Una investigación académica ha identificado modificaciones medibles en el lenguaje humano que coinciden con la expansión del uso de ChatGPT como herramienta habitual de escritura, edición y apoyo cognitivo desde finales de 2022.
El estudio detecta un incremento significativo de determinadas palabras y giros lingüísticos que el sistema emplea de forma recurrente en sus respuestas y sugerencias de estilo, y que progresivamente están siendo incorporados por los usuarios.
El análisis fue realizado por los investigadores Hiromu Yakura, Levin Brinkmann y Ezequiel López-López, del Instituto Max Planck, quienes compararon grandes volúmenes de contenidos producidos antes y después del lanzamiento público de ChatGPT, con el objetivo de observar variaciones en el vocabulario y en los patrones lingüísticos utilizados por los hablantes.
“Profundizar”, “meticuloso”, “reino”, “ahondar”…
Tal como recoge El Sol de Puebla, el estudio examinó 360.000 vídeos de YouTube y 771.000 episodios de podcast publicados en ambos periodos.
A partir de ese corpus, los autores identificaron un conjunto de términos característicos del lenguaje generado o sugerido por la inteligencia artificial, a los que denominaron “palabras GPT”, entre ellas expresiones como “profundizar”, “meticuloso” o “reino”.
Los resultados muestran un aumento abrupto en el uso de estas palabras durante los 18 meses posteriores a la aparición de ChatGPT, no solo en contenidos con guion o formatos formales, sino también en conversaciones espontáneas, lo que sugiere una incorporación progresiva de estos términos al habla cotidiana.
Uno de los casos más llamativos es el de la palabra “ahondar”, cuyo uso creció alrededor de un 50 % anual en el periodo analizado. Los investigadores atribuyen este fenómeno a su presencia reiterada en textos editados o reformulados por la IA, pese a tratarse de un término ya existente en el idioma.
La IA como nueva autoridad lingüística
Los autores plantean que una de las claves de este proceso reside en la percepción de ChatGPT como una autoridad lingüística, lo que favorece la imitación de sus elecciones léxicas.
Este comportamiento no es nuevo: forma parte de los mecanismos habituales de aprendizaje y adaptación social, en los que las personas tienden a replicar los patrones de aquellas fuentes consideradas expertas o legítimas.
El trabajo también apunta a la existencia de un ciclo de retroalimentación cultural entre humanos y sistemas de inteligencia artificial.
Los modelos se entrenan con textos producidos por personas y devuelven patrones reorganizados estadísticamente que, a su vez, son asumidos e incorporados por los usuarios en su comunicación diaria.
Según los investigadores, la influencia observada hasta ahora se manifiesta principalmente en la estructura y el vocabulario del lenguaje, más que en el contenido de los mensajes.
Este hallazgo abre nuevas líneas de investigación sobre el impacto a largo plazo de la inteligencia artificial en las prácticas culturales, comunicativas y educativas, así como en la evolución natural de los idiomas.







