Cada 5 de abril, República Dominicana conmemora el Día Nacional del Periodista, una fecha que invita a la reflexión sobre la importancia de esta profesión y los retos que enfrenta, navegando entre la vocación y la precariedad.
La historia nos recuerda que el periodismo ha sido siempre una trinchera de lucha por la verdad, una herramienta de cambio y un bastión de la democracia. Pero, ¿ha cambiado su esencia o sólo han cambiado las condiciones en las que se ejerce?
Entre el hoy y el ayer
Los periodistas de antaño batallaban contra la censura, la falta de tecnología y la represión de regímenes que temían a la palabra escrita. Eran tiempos en los que informar era un acto de valentía.
Hoy, los retos son distintos, pero no menos complejos: la lucha por la audiencia, la inmediatez de las redes sociales y la precarización del trabajo periodístico trastocan el oficio.
El ecosistema mediático actual está matizado por la irrupción de figuras que, con millones de seguidores, fungen como referentes de información sin el rigor ni la responsabilidad que exige el periodismo.
La credibilidad, construida durante años con el compromiso de los profesionales de la comunicación, se ve amenazada por el sensacionalismo, desinformación y superficialidad de un entorno donde ser viral parece más importante que ser veraz.
La gran apuesta
Paralelamente, muchos medios siguen apostando por sobresalir a costa del trabajo mal remunerado de los periodistas, pidiéndoles la ‘milla extra’ bajo el argumento de la vocación, la misma que se inculca de manera sesgada en las universidades, sin preparar realmente a los futuros profesionales para un mercado que los explota y, muchas veces, los deja en la incertidumbre laboral.
Lo que vivimos hoy, que no necesariamente es malo, pero si mal enfocado, es ir abandonando cada vez más la acera de los contadores de historias para pasar a ser actores dentro de ellas.
La realidad que es, sin importar lo orgullosos que podamos sentir de la carrera que elegimos, la objetividad y distancia crítica de los hechos se ven desdibujadas en un escenario donde la opinión y la imagen personal tienen más peso que la información rigurosa.
Presión por la relevancia pública
En la atmósfera del périodismo, no de lo que muchos quieren entender por comunicación, se respira esa presión por la relevancia pública que nos empouja a convertirnos en protagonistas, cuando nuestro verdadero rol siempre ha sido el de narradores y fiscalizadores de la realidad.
La dignificación del oficio
En este Día Nacional del Periodista, además de celebrarnos, es momento de ver con reflexión el rumbo de la profesión, teniendo en cuenta que la dignificación del oficio debe ser una lucha conjunta de los gremios, los medios y la sociedad.
La información sigue siendo poder, pero ese poder no debe ser moneda de cambio ni privilegio de unos pocos.
La tarea de todos
Todo lo antes escrito no quiere decir que andamos tan mal o que caminamos por caminos de oscuridad, hemos avanzando mucho como periodistas, nuestra relevancia y visibilidad, y serguiremos avanzando, pero debemos seguir haciendo la tarea de reivindicar el verdadero periodismo: aquel que sigue siendo indispensable para la democracia, para la verdad y para el futuro de nuestra sociedad.







