El catedrático de Periodismo de la Universidad de Navarra e investigador de referencia en desinformación y periodismo digital, Ramón Salaverría, sostiene que la clase política, y no los medios periodísticos, es actualmente quien más alimenta la desinformación, especialmente en contextos electorales y de alta polarización social.
Así lo afirma en una entrevista concedida a Raúl Conde, publicada en el diario El Mundo, dentro de la sección Luces para la Constitución, en la que analiza el impacto de la desinformación en la democracia, el papel de las plataformas digitales y los riesgos de una regulación mal planteada.
Salaverría explica que los procesos electorales intensifican patrones recurrentes de manipulación informativa, como el uso de narrativas polarizantes, la edición selectiva de vídeos y la difusión deliberada de contenidos engañosos.
Aunque reconoce la existencia de injerencias extranjeras y campañas organizadas con fines económicos o geopolíticos, subraya que las encuestas sitúan de forma consistente a los actores políticos como la principal fuente de preocupación ciudadana en materia de desinformación, muy por delante de los periodistas.
Claridad entre error informativo y desinformación
El investigador distingue con claridad entre error informativo y desinformación, definiendo esta última como la difusión deliberada de falsedades con intención de engañar a un gran número de personas, y advierte de su capacidad para erosionar la confianza en las instituciones democráticas y desestabilizar el sistema político, como se ha observado desde el Brexit o las elecciones estadounidenses de 2016.
En relación con la regulación de las plataformas digitales, Salaverría defiende avanzar hacia un modelo de responsabilidad por diseño y gestión, que exija a los directivos de las grandes tecnológicas responder si no establecen mecanismos eficaces para prevenir daños, sin que ello suponga censura ni control gubernamental del debate público.
A su juicio, la concentración de poder comunicativo en manos de plataformas privadas globales exige mayor transparencia, supervisión democrática y un marco regulatorio europeo común.
El catedrático también alerta del impacto de la inteligencia artificial en el ecosistema informativo, al facilitar la creación de contenidos falsificados y dificultar la verificación, y considera imprescindible reforzar la alfabetización mediática de la ciudadanía para fomentar un consumo crítico de la información.
Frente a los intentos de desacreditar al periodismo etiquetando informaciones incómodas como bulos, Salaverría reivindica el papel clásico de los medios como perros guardianes del poder y recuerda que, según diversos estudios, el periodismo profesional sigue siendo uno de los principales frenos frente a la desinformación, a pesar de la pérdida de credibilidad generalizada.
La entrevista forma parte del análisis de fondo que El Mundo dedica al estado de la democracia, la libertad de información y los desafíos del ecosistema digital contemporáneo.







