
Ángel Antonio Mingote Barrachina (Sitges, 1919 – Madrid, 2012) fue dibujante, escritor y humorista español, reconocido como uno de los grandes cronistas gráficos del siglo XX.
Nació en el seno de una familia aragonesa, hijo de un músico y una maestra, y pasó su infancia y adolescencia en Calatayud, Daroca y Teruel, donde descubrió la lectura, el arte y el amor por la sátira.
Su juventud estuvo marcada por la Guerra Civil Española, en la que combatió en varios frentes y llegó al grado de alférez provisional.
Tras la contienda, inició estudios en Filosofía y Letras en Zaragoza y simultáneamente desarrolló una carrera militar, que abandonó años después para dedicarse por completo a la creación literaria y artística.
En 1946 publicó su primer chiste en ‘La Codorniz’, la revista de humor más emblemática de la época, y en 1953 debutó en ABC con la que sería la primera de más de 20,000 viñetas.
Ironía, ingenio y sensibilidad social
Durante más de cinco décadas, Mingote retrató con ironía, ingenio y sensibilidad social la vida política, cultural y cotidiana de España, convirtiéndose en referente del periodismo gráfico.
Además de su labor diaria como “chistógrafo”, escribió novelas, ensayos y libros de divulgación histórica como Historia de la gente, Historia del traje e Historia de Madrid.
Su producción artística superó los 35.000 dibujos, a los que se suman escenografías teatrales, guiones de televisión, ilustraciones del Quijote y colaboraciones en radio, cine y pintura mural.
Mingote fue un artista total: novelista, ensayista, poeta, pintor, historiador, conferenciante y académico de número de la Real Academia Española desde 1987.
Su obra recibió distinciones como el Premio Nacional de Periodismo, la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo y la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes.
En 2011 fue distinguido por el rey Juan Carlos I con el título de marqués de Daroca en reconocimiento a su “destacada, aguda y creativa trayectoria profesional”.
Falleció en Madrid el 3 de abril de 2012, dejando un legado inmenso de humor, cultura y reflexión.
Su obra sigue siendo un testimonio imprescindible para entender la España contemporánea, y su nombre permanece ligado a la creatividad, la ironía y la excelencia periodística.








