El Banco del Progreso realizó el taller “Manejo de Finanzas Personales” a periodistas de distintas áreas, impartido por el especialista dominicano Joaquín Disla, en el centro de capacitación del Banco del Progreso.
La actividad inicio con la mayor puntualidad posible y con las palabras de bienvenida de la representante del Banco, Joseline Feliz; seguido con la presentación del psicólogo y economista, Joaquín Disla.
Disla ofreció un taller muy dinámico, que contaba con un conjunto de ejercicios prácticos para poder comprender mejor sus conceptos y lograr entender como manejar las finanzas personales, para no crear una “deuda contigo mismo, pues es un dinero que nunca recuperaras”.
Indicó que “existen cuatros destinos para los ahorros y que cada persona limita su importancia, a sus necesidades”. De la misma forma ofreció “los ocho principios para disciplinarse económicamente” entre los cuales están:
- Cada vez que se toma una decisión económica a algo se renuncia, ya que el dinero no da para todo. Por lo tanto, asegúrese que esa decisión económica sea la más correcta, necesaria y oportuna.
- Lleve anotaciones del mínimo peso que gaste. Anote, anote y anote. La única manera que usted tiene de saber en qué gastó y cuánto gastó es anotándolo.
- Todo gasto no programado automáticamente crea una deuda, esta deuda tiene tres fuentes: con una institución financiera, a título personal y a ti mismo.
- Lo primero que una persona debe hacer cuando cobra es ahorrar. Se debe crear el hábito del ahorro.
- Aprender a vivir con lo que le queda, luego de sacar el ahorro.
- A los ahorros hay que ponerles un objetivo, porque de lo contrario se malgastan.
- Nunca te quedes sin efectivo para cancelar una deuda, porque al otro día estarás condenado a volver a endeudarte.
- Los bienes que tanto dinero y sacrificio nos han costado conseguir hay que cuidarlos. El precio del descuido es muy caro.
Luego de haber concluido su taller con todos estos conocimientos, compartido anécdotas y pasado tiempo de calidad, el economista ofreció una última recomendación “nunca olvides la distinción entre un familiar cercano y un familiar lejano; cuando le prestamos dinero a un familiar cercano automáticamente se pierde el dinero y el familiar cercano se convierte en uno lejano. Mejor regálele lo que puedas, pero no le prestes”.







