La inteligencia artificial dificulta saber quién está preparado para un ascenso
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La calidad del trabajo terminado ha sido durante décadas uno de los principales indicadores para evaluar la capacidad profesional de un empleado.

Un análisis sólido, una presentación convincente o un proyecto bien ejecutado podían servir como evidencia de conocimientos, experiencia y preparación para asumir nuevas responsabilidades, sin embargo, la creciente integración de la inteligencia artificial en el trabajo cotidiano está haciendo que esa evaluación resulte cada vez más compleja.

Una encuesta realizada por Use.AI entre 9,684 adultos trabajadores de Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, la Unión Europea y América Latina revela que el 52% de los participantes considera que la inteligencia artificial le ha ayudado a parecer más experimentado de lo que realmente es.

Además, el 43% afirmó que estas herramientas le han permitido asumir responsabilidades para las que todavía no se sentía completamente cualificado, mientras que el 19% señaló que el trabajo realizado con ayuda de IA había contribuido a conseguir un ascenso.

Los resultados no implican necesariamente que estos trabajadores carezcan de las competencias necesarias para desempeñar sus funciones.

La capacidad de utilizar eficazmente herramientas de inteligencia artificial puede constituir, por sí misma, una habilidad profesional relevante, pero los datos plantean una nueva interrogante para las empresas: hasta qué punto la calidad del resultado final permite conocer las capacidades reales de la persona que lo entrega.

Una brecha entre el resultado y la capacidad independiente

La diferencia se vuelve más evidente en las tareas que los empleados aseguran que no habrían podido completar sin asistencia tecnológica. El 64% de los encuestados afirmó haber utilizado IA para realizar un trabajo que, de otra manera, no habría podido completar de forma independiente.

Este dato sugiere que finalizar una tarea con éxito puede revelar menos que antes sobre el conocimiento individual de quien la realizó.

La inteligencia artificial puede acelerar procesos, proporcionar información, estructurar análisis o generar soluciones, pero el resultado final no siempre permite identificar qué parte corresponde a la experiencia del trabajador y cuál fue facilitada por la tecnología.

Para las organizaciones, esta diferencia adquiere importancia cuando deben evaluar la preparación de un empleado para asumir mayores responsabilidades.

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Un profesional puede producir excelentes resultados con apoyo de IA, pero el desafío consiste en determinar si también posee el criterio necesario para detectar errores, cuestionar una respuesta incorrecta o resolver un problema cuando la tecnología no ofrece una solución confiable.

La encuesta también muestra que los responsables pueden tener una visibilidad limitada sobre el nivel de asistencia utilizado en el trabajo.

El 39% de los encuestados dijo haber entregado un trabajo realizado con ayuda de inteligencia artificial sin comunicarlo a su responsable, mientras que el 30% reconoció haber aceptado elogios por un resultado en cuya elaboración la IA tuvo una participación sustancial.

En entornos laborales donde no existen normas que obliguen a revelar el uso de estas herramientas, estas prácticas no necesariamente representan una violación de las políticas internas. No obstante, pueden dificultar la evaluación del desempeño, ya que los responsables podrían estar valorando un resultado sin conocer hasta qué punto dependió de la inteligencia artificial.

El desafío de medir las competencias profesionales

Algunos trabajadores también parecen reconocer esta diferencia entre rendimiento asistido y capacidad independiente. El 35% afirmó que tendría dificultades para cumplir algunas de sus responsabilidades actuales sin inteligencia artificial, mientras que el 25% expresó preocupación por la posibilidad de que su empleador considere que posee mayores capacidades de las que realmente tiene.

Estas respuestas reflejan una transformación en la manera de entender la productividad.

La inteligencia artificial puede elevar la calidad y velocidad del trabajo entregado, pero también puede generar dudas sobre cuánto de esa mejora corresponde a las habilidades, conocimientos y experiencia acumulados por el profesional.

Para Ihor Herasymov, cofundador y CEO de Use.AI, el desafío se vuelve más relevante a medida que el trabajo asistido por inteligencia artificial se convierte en una práctica habitual dentro de las empresas.

“Cuando la IA pasa a formar parte de la manera en que las personas desempeñan su trabajo, las empresas necesitan definir con mayor claridad qué están premiando cuando ascienden a alguien”, señaló.

El ejecutivo plantea que obtener buenos resultados con ayuda de la tecnología puede demostrar eficiencia, pero ofrece menos información sobre cómo responderá una persona cuando la IA proporcione una respuesta incorrecta, cuando el problema no siga un patrón conocido o cuando sea necesario evaluar un trabajo que no puede reconstruirse de forma independiente.

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Esta distinción resulta especialmente relevante en las decisiones de promoción. Un ascenso suele basarse en la idea de que el rendimiento pasado puede ofrecer señales sobre la capacidad de una persona para gestionar desafíos futuros y asumir mayores responsabilidades.

En el caso del 19% de los participantes que afirmó que el trabajo asistido por IA contribuyó a un ascenso, la encuesta no determina hasta qué punto la tecnología fue decisiva ni si esos empleados podrían mantener el mismo nivel de rendimiento sin ella. Lo que sí evidencia es que la inteligencia artificial ya forma parte del historial profesional sobre el que se están tomando decisiones de carrera.

A medida que la frontera entre el trabajo humano y el trabajo asistido por IA se vuelve más difícil de distinguir, las organizaciones podrían necesitar ampliar los criterios con los que evalúan el talento.

La calidad del producto final seguirá siendo importante, pero también podría ganar relevancia la capacidad de explicar el proceso, verificar los resultados, detectar errores y tomar decisiones cuando la tecnología deja de ofrecer respuestas fiables.

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