Corría el 2015 cuando tuve la oportunidad de realizar un diplomado en Programación Neurolingüística, PNL, de la mano de dos personas maravillosas: Licelotte Baigés y Ernesto Díaz. Mucho aprendí, en especial sobre técnicas de percepción, comportamiento y comunicación.

Debo reconocer que, desde esa experiencia, el tema de las creencias limitantes me ha cautivado. No soy experta ni nada por el estilo, pero trato de ser autocritica para evitar que ellas hagan su trabajo, limitarme, y observadora con los demás para aprender de sus experiencias, pues no hay nada más peligroso que negarnos a aprender, mejorar y crecer.

Y cuando hablo de aprender, mejorar y crecer me refiero a no renunciar a todas las posibilidades que se nos presentan cuando miramos fuera de la caja y ampliamos nuestra mente sin creernos los portadores de la verdad absoluta… escuchar con atención todas las campanas y darnos la oportunidad de ver los puntos valiosos de otros profesionales.

En este mundo que da vueltas tan rápido, es crucial desarrollar nuevas habilidades, tomar buenas decisiones, vencer los miedos y realizar buenas acciones para ser mejores profesionales y personas.

Ahí está la clave de un buen liderazgo… no hay que movilizar masas y tener muchos adeptos para considerarnos líderes, aún si logramos influir en otros. Lo que verdaderamente nos hace sentir verdaderos líderes es lo que llevamos en nuestro corazón, lo que nos motiva, impulsa y conmueve… ser un buen líder es ser una buena persona.

En estos tiempos, es común hablar en demasía de cómo ser un gran líder. Que si la “caja de herramientas”, que si hay que saber inspirar, que si hay que saber flotar, que si hay que saber leer a los demás. Sin embargo, se habla muy poco sobre lo que los verdaderos líderes hacen todos los días.

Leer  Informar ya no es suficiente

Lo que los hace humanos y que la gente quiera seguirlos. Durante todo este año, desde ENCUENTROS INTERACTIVOS, nos hemos enfocado en temas de liderazgo, luego de decidir celebrar en el país el evento “Acceso al líder en ti”. Esta es nuestra última revista del año y
esperamos haber aportado desde nuestro espacio a dar una mirada reflexiva a lo que hacemos y cómo lo hacemos para ser mejores y apoyar a otros a serlo.

Solo quiero compartirles lo que considero que una persona debe hacer para lograr sentir y actuar como un líder… pues el liderazgo va de la mano con las acciones, más que con de palabras:

1. Ser capaces de ‘suspender’ el ego y colocarnos en una posición para ver y escuchar lo que los demás realmente necesitan para dar sus mejores resultados.
2. Actuar desde la humildad, pues el liderazgo puede romper el corazón, pero expande nuestra humanidad y eficacia.
3. Ser feliz, no importa lo que esté pasando, es uno de los mayores regalos que puedes dar a los que te siguen.
4. Aprender del fracaso y enfrentar tiempos difíciles, pues enseñan que tú, y solamente tú, eres el último juez de si hiciste lo correcto, de la manera correcta.
5. La última recompensa de ser un gran líder es cuando te das cuenta de que no necesitas ser recompensado.

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