Todos somos consumidores y tenemos predilección por determinadas marcas. ¿Por qué nos inclinamos más por unas que por otras? De esta pregunta podría recibir muchas respuestas, pero todas tendrían un factor en común: que lo que ofreces tenga algún tipo de valor para el que lo recibe.
Encontrar ese punto de convergencia en un sector como el de la comunicación no es tarea fácil y desde Encuentros Interactivos ha sido un labor titánica, sin embargo, como emprendimiento, desde nuestros inicios, hemos acuñado el eslogan «La casa de los comunicadores» y esto no ha permitido diferenciarnos y establecer y mantener una conexión muy personal con nuestra audiencia.
Emprender desde la comunicación y para comunicadores pudiera verse sencillo, pero no es así. Se podría decir que este público es muy exigente. Encontrar ese valor agregado, conectar con nuestra audiencia y mantener esa preferencia en el tiempo ha sido un gran reto que hoy, en el Día Mundial del Emprendimiento, validamos y actualizamos en cada una de nuestras acciones.
Desde esta tribuna, queremos compartir con nuestra audiencia algunas de las acciones que, como proyecto de comunicación, nos han servido para crecer y mantenernos.
1. Ser coherentes
La primera clave de una buena marca es la coherencia, la cual debe estar entre todos los elementos que se relacionen con la marca. Eso que dices es eso que haces. El éxito de tu iniciativa está vinculado al escrupuloso respeto a tu principios y creencias que deben estar alineadas a las de tu audiencia y tu público objetivo. Piensa antes de actuar.
2. Buscar tu valor diferenciador
Vivimos en el momento de la historia con más oferta de productos y servicios, y dentro de cada sector, con un sinfín de competidores. A la hora de crear tu proyecto, tienes que indagar en tu valor diferenciador real. Olvida de los conceptos genéricos, reflexiona y busca ese factor que te hace diferente, por más pequeño que sea será tu gran fortaleza.
3. Defínete en un tweet
Si ya estableciste tu valor diferenciador y tu línea de coherencia, pasarás la prueba de fuego cuando consigas definir tu proyecto con pocas palabras, donde se entienda lo que haces. Si a una persona le queda claro lo que haces, será más fácil que ésta lo pueda comunicar a otros y tendrás muchos puntos ganados. Si no entendió al inicio, tu oferta morirá en el cauce del río.
4. Responde: ¿Será rentable?
Ningún proyecto de comunicación tendrá éxito si no es rentable. ¿Quién lo hace rentable? Claro está que su público objetivo, en pocas palabras, su audiencia. Son ellos que te comprarán la idea y te seguirán. Tienes que encontrar el argumento que le haga ver a tu audiencia que tiene que apostar a ti. Ponte en su piel y nunca elijas algo en lo que tú mismo no crees o confías.
5. Escucha activa
Lo que decidas hoy puede que no lo decidas mañana. Hoy em día estamos a merced, entre otros factores, de la opinión de tu audiencia. Por esto es importante saber qué opinan tus consumidores de forma continua y saber adaptarte porque lo que les guste hoy puede que no les guste mañana. Debemos entender que nuestra marca está vida y hacer que se adapte a las tendencias del momento, sin perder su esencia. Aquí entra en juego la reinvención y la innovación.
6. Transparencia
En la actualidad, las audiencias -nuestros consumidores- tienen mucho más recursos y acceso a la información que antes. La total transparencia y sinceridad generan confianza y ganan adeptos.
En pocas palabras, en la comunicación hacer marca es un proceso lento y requiere de paciencia y esfuerzo. El éxito de una iniciativa emprendedora está vinculado a la atracción de clientes o usuarios y con estos no existen atajos.
Recuerda que el éxito de tu marca no sólo dependerá del atractivo o la calidad de lo que ofreces, sino también del escrupuloso respeto a los derechos de tu audiencia, tanto si hablamos de entornos presenciales como digitales. Camina un paso a la vez. No trates de abarcar mucho. Al principio, muchos emprendedores tienen ganas de comerse el mundo, pero si no vas con cuidado, el mundo te puede comer a ti.







