Radioterapia y braquiterapia son pilares en la lucha contra el cáncer de cuello uterino
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Radioterapia y braquiterapia son pilares en la lucha contra el cáncer de cuello uterino
Doctora jazmín García

El cáncer de cuello uterino continúa siendo uno de los tumores ginecológicos más frecuentes y una causa significativa de mortalidad femenina, especialmente en países de ingresos medios como República Dominicana. A pesar de los avances en prevención y diagnóstico temprano, muchas pacientes aún son diagnosticadas en etapas avanzadas, lo que hace imprescindible el acceso a tratamientos eficaces y oportunos.

En estos casos, la combinación de radioterapia y quimioterapia se consolida como uno de los principales enfoques terapéuticos. La radioterapia, que utiliza radiación de alta energía para destruir células cancerosas, suele iniciarse mediante técnicas externas dirigidas al tumor y a los ganglios linfáticos de la pelvis, en sesiones fraccionadas que permiten atacar la enfermedad mientras se protege el tejido sano circundante.

El desarrollo tecnológico ha marcado una diferencia significativa en la precisión de estos tratamientos. Métodos como la radioterapia de intensidad modulada (IMRT) y la radioterapia guiada por imágenes (IGRT) permiten adaptar la distribución de la radiación a la anatomía específica de cada paciente, reduciendo riesgos y mejorando la efectividad terapéutica.

Sin embargo, el tratamiento no está completo sin la incorporación de la braquiterapia, una técnica especializada que consiste en colocar la fuente de radiación directamente dentro o cerca del tumor. Este procedimiento permite administrar dosis más altas de forma localizada, aumentando el control tumoral y mejorando las tasas de supervivencia, según evidencia científica acumulada en las últimas décadas.

“El acceso a braquiterapia es esencial para ofrecer un tratamiento curativo adecuado”, explica Jazmín García, quien destaca que esta técnica representa un componente clave dentro de los protocolos modernos contra esta enfermedad.

No obstante, la disponibilidad de braquiterapia sigue siendo limitada en muchos países de la región debido a la necesidad de equipos especializados y personal altamente capacitado. En República Dominicana, centros como Radonic han desarrollado programas que integran esta tecnología, permitiendo a pacientes completar su tratamiento incluso cuando han iniciado el proceso en otros centros.

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Garantizar el acceso a terapias integrales y de alta calidad se convierte así en un desafío prioritario para los sistemas de salud. En ese contexto, la combinación de radioterapia moderna, quimioterapia y braquiterapia no solo representa una estrategia médica efectiva, sino también una oportunidad para reducir el impacto de esta enfermedad y mejorar la calidad de vida de miles de mujeres.

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