El empresario Ramón Ernesto Morales afirmó que el automóvil clásico representa mucho más que una pieza mecánica o un activo económico, al definirlo como un símbolo de emoción, cultura y legado histórico. Sus declaraciones fueron ofrecidas durante una entrevista en el espacio “Clásicos sobre Ruedas”, conducido por Miguel Franjul dentro del programa radial “Sobre Ruedas con Harold Abbott”.
Transmitido por La Súper 7 y a través de plataformas digitales, el espacio se ha consolidado como una propuesta orientada a promover la cultura automotriz desde una perspectiva histórica, social y de coleccionismo, integrando análisis especializados y conversaciones con figuras vinculadas al sector.
Durante la entrevista, Morales repasó los orígenes de Autozama y explicó cómo su historia comenzó en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, cuando su padre, Tomás Morales Garrido, impulsó un modelo de negocios basado en la importación de productos desde Estados Unidos en medio de un escenario internacional marcado por la escasez.
Ese proceso derivó posteriormente en la adquisición de Ozama Trading Company y en la consolidación de una empresa que terminaría convirtiéndose en uno de los principales referentes del sector automotriz dominicano. Según relató Morales, uno de los momentos decisivos en esa evolución fue la obtención de la representación de Mercedes-Benz en la década de 1950, hecho que introdujo al mercado dominicano vehículos reconocidos mundialmente por su ingeniería, diseño y prestigio.
El empresario recordó que algunos de esos modelos emblemáticos quedaron vinculados a momentos históricos del país, como la Feria de la Paz, contribuyendo a posicionar la marca como un referente de calidad y sofisticación dentro del mercado local.
Más allá de la dimensión empresarial, Morales reflexionó sobre el significado emocional del automóvil clásico y su conexión con la memoria colectiva. Explicó que estos vehículos suelen representar aspiraciones personales, recuerdos familiares y etapas importantes de la vida de quienes los conservan o admiran.
“Mi mundo siempre fueron los carros y acordarme de esos años me emociona, realmente”, expresó al rememorar su infancia en los talleres de Ozama Trading, donde convivía con mecánicos y aprendía desde temprana edad sobre el funcionamiento y la cultura automotriz.
Esa visión ha impulsado iniciativas enfocadas en preservar y difundir el patrimonio automovilístico, entre ellas el desarrollo de un museo del automóvil que integrará distintas marcas, motocicletas y expresiones artísticas como pintura, escultura y contenido audiovisual.
Morales también reveló que trabaja desde hace siete años en un proyecto editorial centrado en la evolución urbana de Santo Domingo, una propuesta que busca analizar la transformación histórica de la ciudad, la movilidad y su relación con el crecimiento urbano y social del país.
La conversación permitió además contextualizar el papel de Autozama dentro del desarrollo económico y automotriz de República Dominicana durante casi ocho décadas. Bajo el liderazgo de Ramón Ernesto Morales, la empresa continúa apostando por la innovación y la continuidad generacional, manteniendo como pilares la calidad, la adaptación y la visión de futuro.







