ChatGPT puede ser más persuasivo que una persona en debates sobre aborto

Un reciente estudio publicado en Nature Human Behaviour revela que la inteligencia artificial (IA) no solo responde preguntas o genera imágenes al instante, sino que también puede influir en opiniones sobre temas delicados, como el aborto, las drogas o el uso de animales en experimentos.

Y si conoce algunos datos sobre el usuario, ChatGPT puede incluso superar a los humanos en capacidad de persuasión.

El experimento, liderado por Francesco Salvi de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (Suiza), involucró a 900 participantes que debatieron sobre temas sociopolíticos complejos. Cada persona se enfrentó a un humano o a GPT-4, el modelo de OpenAI, y en algunos casos, la máquina contaba con información sobre edad, género, nivel educativo o afiliación política del interlocutor.

Esto le permitió adaptar sus argumentos de manera personalizada, aumentando significativamente su eficacia.

Los resultados fueron sorprendentes: cuando la IA tenía datos sobre su adversario, logró convencerlo en un 64,4% de los casos, cerca de dos tercios de los debates. La probabilidad de que alguien cambiara de opinión fue 81,2% más alta que frente a un humano.

En contraste, sin información previa, su capacidad de persuasión era similar a la de cualquier persona.

Durante los debates, ChatGPT no modificaba su estilo de escritura, pero sí los contenidos, ajustándolos al perfil del interlocutor. Por ejemplo, podía enfatizar argumentos económicos con alguien desempleado o apelar a valores conservadores con personas tradicionalistas.

Preocupación entre expertos

El hallazgo genera preocupación entre expertos. La posibilidad de que la IA influya en millones de personas usando solo datos básicos plantea riesgos para campañas políticas, publicidad y la difusión de desinformación.

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Josep Curto, director académico del máster de Inteligencia de Negocios y Big Data de la Universitat Oberta de Cataluña, advierte: «La capacidad de la IA para manipular opiniones o perseguir a audiencias vulnerables representa un riesgo de distorsión democrática y erosión de la confianza pública».

Los investigadores destacan que, aunque hasta ahora no hay evidencia de un impacto real en elecciones, este tipo de influencia es difícil de rastrear, regular y desacreditar en tiempo real. Francesco Salvi señala: «Podemos imaginar ejércitos de bots microsegmentando a votantes indecisos, incitándolos sutilmente con narrativas políticas a medida que parecen auténticas».

Los expertos coinciden en que la creciente presencia de chatbots y la personalización avanzada de contenidos obligan a establecer salvaguardas y transparencia en el uso de IA para publicidad política o campañas de persuasión, con el fin de proteger la confianza pública y la democracia.

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