
El uso excesivo de herramientas de inteligencia artificial generativa, como ChatGPT, podría estar afectando la autorregulación académica de los estudiantes universitarios y debilitando su pensamiento crítico.
Así lo concluye un estudio preliminar presentado por la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), durante la Semana de Investigación PUCMM 2025.
La investigación, desarrollada por la Escuela de Psicología y titulada “Generación ChatGPT: edad, sexo y etapa académica como predictores de la relación entre IA y pensamiento crítico”, concluye que la dependencia tecnológica incrementa la procrastinación académica, lo que a su vez reduce la capacidad de análisis y reflexión profunda.
“A mayor dependencia de la IA, mayor procrastinación. Estas herramientas permiten aplazar las tareas”, afirmó el autor principal del estudio, el doctor Jairo Espinal Martínez.
Según explicó, el uso pasivo de la IA facilita que los estudiantes eviten el esfuerzo cognitivo necesario para desarrollar ideas propias y evaluar información de manera crítica.
El estudio se realizó con una muestra de 416 estudiantes universitarios dominicanos, con una edad media de 27 años, y empleó un modelo de ecuaciones estructurales (SEM) que confirmó una relación indirecta significativa entre el uso de IA y la disminución del pensamiento crítico.
Procrastinación académica

Entre los hallazgos más destacados se señala que la dependencia tecnológica incrementa la procrastinación académica y, como efecto indirecto, reduce el pensamiento crítico.
También se identificó que los estudiantes de mayor edad tienden a procrastinar menos y muestran un pensamiento crítico más estable. Asimismo, el sexo masculino presentó mayores niveles de procrastinación, mientras que la etapa académica no mostró diferencias significativas.
“La Generación ChatGPT no pierde su pensamiento crítico por usar inteligencia artificial, sino cuando delega el esfuerzo cognitivo personal a la tecnología. El impacto de la IA depende del grado de autorregulación y uso consciente que los estudiantes hacen de ella”, sostuvo Espinal durante su presentación.
El investigador adelantó que trabaja en la ampliación del estudio con miras a superar los 1,000 participantes, lo que permitirá identificar con mayor precisión qué perfiles estudiantiles son más vulnerables a desarrollar dependencia tecnológica y procrastinación.








