Por José Bautista
La sal común o cloruro de sodio constituye una parte pequeñísima en la alimentación de los seres humanos, pero es fundamental de una dieta saludable de la gente.
De acuerdo, a estudios científicos, el cuerpo necesita la sal común para ejecutar procesos biológicos vitales para el correcto funcionamiento de los nervios y los músculos, como una buena hidratación, la producción de ácidos gástricos y el mantenimiento del metabolismo celular (conjunto de todas las reacciones químicas que ocurren dentro de una célula para mantener la vida, transformando alimentos en energía y materiales necesarios para su funcionamiento, crecimiento y reproducción).
Cinco gramos de sal al día
Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), los adultos sanos deben consumir cinco gramos de sal común durante el día.
No obstante, una investigación reciente establece que un ciudadano indio consume unos ocho gramos de sal diario. Ese estudio destaca que consumir demasiado sal con regularidad puede causar: hipertensión, sobrecarga renal, cálculos renales y retención de líquidos.
Asimismo, agrega, aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, cáncer gástrico, osteoporosis y aumenta la inflamación en varios órganos.
“Sí padece problemas renales o cardíacos, debe tener mucho cuidado con el consumo de sal, ya que un exceso de sal agravaría la afección preexistente”, argumenta el estudio.

Funciones biológicas en el organismo
La sal contiene sodio, un elemento esencial que desempeña numerosas funciones biológicas en el organismo. El sodio es un componente importante del líquido extracelular (es el entorno interno de todos los animales multicelulares, y en aquellos animales con un sistema circulatorio sanguíneo).
El líquido extracelular en particular el líquido intersticial constituye el medio interno del cuerpo que baña todas las células del cuerpo.
Desempeño importante de la sal
A juicio de los estudiosos, la sal desempeña un rol importante en el correcto funcionamiento del sistema nervioso. Los cambios en las concentraciones de iones de sodio crean microcorrientes que permiten que las neuronas se envíen señales entre sí y a diversos músculos y tejidos del cuerpo.
El sodio, entienden, en combinación con el potasio, participa en el proceso de contracción y relajación muscular. La falta de estos electrolitos provoca calambres musculares.
Una ayuda para descomponer alimentos
La sal que “consumimos también contiene iones de cloruro, un componente de los jugos gástricos del estómago (HCI), que ayuda a descomponer los alimentos en sustancias digeribles. El HCI también elimina cualquier patógeno residual en los alimentos, previniendo enfermedades transmitidas por los alimentos”.
Los investigadores señalan que el sodio presente en la sal atrae agua y facilita su absorción intestinal, lo que se denomina contraporte de sodio y glucosa; por eso se le añade sal a las soluciones de rehidratación oral, de ahí que la presencia de sodio en el cuerpo también genera sed, lo que indica que “debemos beber más agua cuando el cuerpo la necesita”.
Una dieta alta de sal
Los estudiosos advierten que consumir una dieta alta en sal puede tener muchos efectos negativos en el organismo como: Hipertensión, hinchazón en las manos y los pies, distensión abdominal, dolores de cabeza, cálculos renales, mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y accidentes cerebrovasculares, aumento de la inflamación de varios órganos del cuerpo, mayor riesgo de cáncer gástrico y mayor riesgo de osteoporosis.







