La Dirección Ejecutiva de Tecnificación Nacional de Riego (TNR) recibió al nuevo embajador de Israel en República Dominicana, Oren Bar El, en un encuentro orientado a fortalecer la cooperación bilateral y el intercambio de conocimientos sobre gestión eficiente del agua, tecnificación del riego y desarrollo agrícola.
Durante la visita, el director de la TNR, Claudio Caamaño Vélez, presentó al diplomático los avances y acciones vinculados al proceso de transformación del sistema nacional de riego, así como los programas que desarrolla la institución para modernizar los sistemas, optimizar el uso de los recursos hídricos y mejorar la productividad agropecuaria.
La jornada reunió a autoridades dominicanas vinculadas con el sector agropecuario y la gestión de los recursos naturales e hídricos, entre ellas Olmedo Caba, director del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI); Davis Aracena, viceministro de Suelos y Aguas del Ministerio de Medio Ambiente; Rosa Almonte, directora de Aguas; Gilberto Reynoso, director del Gabinete del Agua; Osmar Benítez, presidente de la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD); Luis Sánchez Falette, presidente del Consejo Nacional para la Reglamentación y Fomento de la Industria Lechera (Conaleche), y Luis Pérez Cuevas, asesor del Ministerio de Agricultura.
El embajador israelí estuvo acompañado por la experta en recursos hídricos Emilia Kuschnir, con quien se compartieron experiencias sobre tecnologías y estrategias para el manejo sostenible del agua en la agricultura. El intercambio se desarrolló en torno a soluciones que permitan aprovechar de manera más eficiente un recurso determinante para la producción agrícola.
Como parte de la visita, Kuschnir impartió una conferencia especializada a los colaboradores de la TNR sobre el uso eficiente del agua en los sistemas de producción agrícola. La ingeniera agrónoma abordó estrategias y tecnologías dirigidas a optimizar el aprovechamiento de los recursos hídricos y promover prácticas sostenibles.
La especialista sostuvo que la eficiencia hídrica es una herramienta fundamental para la sostenibilidad y competitividad de la agricultura dominicana, al tiempo que contribuye a preservar las fuentes de agua del país. En ese contexto, explicó que ampliar la disponibilidad del recurso no depende únicamente de construir nuevas infraestructuras, sino también de reducir las pérdidas que se producen dentro de los propios sistemas de riego.
Kuschnir señaló que alrededor del 82 % del agua utilizada en República Dominicana se destina a la agricultura, por lo que mejorar su manejo podría liberar mayores volúmenes para otros usos estratégicos y fortalecer la capacidad del sector para enfrentar períodos de sequía.
«Muchas veces pensamos que la solución es disponer de más agua, cuando en realidad el desafío consiste en utilizar mejor la que ya tenemos. La eficiencia hídrica no sólo significa ahorro, sino también reducción del riesgo productivo», expresó la experta.
Entre las causas de desperdicio identificadas mencionó las pérdidas en los canales de conducción, las prácticas inadecuadas de aplicación y una programación del riego que no toma en cuenta variables como el clima, el tipo de suelo y la etapa de desarrollo de los cultivos. Frente a estos desafíos, destacó la necesidad de incorporar planificación y criterios técnicos en la gestión del recurso.
La experta también resaltó las ventajas de los sistemas de riego tecnificado, particularmente el riego por goteo, cuya eficiencia puede superar el 90 %, al facilitar que una mayor proporción del agua aplicada llegue directamente a las raíces de las plantas.
Kuschnir aclaró que la tecnificación no necesariamente supone reemplazar por completo los sistemas existentes. También puede implicar mejorar su funcionamiento mediante una adecuada planificación, nivelación de terrenos y capacitación de los productores.
El encuentro entre la TNR y la representación diplomática de Israel coloca la gestión eficiente del agua como uno de los puntos de interés para la cooperación técnica, en un contexto en el que la productividad agrícola depende cada vez más de la capacidad de administrar de manera sostenible los recursos hídricos disponibles.







