El 46 % comparte sus datos de contacto aunque no quiera una segunda cita
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Dar el número de teléfono al terminar una cita suele interpretarse como una señal de interés y una invitación a continuar la conversación. Sin embargo, para casi la mitad de los participantes de un estudio, compartir sus datos no significa necesariamente que quieran volver a tener contacto.

Una encuesta de Hint App, realizada a 5,847 adultos que habían tenido citas durante los últimos 12 meses en Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, la Unión Europea, América Latina y Australia, encontró que el 46 % había compartido sus datos de contacto aun sabiendo que probablemente no quería continuar la conexión.

La plataforma denomina esta conducta “dial-toning”: dar a alguien el número u otra vía de contacto pese a haber perdido el interés y posteriormente ignorar su primer mensaje o llamada.

Evitar decir que no

Los resultados apuntan a que no se trata únicamente de personas que cambian de opinión después de una cita.

Entre quienes reconocieron haber practicado dial-toning, el 63 % aseguró que sabía desde el momento de compartir sus datos que probablemente no continuaría la comunicación.

¿La razón? Para muchos resulta más sencillo proporcionar el número que expresar directamente el rechazo. El 57 % dijo que prefería hacerlo antes que rechazar a la otra persona cara a cara, mientras que un 41 % temía que decir que no pudiera generar una situación incómoda o conflictiva.

De esta manera, compartir el contacto funciona como una salida socialmente más fácil en ese momento, aunque traslada el rechazo a una etapa posterior: el mensaje que nunca recibe respuesta.

La práctica crea además una diferencia importante en las expectativas. Una persona termina el encuentro sabiendo que no habrá continuidad, mientras la otra se marcha interpretando el intercambio de números como una señal de posible interés.

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¿Es igual al ghosting?

Aunque pueden parecer comportamientos similares, el estudio establece una diferencia entre dial-toning y ghosting.

El ghosting suele producirse después de que dos personas hayan mantenido algún tipo de comunicación o relación y una de ellas desaparece sin explicación. En el dial-toning, en cambio, la decisión de no continuar existe antes de que comience una comunicación posterior significativa.

Por eso, el primer mensaje ignorado puede ser también el momento en que una persona descubre que el intercambio de datos no significaba lo que había supuesto.

La investigación encontró además una contradicción entre cómo algunas personas gestionan el rechazo y cómo prefieren recibirlo: el 52 % aseguró que preferiría que alguien le dijera directamente que no está interesado antes que recibir su número y posteriormente ser ignorado.

Los resultados no permiten determinar si esta conducta está aumentando, pero sí reflejan cómo las nuevas dinámicas de citas están trasladando parte del rechazo desde la conversación presencial hacia el teléfono.

En un contexto donde entregar un número continúa interpretándose como una señal de interés, el dial-toning plantea una paradoja: evitar una conversación incómoda en persona puede terminar generando incertidumbre para quien cree que todavía existe una oportunidad de continuar la relación.

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