Illinois, Estados Unidos.- Las redacciones locales enfrentan una encrucijada decisiva con el avance de la inteligencia artificial (IA) generativa, ya que esta tecnología puede convertirse en una aliada estratégica al abrir nuevas vías para el desarrollo profesional, la sostenibilidad económica y la conexión con las audiencias.
Sin embargo, como advierte el periodista y profesor Tom Rosenstiel en un artículo para la Local News Initiative de la Universidad de Northwestern, también conlleva riesgos conocidos.
«Si no se adopta desde una estrategia ética y colaborativa, la IA podría reproducir errores pasados y debilitar aún más el papel del periodismo local».
Rosenstiel, investigador en la Universidad de Maryland y autor de un próximo libro sobre el futuro del periodismo, participó en un informe elaborado por el Local News Initiative junto al Knight Lab y la Konrad-Adenauer-Stiftung USA.
El documento reunió a expertos de todo el mundo para analizar el impacto de la IA en los modelos informativos locales.
El académico plantea que el reto es doble: evitar la tentación de usar IA solo para reducir costes y, al mismo tiempo, no quedar rezagados frente a las plataformas tecnológicas que ya compiten por el control de la atención y la información.
Usos positivos y señales de alarma

El caso de CalMatters, medio californiano que utiliza IA para transcribir y analizar audiencias legislativas, es citado como ejemplo de aplicación ética: permite a los ciudadanos buscar de forma directa qué se ha dicho en el Parlamento sobre temas concretos. Sin embargo, estos usos siguen siendo marginales y poco replicados.
En contraste, persisten señales de alarma: medios como el Chicago Sun-Times o el Philadelphia Inquirer publicaron recientemente contenidos generados por IA con listas de libros inexistentes, fruto de errores de verificación.
Para Rosenstiel, esto demuestra que la IA es útil como herramienta de procesamiento y análisis, pero no está lista para reemplazar la interpretación humana.
“La IA es buena contando cosas, no contándolas bien. Si se usa para mejorar el periodismo, es positiva; si se usa para abaratarlo, es peligrosa”, afirma.
Un nuevo papel para el periodismo local
Según Rosenstiel, el periodismo local debe reconstruir su centralidad ofreciendo servicios útiles a la ciudadanía. Un ejemplo sería desarrollar calendarios comunitarios en tiempo real o “centros comerciales digitales” para visibilizar a pequeños negocios frente a gigantes como Amazon.
Modelos de ingresos como los de Wirecutter, basados en comisiones por ventas derivadas, podrían adaptarse al comercio de proximidad.
Sumar capacidades, no sustituirlas
El investigador defiende que la IA debe liberar a los periodistas de tareas rutinarias, no sustituirlos.
Para lograrlo, sugiere cooperación entre medios: crear herramientas conjuntas, incluso plataformas de respuestas inteligentes basadas en archivos propios, que funcionen como una especie de Wikipedia local.
Oportunidad ante la amenaza tecnológica
Rosenstiel sostiene que la vulnerabilidad actual de Google o Meta frente a la IA puede convertirse en una oportunidad para que los medios retomen el control de la relación con sus audiencias.
La clave estaría en personalizar contenidos bajo control del medio, no de plataformas externas.
Redefinir el periodismo de servicio
El académico enfatiza que la prensa debe enfocarse en el periodismo de servicio, que no solo fiscaliza al poder, sino que también explica los planes de acción, sus consecuencias y cómo la ciudadanía puede involucrarse.
Combinacuón de tecnología, servicio y comunidad
La crisis del periodismo local es profunda, pero aún existe margen de reinvención. Rosenstiel cree que combinar tecnología, servicio y comunidad es la fórmula para reconstruir la plaza pública común y devolverle relevancia al periodismo de proximidad.







