El acceso al agua segura, considerado durante décadas como un servicio garantizado en las ciudades del mundo desarrollado, está mostrando importantes fallas frente al aumento del calor extremo provocado por la crisis climática.
Así lo advierte un estudio liderado por el investigador Hug March de la Universitat Oberta de Catalunya, que analiza cómo la seguridad hídrica influye en la capacidad de los hogares urbanos para adaptarse a las altas temperaturas.
La investigación, publicada en la revista científica npj Urban Sustainability, sostiene que el agua es una herramienta fundamental —aunque poco reconocida— para enfrentar las olas de calor, especialmente en hogares que no pueden costear sistemas de climatización como el aire acondicionado.
“El agua es una herramienta vital para la adaptación al calor extremo, sobre todo para quienes no pueden pagar aire acondicionado”, explica March.
Además de ser esencial para la hidratación, el agua permite refrescar el cuerpo y los hogares, convirtiéndose en un recurso clave para la supervivencia durante temperaturas elevadas.
Los sectores más vulnerables
El estudio advierte que los sectores más vulnerables -como personas mayores, enfermos crónicos y comunidades de bajos ingresos- enfrentan mayores dificultades para protegerse del calor. Los investigadores describen esta situación como una “pobreza de refrigeración sistémica”, que limita la capacidad de muchos hogares para mantener condiciones térmicas seguras.
Aunque en los países del llamado norte global se asume que el acceso al agua está garantizado, los autores señalan que la realidad es distinta. La seguridad hídrica en los hogares no es universal, lo que genera desigualdades en la forma en que las personas pueden enfrentar las altas temperaturas.
Ante el aumento de las olas de calor y las sequías, los expertos concluyen que garantizar el acceso al agua segura será un elemento clave en las estrategias de adaptación climática en las ciudades.







