Al decir adiós al 2025 y recibir el 2026, el presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), Pierre Manigault, advirtió que el periodismo en las Américas enfrenta un escenario cada vez más complejo, marcado no solo por la violencia directa, la censura y el encarcelamiento, sino también por una amenaza creciente: la asfixia económica como mecanismo para silenciar voces independientes.
En su mensaje de fin de año, Manigault señaló que el cierre de medios de comunicación trasciende lo empresarial y constituye una pérdida directa para la democracia y el derecho de la sociedad a estar informada.
“Una democracia sin medios fuertes es una democracia debilitada”, afirmó, al subrayar que la desaparición del periodismo independiente erosiona el debate público y favorece el avance de tendencias autoritarias.
Pasando balance
Durante 2025, la SIP realizó misiones internacionales en Guatemala, Panamá, Costa Rica, Perú y Estados Unidos, donde constató un aumento de las presiones contra periodistas y medios, incluyendo acoso judicial, demandas desproporcionadas, abusos regulatorios y estigmatización desde el poder.
Manigault advirtió que la situación es aún más grave en países como Cuba, Nicaragua y Venezuela, donde se reprime de forma sistemática al periodismo independiente y se niega el derecho a la información.
El presidente de la SIP también denunció la persistencia de la violencia del crimen organizado y la impunidad frente a los asesinatos y amenazas contra periodistas, factores que obligan a un número creciente de profesionales a optar por el exilio para preservar su vida.
Destacó los avances logrados este año en la lucha por la verdad y la justicia, como los acuerdos alcanzados con el Estado colombiano para reparar a las familias de los periodistas Julio Daniel Chaparro Hurtado, Jorge Enrique Torres Navas y Guillermo Cano, asesinados en décadas pasadas.
Como respuesta al desplazamiento forzado de periodistas, Manigault resaltó la creación de la Red Latinoamericana de Periodismo en el Exilio (RELPEX), impulsada por la SIP para apoyar a comunicadores y medios desplazados y permitirles continuar ejerciendo su labor con independencia y dignidad.
“El exilio no debe significar silencio”, subrayó.
La situación en Estados Unidos
El mensaje también abordó la situación en Estados Unidos, donde, según Manigault, el periodismo ha pasado de ser un observador crítico a convertirse en un objetivo directo de ataques políticos.
Alertó sobre la vulnerabilidad de la Primera Enmienda frente a intentos de desacreditar a la prensa y debilitar la libertad de expresión, y destacó el valor de la experiencia latinoamericana como referencia para resistir presiones autoritarias.
En relación con el futuro de la industria, el presidente de la SIP advirtió que la sostenibilidad financiera sigue siendo el principal desafío para la libertad de prensa, agravado por el impacto de la transformación digital y el rápido avance de la inteligencia artificial.
Llamó a establecer mecanismos de compensación justa por el uso de contenidos periodísticos y a garantizar que la innovación tecnológica no se convierta en un factor que potencie la desinformación.
De cara a 2026, Manigault hizo un llamado a la acción colectiva y a la unidad entre medios, periodistas, asociaciones de prensa, empresas tecnológicas y Estados.
“La libertad de expresión no es una concesión, es un pilar de la democracia”, afirmó, al reiterar el compromiso de la SIP con la defensa de los principios contenidos en las Declaraciones de Chapultepec y de Salta.







