En un entorno donde las amenazas digitales se sofistican y escalan con rapidez, las contraseñas continúan siendo una de las principales líneas de defensa de las organizaciones, pero también uno de sus eslabones más frágiles.
Así lo revela el estudio Lenguaje Digital de Kaspersky, que advierte que uno de cada tres empleados en América Latina (33%) nunca ha cambiado la contraseña de acceso a la red corporativa.
El informe indica además que un 40% de los colaboradores solo actualiza sus claves cuando la empresa lo exige, lo que evidencia una cultura reactiva frente a la ciberseguridad.
Si bien un 51% afirma renovar sus credenciales cada tres a seis meses —una práctica considerada positiva—, este hábito aún no está plenamente incorporado de manera transversal en los entornos laborales de la región.
Una puerta abierta al cibercrimen
Las contraseñas reutilizadas, simples o predecibles siguen siendo una de las principales vías de acceso para los ciberdelincuentes en las empresas.
Entre los ataques más comunes se encuentran los ataques de fuerza bruta, una técnica automatizada que prueba miles de combinaciones en segundos hasta dar con la clave correcta, especialmente efectiva cuando no existen políticas de seguridad robustas.
A esto se suman las campañas de phishing, en las que los atacantes engañan a los empleados para que entreguen sus credenciales a través de correos o sitios web falsos que imitan servicios legítimos.
En ambos escenarios, la falta de una gestión adecuada de contraseñas amplifica el impacto del ataque y facilita el acceso no autorizado a sistemas internos.
Impacto operativo, legal y reputacional
Las consecuencias de una mala gestión de credenciales pueden ser críticas para las organizaciones.
Desde el robo de información sensible —como datos de clientes, contratos o documentación estratégica— hasta interrupciones operativas, despliegue de malware y paralización de sistemas clave.
Además de las pérdidas económicas, las empresas enfrentan daños reputacionales y riesgos legales, ya que una filtración de datos puede erosionar la confianza de clientes y socios, así como derivar en sanciones por incumplimiento de normativas de privacidad y protección de datos.
“Hoy la protección de datos ya no es solo una cuestión técnica, sino una decisión de negocio”, afirmó Daniela Álvarez de Lugo, gerente general para la región Norte de América Latina en Kaspersky.
“Cuando no existen procesos claros, evaluaciones de riesgo continuas y una cultura interna de seguridad, las filtraciones dejan de ser un escenario hipotético y se convierten en un riesgo real, con impactos operativos, legales y reputacionales”.
Recomendaciones clave para fortalecer la seguridad empresarial
En el marco del Día Mundial del Cambio de Contraseñas, los expertos de Kaspersky recomiendan a las empresas adoptar medidas estructurales para reducir su exposición al riesgo:
- Establecer políticas claras de uso de contraseñas, con plazos definidos para su actualización (al menos cada seis meses) y lineamientos para crear claves seguras, con combinaciones de letras, números y símbolos, y una longitud mínima de 15 caracteres.
- Activar la autenticación multifactor (MFA) en todos los accesos críticos, como correos corporativos, plataformas en la nube y herramientas de colaboración.
- Capacitar de forma continua a los empleados en ciberseguridad, para que reconozcan amenazas como phishing y técnicas de ingeniería social.
- Proteger la red corporativa con soluciones avanzadas, capaces de detectar amenazas emergentes y vulnerabilidades en endpoints y entornos en la nube.
La adopción de estas prácticas no solo reduce el riesgo de incidentes, sino que fortalece la confianza digital y la resiliencia organizacional en un contexto cada vez más expuesto a amenazas cibernéticas.







