La inteligencia artificial no solo está cambiando la manera de ejecutar el trabajo. También podría estar modificando las expectativas de los empleados sobre cómo sus responsables deben asignarles las tareas.
Una encuesta de Use.AI, realizada entre 11,742 adultos de Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, la Unión Europea, Australia y América Latina, encontró diferencias significativas entre generaciones que utilizan habitualmente herramientas de IA.
Entre los usuarios de 18 a 28 años, el 62 % prefiere recibir instrucciones muy específicas, con pasos claros, parámetros definidos y una descripción de cómo debería ser el resultado final. Entre quienes tienen 40 años o más, esa preferencia disminuye al 41 %, una diferencia de 21 puntos porcentuales.
El estudio no determina las causas de esta brecha. Sin embargo, plantea una interrogante para las empresas: ¿el uso frecuente de sistemas que funcionan mediante prompts está acostumbrando a los trabajadores más jóvenes a esperar del jefe instrucciones similares a las que ellos proporcionan a una inteligencia artificial?
Explicar el razonamiento
La diferencia adquiere otra dimensión cuando se analiza cuánto comprenden los trabajadores el proceso detrás de los resultados obtenidos con ayuda de estas herramientas.
El 44 % de los usuarios habituales de IA de entre 18 y 28 años reconoce que ha tenido dificultades para explicar el razonamiento detrás de un trabajo realizado con inteligencia artificial.
Para las organizaciones, esta situación puede complicar la evaluación del desempeño. Obtener rápidamente una respuesta correcta no necesariamente demuestra que el trabajador comprende los criterios, datos o supuestos utilizados para llegar a ella.
La distinción resulta importante cuando cambian las circunstancias y el empleado necesita adaptar el trabajo, justificar una decisión o determinar si la respuesta proporcionada por una herramienta es adecuada.
“Cuando un modelo puede generar el resultado en segundos, el valor de ciertas tareas pasa a depender de si la persona es capaz de emitir un juicio sólido y defenderlo”, señala Ihor Herasymov, cofundador y CEO de Use.AI.
Menos necesidad de memorizar
La investigación identifica otro cambio entre los trabajadores jóvenes: la manera en que se relacionan con el conocimiento.
El 57 % de los usuarios habituales de IA de entre 18 y 28 años afirma que tiene menos probabilidades de memorizar deliberadamente información cuando sabe que puede recuperarla o generarla posteriormente utilizando inteligencia artificial.
Esta disponibilidad inmediata puede reducir la importancia atribuida a memorizar determinados datos, pero plantea otro desafío: muchas decisiones profesionales requieren conocimientos previamente adquiridos para interpretar situaciones, detectar errores y ejercer criterio sin depender permanentemente de una herramienta.
También cambia la tolerancia hacia las tareas rutinarias. El 53 % de los jóvenes que utiliza IA habitualmente considera desproporcionadamente frustrante realizar trabajos ordinarios cuando sabe que una herramienta podría completarlos en cuestión de segundos.
Los resultados plantean un reto para quienes dirigen equipos: distinguir entre aquellas tareas cuyo propósito es simplemente obtener un resultado y las que tienen valor porque permiten al trabajador aprender, desarrollar experiencia y construir criterio profesional.
La inteligencia artificial puede acelerar procesos y eliminar actividades repetitivas, pero también obliga a revisar qué competencias deben conservar las personas para poder explicar por qué se tomó una decisión, defenderla y saber cuándo una respuesta de la IA no es adecuada, convirtiéndola en una habilidad tan importante como producir el resultado.







