Ciberataques aumentan en América Latina: 81% de empresas reporta más incidentes

El avance de amenazas digitales cada vez más complejas está redefiniendo el panorama de la ciberseguridad en América Latina.

De acuerdo con la más reciente encuesta CISO de Kaspersky, el 81 % de las organizaciones en la región ha experimentado un aumento significativo en los ciberataques en los últimos dos años, mientras que el 83 % advierte que estos se han vuelto más sofisticados.

El informe evidencia una creciente preocupación entre los líderes de seguridad: el 90 % considera que aún queda mucho por hacer para garantizar la protección de sistemas y datos en el corto plazo, y casi la mitad anticipa que ese esfuerzo será considerable.

Este escenario refleja una brecha entre la evolución de las amenazas y la capacidad de respuesta de las organizaciones.

Según los expertos, los ciberdelincuentes están adoptando estrategias más avanzadas, combinando herramientas legítimas con técnicas de evasión para dificultar su detección.

En muchos casos, el uso de malware se reserva para etapas finales, mientras que en fases iniciales predominan tácticas como el phishing, la ingeniería social y la explotación de vulnerabilidades, incluso mediante inteligencia artificial.

Entre los principales riesgos identificados figuran las brechas de seguridad en entornos de nube, los ataques potenciados por IA, el ransomware y las amenazas a la cadena de suministro. Estos vectores comparten una característica clave: su capacidad de adaptarse rápidamente a las defensas organizacionales, operando de forma simultánea en múltiples puntos de acceso.

A la complejidad técnica se suman desafíos internos. Las empresas reportan demoras en procesos críticos como el análisis de causa raíz, la detección en tiempo real y la coordinación de respuestas entre equipos.

Para Daniela Álvarez de Lugo, esta situación revela una brecha estructural en la madurez de ciberseguridad, donde la fragmentación de herramientas y la dependencia de procesos manuales amplían la exposición al riesgo.

Frente a este panorama, los especialistas señalan tres prioridades estratégicas: mejorar la visibilidad de amenazas mediante inteligencia avanzada, fortalecer la detección de ataques complejos con tecnologías como EDR y XDR, y optimizar los procesos de respuesta a través de automatización e integración de sistemas.

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En un entorno donde los ataques evolucionan con rapidez, la ciberseguridad deja de ser un componente técnico aislado para convertirse en un eje estratégico del negocio. La capacidad de anticiparse, detectar y responder de forma ágil se perfila como un factor determinante para la resiliencia organizacional en América Latina.

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