Antes de que el periodismo inmersivo se convirtiera en una categoría reconocida, Magda Donato ya asumía identidades falsas, modificaba su apariencia y se introducía durante días o semanas en instituciones cerradas para narrar realidades que difícilmente podían conocerse desde una entrevista o una visita oficial.
Su nombre verdadero era Carmen Eva Nelken Mansberger. La Enciclopedia de la Literatura en México, respaldada por la Fundación para las Letras Mexicanas, sitúa su nacimiento el 6 de febrero de 1898 en Madrid y su muerte el 3 de noviembre de 1966 en Ciudad de México.
Periodista, dramaturga, narradora, traductora y actriz, Donato convirtió la experiencia directa en el eje de una serie publicada entre 1932 y 1936 en el diario republicano Ahora. Ella misma llamó a aquellos trabajos “reportajes vividos”.
No se limitaba a observar. Entraba en los lugares, convivía con sus protagonistas y se convertía temporalmente en una de ellas.
Una identidad propia frente a un apellido conocido
Carmen Eva era hermana de Margarita Nelken, escritora, crítica de arte, feminista y diputada socialista durante la Segunda República española.
Comenzó a publicar en El Imparcial en 1917 y adoptó el seudónimo Magda Donato para construir una identidad profesional propia, alejada de la influencia pública de su hermana mayor.
Sus primeros textos aparecieron en la sección “Femeninas” y abordaron inicialmente temas relacionados con la moda. Con el tiempo, su mirada se desplazó hacia el trabajo, la emancipación y las condiciones sociales de las mujeres.
También colaboró en la revista España y en publicaciones como Estampa, El Liberal, La Tribuna, Heraldo de Madrid, Informaciones y Blanco y Negro, según registra la Enciclopedia de la Literatura en México.
Su trayectoria periodística avanzó de manera paralela a su trabajo en el teatro. Esa formación como actriz resultaría determinante para crear los personajes que luego utilizaría en sus investigaciones.
Un mes entre las mujeres de un manicomio
Su primera gran serie inmersiva fue “Un mes entre las locas”, publicada en Ahora del 3 al 14 de abril de 1932.
Donato ingresó de incógnito en una institución psiquiátrica y convivió con las internas como si fuera una paciente más. Su propósito era conocer las condiciones del establecimiento, observar el trato recibido por las mujeres y construir sus historias desde la proximidad.
No escribió desde la distancia de quien realiza una visita autorizada. Compartió los espacios, las rutinas y la incertidumbre de las internas, sin saber con absoluta certeza si podría abandonar la institución cuando lo decidiera.
La investigadora Rocío González Naranjo analiza esta experiencia en el estudio académico Una mujer pionera del periodismo gonzo en España: Magda Donato, publicado por la Universidad Paris Nanterre. La autora destaca el empleo de la primera persona, el lenguaje coloquial, la ironía y la inmersión total como características de aquellos trabajos.
Aunque algunos estudios contemporáneos la presentan como precursora del periodismo gonzo, esa denominación apareció varias décadas después. Resulta históricamente más preciso definir su trabajo como periodismo de inmersión, encubierto o vivido.

De la cárcel al albergue de mendigas
Donato regresó a la experiencia encubierta con “La vida en la cárcel de mujeres”, publicada del 2 al 11 de julio de 1933.
Para ingresar como una reclusa, recurrió a una denuncia preparada con la colaboración de una amiga. Una vez dentro, observó las condiciones de higiene, la falta de trabajo en los talleres y las diferencias entre las detenidas temporalmente y las mujeres que cumplían condena.
Su intención no era representar a una delincuente, sino experimentar el sistema penitenciario desde la posición de una mujer privada de libertad. Por esa razón, describirla simplemente como “delincuente” puede resultar atractivo como recurso de titulación, pero no refleja con exactitud lo ocurrido.
En diciembre de 1935 asumió el nombre de Carmen Fernández Ortiz para ingresar en un albergue de mendigas. Creó para el personaje una historia completa: era una mujer cuyo marido había viajado a Barcelona en busca de trabajo y que había quedado al cuidado de su suegra y de su hijo.
“Cómo se vive en un albergue de mendigas”, publicado entre el 15 y el 21 de diciembre, denunció la falta de agua, la escasez y mala calidad de los alimentos, el frío, los malos olores y las deficientes condiciones de higiene.
El reportaje produjo consecuencias concretas. Dos meses después, Ahora publicó fotografías sobre la reorganización del establecimiento y explicó que las autoridades municipales habían considerado justas las denuncias de la periodista. Entre las mejoras se encontraba la instalación de decenas de baños en las áreas destinadas a mujeres y hombres.
Los otros personajes de Magda Donato
El manicomio, la cárcel y el albergue fueron solo una parte de sus experiencias.
Donato se incorporó a una compañía itinerante para escribir “Con los cómicos de la legua”; trabajó como secretaria de un supuesto astrólogo indio para revelar el funcionamiento del mundo de los adivinos y se hizo pasar por empleada de una clínica de cirugía estética.
También buscó empleo como una mujer necesitada, asistió a la fila de los comedores sociales y entró en una casa de maternidad donde algunas mujeres daban a luz en secreto y dejaban posteriormente a sus hijos.
Entre los reportajes documentados por la investigación académica se encuentran:
- “El mundo del misterio visto entre bastidores”, publicado entre junio y julio de 1932.
- “Con los cómicos de la legua”, de enero de 1933.
- “Ya no hay mujeres feas”, sobre una clínica de cirugía estética, de febrero de 1933.
- “Una mujer en busca de trabajo”, de noviembre de 1933.
- “En la cola de los hambrientos”, de marzo de 1934.
- “En la maternidad”, de julio de 1935.
- “Cómo se vive en el Puente de Vallecas”, iniciado el 19 de julio de 1936.
El estallido de la Guerra Civil española interrumpió este último trabajo. La actualidad política desplazó la continuación anunciada y puso fin a la serie de “reportajes vividos”.
Una periodista cuestionada por vivir demasiado sus historias
La audacia de sus métodos también despertó dudas. Algunos lectores y críticos cuestionaron que realmente hubiera atravesado todas las experiencias narradas.
Donato respondió públicamente y llegó a ofrecer 5,000 pesetas a quien pudiera demostrar que había falseado sus reportajes. En una carta abierta defendió que había sido actriz de una compañía ambulante, secretaria de un supuesto astrólogo y reclusa en una cárcel.
Las fotografías publicadas por Ahora desempeñaban un papel importante. Mostraban a la periodista caracterizada con las identidades utilizadas y ayudaban a documentar su presencia en los espacios investigados.
Su escritura combinaba escenas, conversaciones, descripciones y reflexiones personales. Donato reproducía el lenguaje de las mujeres con quienes convivía y utilizaba el humor y la ironía sin perder de vista la denuncia social.
Las protagonistas principales no eran figuras poderosas, sino presas, pacientes psiquiátricas, madres solteras, mendigas, desempleadas y mujeres empobrecidas. Su periodismo buscaba hacer visibles las condiciones de quienes raramente aparecían como sujetos centrales de las noticias.
El teatro y el exilio
Su relación con el dibujante, escritor y escenógrafo Salvador Bartolozzi amplió su participación en los círculos culturales madrileños. Ambos colaboraron en proyectos editoriales y teatrales, especialmente en obras dirigidas al público infantil.
Donato también formó parte de las iniciativas teatrales impulsadas por Cipriano Rivas Cherif y en 1928 ingresó en el grupo Caracol, una de las propuestas renovadoras de la escena española.
Tras la Guerra Civil, Donato y Bartolozzi salieron al exilio. Pasaron por París y Casablanca antes de establecerse en México en 1941, según el Centro Virtual Cervantes.
En México continuó escribiendo y desarrolló una amplia carrera como actriz de teatro, cine y televisión. En 1960 fue reconocida como mejor actriz por la Agrupación de Críticos de Teatro gracias a su interpretación en Las sillas, de Eugène Ionesco.
Después de su muerte se creó el Premio Magda Donato para reconocer obras literarias destacadas y mantener vivo su nombre dentro del ámbito cultural mexicano.
La reportera que convirtió su cuerpo en herramienta de investigación
El trabajo de Magda Donato anticipó debates que todavía acompañan al periodismo encubierto: hasta dónde puede llegar un reportero, cuándo se justifica ocultar su identidad y cuáles riesgos personales y éticos implica entrar en una institución mediante una historia ficticia.
Sus investigaciones se realizaron en otra época y bajo condiciones profesionales diferentes. Sin embargo, conservaron un principio reconocible: algunas realidades no podían comprenderse plenamente desde fuera.
Donato convirtió su propia presencia en una herramienta periodística. Fue paciente, reclusa, mendiga, empleada, artista ambulante y mujer desempleada para observar aquello que las instituciones y las apariencias podían ocultar.
Más que representar personajes, utilizó su experiencia como actriz para acercarse a vidas ignoradas y devolverlas convertidas en periodismo. Casi un siglo después, sus “reportajes vividos” permiten reconocerla como una de las figuras pioneras del periodismo de inmersión en lengua española.
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Nota de verificación: Las fuentes históricas presentan diferencias sobre el año de nacimiento de Magda Donato. La Enciclopedia de la Literatura en México consigna 1898; el catálogo de autoridades de la Biblioteca Nacional de España indica “hacia 1900”, mientras un artículo del Centro Virtual Cervantes registra 1906. Para este perfil se utiliza 1898 por ser la fecha recogida por la fuente biográfica mexicana dedicada a su trayectoria y coincidir con buena parte de la bibliografía especializada.