Estas líneas les quiero compartir lo que he escrito en mi columna de opinión Desde Mi Escritorio de esta semana en el periódico El Día 

¿Sabes en realidad lo que significa la humildad? Si quieres tener la certeza de este atributo que nos hace mejores personas, puedo contar que una persona humilde es aquella que piensa de la siguiente manera: “Siempre hay más que aprender, todos tienen algo que enseñarme”.

Cuando te haces consciente de la importancia de escuchar a las personas y valorar tu entorno, de mirar más allá de tus narices o, mejor dicho, de tus realidades, y aceptas que hay mucho más de lo que en tus cortos o largos años has aprendido, podrás adoptar una actitud abierta, flexible y receptiva para poder aprender aquello que todavía no sabes.

He visto a muchas personas convencidas de que su forma de ver la vida es la “forma correcta de ver la vida” y que quienes ven las cosas diferentes, simplemente están equivocados.

¿Estás de este lado de la acera? Si eres de los que crees que eres de las únicas personas “cuerdas y sensatas” sobre la tierra, te cuento que corres el riesgo de ser “único habitante de tu burbuja”.

Así es. En esa burbuja, vivirás por los siglos de los siglos solo porque “vivir acompañado” es aceptar que no somos portadores de la verdad absoluta y que hay muchas otras personas que debemos escuchar y de las cuales podemos aprender.

De un escrito de Borja Vilaseca les quiero compartir un extracto poderoso que puede funcionar perfectamente como una “pastilla de ubicación”:

“Si nuestra vida carece de sentido, reconozcámoslo. No nos engañemos más. Si nos sentimos vacíos, asumámoslo. Dejemos de mirar hacia otro lado. El autoengaño es un déficit de honestidad. Esta cualidad nos permite reconocer que nuestra vida está hecha un lío porque nosotros nos sentimos así en la vida. A menos que admitamos que tenemos un problema, nos será imposible solucionarlo. Lo único que conseguiremos será crear nuevos problemas, cada vez más sofisticados”.

Pero, claro, eso solo se puede lograr si se tiene la humildad de ver hacia dentro y admitir que no somos perfectos, que tenemos mucho que crecer y que vale la pena hacerlo.

El siguiente paso, luego del reconocimiento, es la acción. Así que no te detengas ahí, construye en el presente el futuro que quieres vivir.

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