El cibercrimen financiero está evolucionando rápidamente y dejando atrás los métodos tradicionales basados exclusivamente en malware bancario. Un reciente informe de Kaspersky revela que más de un millón de cuentas de banca en línea fueron comprometidas en 2025 mediante el robo de credenciales, una tendencia impulsada por ingeniería social, reutilización de datos y mercados ilegales activos en la dark web.
El reporte advierte que los ciberdelincuentes están migrando desde los ataques clásicos contra computadoras hacia esquemas centrados en el robo de información sensible y accesos financieros, aprovechando la creciente dependencia de dispositivos móviles y servicios digitales.
Uno de los principales vectores continúa siendo el phishing financiero. Según el estudio, las páginas falsas que imitan tiendas en línea concentraron el 48.5 % de los ataques detectados durante 2025, superando incluso a los fraudes dirigidos directamente contra entidades bancarias.
El informe destaca que los atacantes están optando por estrategias más simples y efectivas para acceder al dinero de las víctimas, aprovechando hábitos cotidianos de compra digital y la reutilización de credenciales filtradas.
En América Latina, el panorama refleja una combinación equilibrada entre ataques orientados a comercio electrónico y entidades financieras. La región registró un 46.3 % de ataques vinculados a tiendas en línea y un 42.25 % dirigidos a bancos, evidenciando una estrategia diversificada por parte de los actores maliciosos.
Mientras tanto, el malware financiero tradicional en computadoras mostró una disminución durante 2025, asociada al traslado de operaciones financieras hacia teléfonos inteligentes. En contraste, el malware bancario móvil creció 1.5 veces respecto al año anterior, consolidando a los dispositivos móviles como uno de los principales objetivos del cibercrimen actual.
El informe también resalta el crecimiento acelerado de los llamados “infostealers”, programas maliciosos diseñados para robar credenciales, cookies, datos bancarios, información almacenada en navegadores y frases de recuperación de billeteras de criptomonedas.
De acuerdo con los datos de Kaspersky, las detecciones globales de infostealers en computadoras aumentaron un 59 % entre 2024 y 2025. En América Latina, el crecimiento fue de 35 %, impulsando nuevas modalidades de fraude basadas en la reutilización de datos robados.
La investigación realizada por el equipo de Digital Footprint Intelligence (DFI) de Kaspersky reveló además que las credenciales de más de un millón de cuentas bancarias pertenecientes a clientes de los cien bancos más grandes del mundo circulaban libremente en la dark web durante 2025.
Los países con mayor número de cuentas comprometidas por entidad bancaria fueron India, España y Brasil, reflejando el alcance global del problema y la creciente sofisticación de los mercados criminales digitales.
Otro dato preocupante es que el 74 % de las tarjetas bancarias robadas mediante infostealers y detectadas en foros clandestinos seguían activas y funcionales hasta marzo de 2026, permitiendo a los atacantes continuar explotando información financiera robada meses después del compromiso inicial.
Para Eduardo Chavarro, el cibercrimen financiero se ha transformado en un mercado altamente estructurado dentro de la dark web.
“Las credenciales, tarjetas bancarias y accesos comprometidos se agrupan, validan y comercializan como insumos listos para nuevas campañas de fraude”, explicó el especialista, quien alertó además sobre la reducción de barreras técnicas para ejecutar ataques gracias a kits de phishing y herramientas automatizadas disponibles en línea.
Ante este escenario, los expertos recomiendan a los usuarios activar sistemas de verificación adicional en sus cuentas, evitar reutilizar contraseñas y desconfiar de enlaces recibidos por mensajes o redes sociales. También sugieren proteger los dispositivos mediante soluciones de ciberseguridad capaces de detectar páginas fraudulentas y amenazas en tiempo real.
Para las empresas, el informe enfatiza la necesidad de fortalecer el monitoreo de infraestructura, implementar plataformas de detección y respuesta avanzada y mantener vigilancia constante sobre posibles filtraciones y actividades relacionadas con la dark web.
El crecimiento del robo de credenciales y la expansión de los mercados ilegales digitales evidencian cómo el cibercrimen financiero continúa profesionalizándose a escala global, obligando tanto a usuarios como a organizaciones a adoptar una postura más preventiva y estratégica frente a las amenazas digitales.







