Un estudio reciente advierte que la Inteligencia Artificial está reproduciendo y amplificando estereotipos de género entre jóvenes de todo el mundo, influyendo en la forma en que hombres y mujeres perciben sus capacidades, aspiraciones y roles en la sociedad.
El informe titulado El espejismo de la IA, un reflejo incómodo con alto impacto en los jóvenes, elaborado por la firma global LLYC, analiza cómo los sistemas de conversación basados en modelos de lenguaje pueden reforzar desigualdades históricas en lugar de corregirlas.
La investigación fue presentada en el contexto del Día Internacional de la Mujer, celebrado cada 8 de marzo, y se basó en el análisis de 9,600 recomendaciones generadas por cinco grandes modelos de inteligencia artificial, entre ellos ChatGPT, Gemini y Grok.
Jóvenes percibidas como más frágiles
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio indica que el 56 % de las respuestas generadas por IA describen a las mujeres jóvenes como “frágiles”, situándolas en una posición de mayor vulnerabilidad frente a los hombres.
Además, el algoritmo recomienda a las mujeres buscar validación externa seis veces más que a los hombres, reforzando patrones sociales de dependencia emocional.
Según explicó Luisa García, socia y CEO global de Corporate Affairs de LLYC y coordinadora del estudio, la raíz del problema no está necesariamente en la tecnología.
“No es la IA la que está sesgada, sino la realidad. La inteligencia artificial refleja y amplifica los déficits de nuestra sociedad”, afirmó.
La “amiga tóxica” digital
El informe también señala que la inteligencia artificial tiende a adoptar un tono más emocional cuando interactúa con mujeres.
En aproximadamente una de cada tres respuestas dirigidas a jóvenes, la IA utiliza un estilo de “amistad” con frases como “yo te entiendo”, priorizando la empatía sobre soluciones prácticas. Este tipo de lenguaje aparece un 13 % más en conversaciones con mujeres que con hombres.
Además, la IA se personifica 2.5 veces más con ellas, mientras que con los hombres el lenguaje suele ser más directo y orientado a la acción, utilizando verbos imperativos como “haz”, “di” o “ve”.
Orientación profesional con sesgo
El estudio también identifica un fenómeno que denomina “techo de cristal programado”, en el que los algoritmos influyen en las vocaciones profesionales.
Según los datos, la IA redirige a las mujeres hasta tres veces más hacia áreas como las ciencias sociales y la salud, mientras que a los hombres los orienta con mayor frecuencia hacia carreras de ingeniería, liderazgo o resolución técnica de problemas.
Incluso en escenarios laborales hipotéticos, el algoritmo considera “impresionante” que una mujer gane más que un hombre, una reacción que no se produce cuando ocurre lo contrario.
Apariencia y estereotipos físicos
Otra conclusión del informe muestra cómo la inteligencia artificial también influye en la percepción del cuerpo y la identidad.
Ante inseguridades personales, la IA ofrece consejos relacionados con moda o apariencia física un 48 % más a las mujeres, mientras que a los hombres les recomienda acudir al gimnasio el doble de veces para superar situaciones emocionales como rupturas de pareja.
En modelos de código abierto como LLaMA, las menciones a la apariencia femenina superan en 40 % las referencias hechas al aspecto masculino.
La IA como consejera de los jóvenes
El estudio advierte que el impacto de estos sesgos puede ser significativo debido al creciente papel que desempeñan los chatbots en la vida cotidiana.
Según datos citados de Plan International, el 31 % de los adolescentes afirma que hablar con un chatbot puede resultar tan o más satisfactorio que conversar con un amigo real.
Este fenómeno otorga a la inteligencia artificial un papel cada vez más influyente en la orientación emocional y profesional de los jóvenes.
Roles familiares tradicionales
Incluso en temas familiares, el estudio detecta patrones tradicionales en las respuestas de la IA.
El afecto aparece como un atributo materno tres veces más que paterno, mientras que la figura del padre suele presentarse como un “ayudante” en el 21 % de los casos, en lugar de como corresponsable en el cuidado familiar.
Para los investigadores, este tipo de respuestas contribuye a reforzar narrativas que normalizan la desigualdad y perpetúan roles tradicionales dentro de la sociedad.
Los autores del informe concluyen que la inteligencia artificial no solo refleja la realidad social existente, sino que puede contribuir a consolidarla si no se revisan los datos y modelos con los que se entrena.
Por ello, plantean la necesidad de desarrollar algoritmos más conscientes del impacto social, capaces de promover recomendaciones más equitativas y evitar que las nuevas generaciones reproduzcan desigualdades históricas.







