Cuando ocurre un corte de electricidad, uno de los primeros reflejos suele ser revisar cuánta batería queda en el teléfono. Durante una interrupción del servicio, el smartphone puede convertirse en una herramienta esencial para mantenerse comunicado, consultar información, utilizar mapas, realizar tareas de trabajo o simplemente sobrellevar la espera hasta que regrese la energía.
Por eso, cuando no se sabe cuánto durará un apagón, cada porcentaje de batería cuenta. Reducir el brillo, controlar las conexiones móviles y aprovechar las funciones de ahorro de energía son algunas medidas que pueden ayudar a prolongar la autonomía del dispositivo.
Desde Samsung comparten ocho recomendaciones para administrar mejor la energía del smartphone antes, durante y después de una interrupción eléctrica.
Preparar el equipo antes del apagón
Si existe una alerta de interrupción eléctrica prolongada, aprovechar la disponibilidad de energía para cargar completamente el teléfono puede marcar la diferencia. También es conveniente cargar otros equipos que puedan servir como respaldo, como baterías portátiles, tablets, relojes inteligentes o audífonos.
La preparación también permite evitar que el dispositivo llegue al momento del corte con un nivel de batería reducido, especialmente cuando se prevé que la interrupción pueda extenderse durante varias horas.
Reducir el consumo de pantalla
La pantalla es uno de los componentes que más energía consume. Durante un apagón, disminuir manualmente el brillo puede contribuir a extender la autonomía, sobre todo si el teléfono tendrá que utilizarse durante varias horas.
Otra alternativa, cuando el dispositivo lo permite, es reducir la frecuencia de actualización de la pantalla, por ejemplo, de 120 Hz a 60 Hz. Aunque este cambio puede modificar la fluidez de algunas animaciones, ayuda a priorizar la duración de la batería.
Activar el ahorro de energía antes de que sea demasiado tarde
No es necesario esperar a que aparezca la alerta de batería baja para activar el modo de ahorro de energía. Hacerlo anticipadamente permite limitar determinadas actividades en segundo plano, reducir el rendimiento de algunas funciones y disminuir consumos que no son indispensables.
En una situación de emergencia, la prioridad cambia: más que obtener el máximo rendimiento del teléfono, lo importante es conservar suficiente energía para las funciones realmente necesarias.
Controlar las conexiones móviles
Una señal móvil débil o inestable puede aumentar el consumo de energía, debido al esfuerzo del dispositivo por mantenerse conectado a la red. Si la conexión 5G presenta fluctuaciones, cambiar temporalmente a 4G/LTE puede ser una opción para reducir ese consumo.
Asimismo, cuando no existe cobertura y no se necesitan recibir llamadas o mensajes de inmediato, activar temporalmente el modo avión puede ayudar a conservar batería. Si se necesita estar disponible, es importante desactivarlo periódicamente para comprobar mensajes, llamadas o información relevante.
Desactivar funciones que no sean necesarias
Bluetooth, GPS, Always On Display, las sincronizaciones automáticas y las aplicaciones que permanecen activas en segundo plano pueden representar consumos pequeños que, acumulados durante varias horas, adquieren mayor importancia.
Durante un apagón prolongado, revisar qué funciones son realmente necesarias y desactivar temporalmente las demás permite administrar mejor la energía disponible.
Aprovechar la pantalla exterior de los plegables
Los smartphones plegables ofrecen una alternativa adicional para determinadas tareas. En estos dispositivos, consultar notificaciones, responder mensajes o revisar información rápida desde la pantalla exterior puede reducir el tiempo de uso de la pantalla principal.
Esta posibilidad resulta especialmente útil cuando el objetivo es conservar batería y no se necesita recurrir a todas las capacidades del teléfono.
Evitar el sobrecalentamiento
La temperatura también influye en la gestión de la batería. Durante un corte de electricidad, especialmente en lugares donde dejan de funcionar el aire acondicionado o los ventiladores, conviene mantener el smartphone alejado de ventanas, automóviles cerrados y superficies expuestas directamente al sol.
Si el equipo se encuentra demasiado caliente, reducir temporalmente las tareas más exigentes y colocarlo en un espacio fresco y ventilado puede ayudar a evitar un consumo adicional.
Reservar la carga inalámbrica inversa
Algunos smartphones permiten compartir energía de forma inalámbrica con otros dispositivos compatibles, como relojes inteligentes o audífonos. Esta función puede ser útil como respaldo durante una emergencia, pero conviene utilizarla de manera puntual porque parte de la energía se pierde durante la transferencia.
La gestión energética también depende del dispositivo
Los hábitos del usuario son importantes, pero la capacidad de permanecer conectado durante más tiempo también está relacionada con la integración entre batería, procesador, pantalla, software y sistemas de gestión energética.
Samsung señala como ejemplo la serie Galaxy Z8. El Galaxy Z Fold8 incorpora una batería de 4,800 mAh y ofrece hasta 26 horas de reproducción continua, mientras que el Galaxy Z Flip8 cuenta con carga rápida por cable, capaz de recargar aproximadamente el 50 % en unos 30 minutos, además de carga inalámbrica y carga inalámbrica inversa para otros accesorios.
Por su parte, el Samsung Galaxy Z Fold8 Ultra integra una batería de 5,000 mAh con tecnología de silicio-carbono y una autonomía estimada de hasta 27 horas de reproducción de video o un día completo de uso mixto. El equipo incorpora también carga rápida por cable, con hasta un 67 % en unos 30 minutos, y carga inalámbrica.
Los apagones no siempre pueden anticiparse, pero sí es posible prepararse para ellos. Identificar qué funciones consumen más energía y cuáles pueden desactivarse temporalmente puede ayudar a que cada porcentaje de batería dure más y, sobre todo, a mantener el smartphone disponible cuando realmente se necesita.






