Cada día con más frecuencia los esquemas gerenciales cambian de manera importante, dejando aprendizajes y nuevas experiencias a su paso. El mundo de los negocios ha avanzado en positivo. Desde nuevas maneras de pensar al encontrarnos frente a distintas generaciones (X,Z,Y) y el cómo adaptarnos a ellas, así como mezcla de géneros, y la mayor presencia cada vez más de mujeres en cargos directivos o liderando empresas propias o multinacionales.

Indra Nooyi, CEO de Pepsico a nivel global es un ejemplo de ello. La estadounidense nacida en la India, cambió paradigmas en la empresa y se convirtió en una de las mujeres más influyentes del mundo en tan solo una década. ¿Cómo lo hizo? Esta es una de las interrogantes que muchos tenemos, y que estudios realizados por Harvard Business Review en alianza con Zenger Folkman Inc, así como lo que la propia empresa ha comunicado de su rol públicamente, dejan muy claro. Las habilidades de liderazgo de Nooyi tienen algo distinto: son inclusivas, innovadoras y dinámicas, no se resisten a un estado de monotonía.

En el mundo de los negocios, las mujeres se han caracterizado por diferenciarse en habilidades como: toma de iniciativas, desarrollo de competencias en equipos de trabajo, colaboración, innovación, construcción de relaciones de largo plazo, inspiración a sus trabajadores y algo muy importante, motivación continua a quienes las rodean. El instinto familiar marca un sello diferencial en aquellas que deciden equilibrar su vida personal y dedicarse a funciones de alto nivel, impregnando esta manera de ser en la forma que lideran.

Ejemplo en la pantalla grande

Un ejemplo reciente de cómo esto va cambiando día tras día, es la película The Intern, donde Anne Hathaway protagonizó a la típica mujer emprendedora, que inicia un negocio y sin darse cuenta se encuentra frente a un emporio con problemas y retos. Su actitud individualista se establece al principio como una barrera, cegándola e impidiendo que vea lo evidente. La necesidad de ser flexible e inclusiva, le permitió romper paradigmas para el logro del éxito y sostenibilidad de la empresa que tanto le costó levantar. Finalmente lo logra después de muchas piedras en el camino, pero dejando claro que existen nuevos paradigmas y formas de pensar y que ese instinto familiar que llevamos todas las mujeres, es lo que la logrará diferenciar: ser inclusiva.

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El liderazgo inclusivo plantea, principalmente hacer sentir bien y sobre todo hacer pertenecer a las personas que conforman un equipo de trabajo. Implementar nuevas técnicas que vayan más allá de lo tradicional y saquen a relucir lo mejor del talento con el que se cuenta, para así lograr que la productividad se incremente, y los resultados financieros se disparen en positivo.

En República Dominicana y el mundo este tipo de gestión sigue creciendo. Seguiremos viendo ejemplos de países como Estados Unidos, México e Inglaterra que nos permitirán profundizar en una manera distinta, pero efectiva de este tipo de liderazgo, con mujeres desempeñándose con éxito en empresas pequeñas, medianas y grandes de los más diversos sectores empresariales.

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