Refinerías de América Latina entran en fase comercial de biocombustibles avanzados

América Latina comienza a consolidar una nueva etapa en su transformación energética. Varias refinerías de la región están incorporando el co-procesamiento de materias primas renovables en sus infraestructuras existentes para producir biocombustibles avanzados como diésel renovable y combustible de aviación sostenible.

De acuerdo con el estudio “Biocombustibles y su adopción en las refinerías de Latinoamérica” elaborado por Boston Consulting Group (BCG), al menos 24 refinerías en la región ya operan o han anunciado proyectos relacionados con combustibles renovables, lo que marca una transición industrial significativa para el sector energético.

Entre los productos que comienzan a ganar protagonismo se encuentran el diésel renovable (HVO) y el combustible de aviación sostenible (SAF), dos alternativas diseñadas para reducir emisiones sin requerir modificaciones en motores, flotas o equipos existentes.

Según explica Camila Apablaza, principal de Boston Consulting Group, la demanda proviene principalmente de sectores difíciles de electrificar.

“Las empresas mineras y las aerolíneas necesitan combustibles más limpios que funcionen con sus equipos actuales. Los biocombustibles drop-in responden a una necesidad concreta de corto plazo en sectores donde otras tecnologías, como el hidrógeno verde o la electrificación total, aún están lejos de implementarse”, señaló.

Aceites residuales es materia prima clave

Un elemento fundamental para el desarrollo de estos combustibles es el uso de aceites residuales, especialmente el aceite de cocina usado (UCO). América Latina cuenta con una importante disponibilidad de este recurso, lo que abre oportunidades para procesarlo dentro de la región.

En algunos países, como Chile, solo se recolecta cerca del 14 % del aceite de cocina usado disponible, gran parte del cual actualmente se exporta hacia Estados Unidos y Europa.

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La tendencia de adaptar refinerías locales también responde a cambios en el comercio internacional. Desde 2025, Estados Unidos ha aplicado aranceles de hasta 50 % a ciertos exportadores, lo que está reconfigurando los flujos comerciales y fortaleciendo el valor de procesar materias primas dentro de América Latina.

El co-procesamiento como vía rápida de transición

El co-procesamiento permite integrar aceites vegetales, grasas animales o residuos orgánicos en unidades de hidroprocesamiento ya existentes en las refinerías. Este método se considera la alternativa más rápida y económica para producir biocombustibles. Entre sus ventajas destacan menor inversión de capital, aprovechamiento de infraestructura instalada, plazos más cortos de implementación y rápida entrada al mercado.

Según el informe de Boston Consulting Group, la región podría alcanzar 40 mil barriles diarios de biocombustibles avanzados hacia 2030, con un crecimiento cercano al 12 % anual.

Aunque la adopción avanza a ritmos distintos, varios países ya muestran avances concretos.

Brasil es líder regional

Brasil concentra más de la mitad de las refinerías activas o anunciadas en la región que producen diésel renovable o SAF.

La estatal Petrobras produce comercialmente diésel renovable en la refinería REPAR mediante su tecnología H-Bio, que integra aceites vegetales con carga fósil.

También la refinería Gabriel Passos ha sido adaptada para ampliar la producción de combustibles renovables.

En Bolivia, la estatal YPFB puso en marcha la Planta de Biodiésel I en la refinería Guillermo Elder Bell, con el objetivo de reducir la dependencia del diésel importado.

La empresa estatal ENAP realizó pruebas exitosas en la refinería Aconcagua, procesando 350 mil litros de aceite de cocina usado para producir diésel renovable. El primer lote fue comercializado a Lipigas, confirmando el interés de clientes industriales.

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En Colombia, la petrolera estatal Ecopetrol ejecutó pruebas piloto de combustible de aviación sostenible en la refinería de Cartagena y proyecta escalar la producción hacia 6,000 barriles diarios en 2030; mientras que en Argentina, la compañía Pan American Energy analiza producir SAF en la refinería de Campana, con estudios preliminares para una capacidad cercana a 2 mil barriles diarios.

Una transformación industrial en marcha

Más que una promesa ambiental de largo plazo, la adaptación de refinerías en América Latina responde a una decisión industrial basada en demanda real y aprovechamiento de activos existentes.

La transición energética en la región no solo se impulsa por compromisos climáticos, sino también por oportunidades económicas y comerciales que están redefiniendo el futuro del sector energético.

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