El ecosistema digital europeo enfrenta una señal de alerta cada vez más clara: el contenido problemático —incluida la desinformación— ya supera al contenido creíble en algunas de las principales plataformas sociales.
Así lo revela el segundo informe del proyecto SIMODS, liderado por Science Feedback en colaboración con Newtral, Demagog SK, Pravda, Check First y la Universitat Oberta de Catalunya.
El estudio analiza el comportamiento de las plataformas en España, Francia, Polonia y Eslovaquia, confirmando una tendencia estructural preocupante.
TikTok lidera la desinformación en Europa
Entre las plataformas evaluadas, TikTok encabeza la prevalencia de desinformación, con un 25% de publicaciones engañosas ponderadas por exposición. Le siguen Facebook (15%), X (11%), YouTube (12%, en aumento), Instagram (8%) y LinkedIn (1%).
Sin embargo, el dato más relevante no es solo la desinformación aislada, sino el volumen total de contenido problemático, que incluye publicaciones abusivas y narrativas engañosas.
En este indicador, TikTok alcanza un 43%, seguido de Facebook (34%), X (32%) y YouTube (27%), lo que confirma que en estas plataformas ya circula más contenido problemático que información fiable.
Salud, el principal foco de desinformación
El estudio identifica la desinformación sanitaria como la más extendida, representando el 42,8% del total. Entre los mensajes más recurrentes destacan:
- Promoción de remedios naturales como cura de enfermedades graves
- Desacreditación de la medicina convencional
- Cuestionamientos a la seguridad de las vacunas
Estos contenidos no solo generan confusión, sino que pueden tener consecuencias directas en la salud pública.
La “prima de la desinformación” sigue creciendo
Uno de los hallazgos más contundentes es que el contenido de baja credibilidad obtiene más interacción que el contenido fiable. En YouTube, por ejemplo, puede generar hasta 11 veces más interacciones por publicación. En X, la diferencia ronda las 10 veces, y en Facebook llega a 9.
Este fenómeno evidencia cómo los algoritmos tienden a favorecer contenidos emocionales, polémicos o sensacionalistas, independientemente de su veracidad.
La inteligencia artificial amplifica el problema
El informe también incorpora un nuevo indicador: la desinformación generada con inteligencia artificial. En TikTok, el 24% de los contenidos engañosos incluye imágenes o videos creados con IA; en YouTube, el 19%.
Lo preocupante es que solo el 16,5% de estos contenidos está claramente etiquetado como material sintético, lo que dificulta su identificación por parte de los usuarios.
Opacidad y monetización: un problema sin resolver
Los investigadores también advierten sobre la falta de transparencia en la monetización. A pesar de los mecanismos establecidos por la normativa europea, no han obtenido acceso completo a los datos de las plataformas.
Aun así, estiman que en YouTube el 81% de los canales de baja credibilidad que cumplen los requisitos están monetizados, lo que evidencia que la desinformación no solo circula, sino que también puede ser rentable.
Un fenómeno estructural, no coyuntural
El estudio concluye que estos patrones no son circunstanciales, sino estructurales.
La repetición de resultados en distintas mediciones confirma que el funcionamiento actual de las plataformas favorece la expansión de contenidos problemáticos.
En este contexto, el reto no solo es tecnológico, sino también informativo y social: garantizar que la calidad, la veracidad y la ética puedan competir en un entorno donde la viralidad sigue marcando la pauta.







