La IA ya forma parte de las redacciones pero persisten fallas de transparencia y calidad

España.- La inteligencia artificial generativa dejó de ser una herramienta experimental en parte de la prensa española y comienza a integrarse de forma estable en las rutinas de producción de contenidos. Sin embargo, su incorporación todavía plantea retos importantes relacionados con la transparencia, la calidad informativa y la responsabilidad editorial.

Así lo concluye una investigación que analizó 120 piezas publicadas en 12 medios públicos y privados de España, con distintas coberturas geográficas y diferentes niveles de incorporación de inteligencia artificial generativa.

El estudio examinó tres tipos de contenidos: textos generados íntegramente con IA y revisados posteriormente por humanos; piezas híbridas, elaboradas por periodistas con ayuda de estas herramientas; y contenidos producidos mediante usos adaptativos, como resúmenes y claves informativas automatizadas.

La mitad no informa que fue creada con IA

Uno de los hallazgos más relevantes está relacionado con la transparencia.

El 50 % de las piezas generadas íntegramente mediante inteligencia artificial no informa al lector de que esta tecnología intervino en su elaboración.

El otro 50 % sí lo comunica, aunque mediante textos independientes y no necesariamente en la firma o dentro de la propia información.

En las piezas híbridas también se detectó poca claridad sobre el uso de estas herramientas.

En cambio, los contenidos pertenecientes a una sección diseñada específicamente para utilizar IA incluyen de manera sistemática la advertencia “Resumen realizado con inteligencia artificial”.

Para las investigadoras, estas diferencias muestran que todavía no existe un criterio homogéneo en los medios sobre cómo informar a las audiencias cuando intervienen sistemas automatizados.

Pocas fuentes en los textos automatizados

La investigación también encontró una baja presencia de fuentes.

Las piezas completamente automatizadas incluyen una media de 0.8 fuentes por texto, mientras que en más de la mitad de los contenidos elaborados con ayuda de IA no aparece ninguna fuente citada.

Cuando las incluyen, predominan las fuentes primarias de datos.

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El hallazgo genera especial preocupación porque la identificación y contraste de fuentes constituye uno de los elementos esenciales del trabajo periodístico.

Textos más previsibles y estandarizados

Las diferencias también aparecen en la redacción.

Los artículos creados íntegramente por inteligencia artificial presentan con mayor frecuencia estructuras reiterativas, narraciones simples, fórmulas previsibles y expresiones estandarizadas.

Los contenidos híbridos, en cambio, suelen aportar mayor contexto y muestran una construcción narrativa más diversa.

Las investigadoras advierten de que uno de los riesgos de automatizar contenidos sin suficiente intervención editorial es producir piezas clónicas que, aunque sean correctas en su estructura, pierdan profundidad y singularidad periodística.

La supervisión humana tampoco garantiza ausencia de errores

Uno de los resultados más llamativos fue que los textos híbridos presentaron más errores periodísticos, de redacción y ortotipográficos que los generados completamente mediante IA.

Las autoras plantean que este resultado podría estar relacionado con una confianza excesiva en la tecnología y una supervisión humana menos rigurosa.

El hallazgo refuerza la idea de que incorporar revisión humana no garantiza por sí sola la calidad del contenido si no existen protocolos claros de verificación.

Tiempo política y deportes lideran la automatización

Los temas más frecuentes entre los contenidos completamente generados con IA fueron el tiempo, la política y los deportes.

En los artículos híbridos y los elaborados para secciones especiales se encontró una mayor diversidad temática.

También aparecieron diferencias en los géneros periodísticos.

Los contenidos automatizados podían clasificarse mayoritariamente como noticias, mientras que aproximadamente un tercio de las piezas realizadas con asistencia de IA no correspondía claramente con géneros periodísticos tradicionales.

Algunas, según las investigadoras, ni siquiera seguían un planteamiento estrictamente periodístico.

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El reto ya no es aprender a usar la IA

Las conclusiones del estudio apuntan a que las redacciones han superado progresivamente la fase de pruebas aisladas y comienzan a integrar la inteligencia artificial generativa con estrategias y usos más definidos.

Sin embargo, esa normalización aumenta también la responsabilidad de establecer criterios editoriales sobre cuándo utilizar estas herramientas, cómo supervisarlas y de qué manera informar a los lectores.

La principal preocupación, según las autoras, no está únicamente en los errores que pueda cometer la tecnología, sino en la posibilidad de reducir la diversidad narrativa, utilizar pocas fuentes y producir contenidos alejados de los objetivos fundamentales del periodismo.

El debate, por tanto, deja de centrarse exclusivamente en si los periodistas deben utilizar inteligencia artificial y pasa a una pregunta más compleja: cómo incorporarla sin sacrificar transparencia, contexto, contraste de fuentes y responsabilidad frente a las audiencias.

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