
Como parte de las festividades por la independencia nacional, el Centro León presentó el documental Donde floreció una devoción, escrito y dirigido por Elsa Turull de Alma.
La producción ha sido exhibida en festivales internacionales en Bérgamo, Uruguay, México, Arizona e Israel, consolidando su proyección más allá del ámbito local.
La actividad contó con la presencia de Monseñor Ramón Benito de la Rosa y Carpio. El gerente de Programas Culturales del Centro León, Luis Felipe Rodríguez, ofreció las palabras de bienvenida, destacando el valor del cine como herramienta para preservar la memoria histórica y espiritual del país.
El conversatorio posterior a la proyección fue guiado por el facilitador del Cine Club, José D’Laura, junto a la directora del filme y al productor Antonio Alma Iglesias, generando un espacio de diálogo e intercambio con el público asistente.
Un recorrido audiovisual por la devoción altagraciana
Con una duración de setenta minutos, el documental es protagonizado por la soprano Nathalie Peña Comas y explora el origen y desarrollo de la veneración a la Virgen de la Altagracia en la República Dominicana.
La obra recoge la tradición oral en torno a Nuestra Señora de la Altagracia y sigue a su protagonista en una búsqueda personal motivada por una devoción heredada como parte de su historia familiar.
Este recorrido la conduce a investigar los fundamentos históricos y culturales de esta advocación mariana, visitando lugares emblemáticos como la Basílica de Higüey y el santuario de El Hoyoncito, considerados espacios fundacionales de esta tradición.
Cine, memoria y patrimonio cultural
Durante el conversatorio, Turull expresó que parte de su visión como directora es inspirar al público a seguir investigando y ampliando su conocimiento sobre la historia de la devoción a la Virgen de la Altagracia.
Por su parte, Alma subrayó la importancia de aprovechar los incentivos de la Ley de Cine para producir documentos visuales que aborden la cultura y la historia dominicana.
Recordó que el primer largometraje dominicano fue precisamente un documental sobre la coronación de la Virgen de la Altagracia, un antecedente que -según afirmó- refuerza la necesidad de continuar registrando audiovisualmente esta tradición.
Al concluir la actividad, los asistentes compartieron inquietudes y reflexiones que enriquecieron el encuentro, reafirmando el papel del cine como plataforma de diálogo entre fe, identidad y patrimonio.







