta, el 38 % de los usuarios de rastreadores afirma haberse preocupado antes de acostarse por obtener una mala puntuación de sueño.

El 27 % señala que esa preocupación le ha mantenido despierto mientras calculaba cuánto tiempo de descanso le quedaba. A su vez, el 31 % ha modificado deliberadamente su hora de acostarse con la intención de conseguir una mejor puntuación posteriormente, mientras que el 34 % ha consultado sus datos de sueño durante la noche.

Estas conductas adquieren especial relevancia en un contexto en el que tendencias como el sleepmaxxing promueven la optimización del descanso mediante hábitos, rutinas y métricas. Aunque medir determinados aspectos del sueño puede aportar información útil, la búsqueda constante de una puntuación ideal puede terminar convirtiendo el descanso en una actividad sometida a evaluación permanente.

Sarah Meyer, Managing Director de MyIQ, señaló que los datos pueden ser útiles, pero plantean una situación diferente cuando una puntuación comienza a modificar la interpretación que una persona hace de su propia experiencia.

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“MyIQ es una empresa centrada en la medición, así que no digo esto a la ligera. Los datos del sueño pueden ser útiles, pero la situación se vuelve más compleja cuando una puntuación empieza a cambiar la forma en que una persona interpreta una noche que inicialmente había experimentado de manera diferente”, explicó.

Meyer destacó especialmente el dato correspondiente al 29 % que se sentía descansado antes de consultar la aplicación. A su juicio, este resultado sugiere que las métricas pueden influir en la forma en que algunos usuarios valoran su propia experiencia de descanso.

El fenómeno de la ortosomnia

Los investigadores del sueño utilizan el término ortosomnia para describir una preocupación excesiva por alcanzar un sueño considerado ideal mediante el seguimiento de datos y métricas.

La encuesta de MyIQ no constituye un diagnóstico clínico ni permite determinar que los participantes padezcan ortosomnia. Sin embargo, algunos de los comportamientos identificados se asemejan a patrones relacionados con este fenómeno, como la ansiedad provocada por las puntuaciones y los esfuerzos por modificar las rutinas para mejorar los resultados del dispositivo.

La preocupación también aparece en la experiencia posterior al despertar. El 24 % de los usuarios consultados afirmó haberse sentido frustrado o decepcionado por obtener una mala puntuación de sueño incluso cuando no se sentía cansado. Otro 18 % indicó que el monitoreo había aumentado su preocupación por el sueño.

El fenómeno plantea una cuestión relevante para el creciente mercado de tecnología aplicada al bienestar: hasta qué punto una herramienta diseñada para ayudar a comprender el descanso puede terminar condicionando la percepción que las personas tienen de él.

Medir el sueño sin perder de vista cómo se siente el cuerpo

Los rastreadores permiten obtener información sobre un proceso que no puede observarse directamente durante la noche y pueden ayudar a identificar patrones en los hábitos de descanso. Sin embargo, los resultados de la encuesta sugieren que las cifras no siempre coinciden con la percepción subjetiva del usuario.

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En ese sentido, el desafío no necesariamente está en utilizar estas herramientas, sino en interpretar sus resultados dentro de un contexto más amplio y evitar que una puntuación puntual se convierta en la única referencia para determinar si una noche fue reparadora.

Los datos de MyIQ apuntan así a una paradoja de la tecnología del bienestar: cuanto más se intenta medir el descanso para mejorarlo, mayor puede ser la atención que algunas personas prestan a cada indicador. Para ciertos usuarios, esa vigilancia puede terminar haciendo que dormir deje de ser simplemente una experiencia de descanso y se convierta en otra actividad que debe ser evaluada y optimizada.

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